¿Votaría un intendente así en el Conurbano?

¿Votaría un intendente así en el Conurbano?
Tiene un particular modo de combatir la inseguridad. Aloja a los presos en carpas y les hace poner ropa interior rosa. Les niega café porque no aporta vitaminas y es caro. Una visión controversial de la "mano dura"
Sí que son raros los norteamericanos. Al estilo de los westerns clásicos, en el condado de Maricopa, en Arizona, manda un solo hombre: el sheriff. Se trata de Joe Arpaio, un personaje de película que controla la seguridad en su territorio. Y hace, realmente, lo que quiere. Sus inusuales ocurrencias lo hicieron famoso a lo largo y ancho del país de las papas fritas y las donouts. Hasta aparece en la Wikipedia.

Por ejemplo, Arpaio creó el campamento de carpas carcelario para evitar que Arizona gastara decenas de millones de dólares en la construcción de otro complejo carcelario. También bajó el costo de la vianda a 30 centavos y les cobra a los presos por su comida.

Ha prohibido fumar y mirar revistas pornográficas en las cárceles y ha retirado los aparatos de entrenamiento y levantamiento de pesas, y ha cortado todo espectáculo cinematográfico, exceptuando películas clase 'G'.

Así justifica sus hechos: "Están en la cárcel para pagar una deuda con la sociedad, no para criar músculos y asaltar a gente inocente cuando dejen la prisión". Por ello, inició cuadrillas encadenadas para que los internos realicen trabajos en proyectos del condado y la ciudad, ahorrándole dinero al contribuyente; e instauró las cuadrillas encadenadas de mujeres, para que no lo acusaran de discriminación.

Cortó la televisión por cable hasta que se enteró que una orden de la Corte Federal exigía proveer con televisión por cable a las cárceles. Volvió a conectar la televisión por cable, pero sólo permite el canal Disney y el canal meteorológico, "así estos turros sabrán como será el tiempo cuando trabajen en mis cuadrillas encadenadas, explicó".

También descartó el café porque "tiene cero valor nutritivo y es por eso un derroche del dinero de los contribuyentes". Cuando los internos protestaron, les dijo: "Esto no es el Ritz Carlton. Si no les gusta, no vuelvan". Tiene sentido.

Además, adquirió la serie de clases de historia de Newt Gingrich, que transmite en las cárceles. Cuando se le preguntó si también transmitiría las clases de historia de un autor demócrata, contestó: "Si la serie dice la verdad, sería bienvenida, y hasta podría explicar por qué el 95 % de los presos que llenan mis cárceles están allí en primer lugar".

Pero esto no es todo, las temperaturas en Phoenix alcanzaron los 43º y, en ese momento, aproximadamente 2.000 internos alojados en un campamento de carpas rodeado por alambrados de púa fueron autorizados a despojarse de sus ropas y quedar vestidos únicamente con sus calzoncillos color de rosa provistos por el gobierno.

El día miércoles se escuchó comentar a los internos vestidos con calzoncillos rosados en las carpas, donde las temperaturas llegaron a 53 ºC: 'Esto es el infierno, estamos adentro de un horno', se quejó Ernesto Gonzáles, con dos años de condena cumplida y diez más para cumplir, "es inhumano", protestó.

Joe Arpaio, en cambio, no se preocupa porque está convencido de que "los criminales deberían ser castigados por sus crímenes, no vivir a todo lujo hasta que les llegue la libertad condicional, sólo para que salgan a cometer más crímenes y volver para vivir a costas del contribuyente y disfrutar de cosas que los mismos contribuyentes no pueden afrontar para sí".

El mismo día les dijo a los internos que se quejaban por las temperaturas en las carpas: 'Tenemos entre 48 ºC y 54 ºC en Irak, nuestros soldados allí también viven en carpas, caminan todo el día bajo el sol cargados con sus pertrechos de guerra, encima les disparan y ellos no han cometido ningún crimen, de modo que cállense la boca".

Que sus métodos son controvertidos, no hay duda. Pero, parece no importarles a los habitantes de Maricopa, por el contrario, el Sheriff Joe Arpaio ocupa ese lugar desde 1992, gracias a sus votos que, año tras años, lo confirman en su puesto.

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