Votar por el más gracioso

Por Reynaldo Sietecase.

"La risa, remedio infalible". Esa frase es, desde hace años, el título elegido por la revista Selecciones para abrir sus espacios de humor. Es también una síntesis de sabiduría popular. La pregunta es: ¿puede mejorar también la suerte de un candidato?

"La risa, remedio infalible". Esa frase es, desde hace años, el título elegido por la revista Selecciones para abrir sus espacios de humor. Es también una síntesis de sabiduría popular. Está comprobado que el humor hace bien. Mejora la salud. La pregunta es: ¿puede mejorar también la suerte de un candidato? La mayoría de los dirigentes políticos argentinos piensan que sí.

Hace tiempo que el jefe de Gobierno porteño, Mauricio Macri, no participa de entrevistas que puedan ponerlo incómodo. Sin embargo, se animó a ponerse una capa de monarca en los hombros y a cantar con su doble, Martín Bossi, a lo Freddie Mercury en "Gran Cuñado". El gobernador de Buenos Aires y candidato a diputado nacional, Daniel Scioli, tiene una rara habilidad. Ante cualquier planteo periodístico contesta lo que quiere. No hay repregunta que pueda perforar su discurso tan blindado como optimista. Eso le permite sortear las requisitorias más incisivas. Por ejemplo: aunque fue procreado políticamente en los años noventa, se sumó a las críticas del oficialismo a lo ocurrido en esa década. Nadie logró sacarle una autocrítica de su pasado junto a Menem. Con la misma convicción concurrió al programa de Marcelo Tinelli junto a su esposa Karina Rabolini.

En el mismo programa, Francisco de Narváez no dudó en bailar con su doble. En los actos públicos posteriores a sus pasos de baile, los militantes le repiten la muletilla de su clon: "Votame, votate; alica, alicate". Su paso por el programa humorístico más visto de la tele fue más efectivo que la intensa campaña publicitaria que despliega desde hace meses. Y todos saben que fue mucha.

Si bien Cristina Fernández no asistió al plató de Tinelli, sucumbió a la tentación de una manera indirecta. La Presidenta de la Nación, quien alguna vez se declaró cinéfila y ajena a los juegos de la televisión, hizo varios de los gestos de su imitador, Martín Bossi, durante uno de sus últimos discursos en el conurbano. La candidata a diputada nacional por el PRO, Gabriela Michetti, fue más allá. Hizo giros en su silla de ruedas junto a su imitadora. Y replicó el gesto de "Madre Teresa" que con impecable rigor popularizó Anita Martínez.

Alfredo De Angeli no es candidato pero llevó a su hermano a la tele. El clon del dirigente chacarero le trajo menos dolores de cabeza a la conducción de la Federación Agraria que el original. Felipe Solá aprovechó su momento televisivo y gastó a sus rivales de ficción. Una pequeña revancha ante el maltrato oficial y el ninguneo publicitario de sus aliados. Hasta el impasible Carlos Reutemann, el dirigente más hermético de la política nacional, concurrió a dar examen. Lo convencieron la paridad en la elección santafesina y el consejo de sus asesores sobre la necesidad de romper con la imagen dubitativa de su clon. Su imitador se cansó de repetir "no sé" ante las consultas más sencilla. Como Scioli, llevó a su bella esposa al programa y le pidió a la producción que emitieran la canción de su campaña.

Los personajes de Elisa Carrió y Luis Juez, dos opositores no peronistas, fueron expulsados tempranamente del juego. Es imposible saber cómo hubiesen reaccionado si los convidaban a enfrentar a sus clones. Pino Solanas, que no fue parodiado en el ciclo, dijo en este diario que la presencia de los candidatos frente a sus imitadores le resultaba "penosa" y agregó: "Es la degradación de la política".

¿Será para tanto? ¿De verdad es posible rechazar un escenario tan popular? Hasta ahora, todos los que acudieron al llamado de Tinelli se fueron conformes. "Siempre es mejor que se rían con uno a que se rían de uno", confesó uno de los dirigentes mencionados.

En la noche del lunes, mientras Macri cantaba "Somebody to love" en Canal 13, en otro programa de humor, Caiga quien caiga (Telefe), un grupo de candidatos se lucía de otra manera. Interrogados sobre cuestiones básicas de la ciudad y la provincia, Néstor Kirchner se excusó y pidió que le pregunten sobre Santa Cruz; Daniel Scioli dijo no saber, por ejemplo, con qué estados provinciales limita Buenos Aires; De Narváez y Enrique Olivera se negaron a responder. En tanto que Alfonso Prat- Gay, Michetti y Solanas patinaron en varias preguntas sobre geografía porteña. Hubo, incluso, candidatos que no conocían a los candidatos de su propia lista sábana. Y esto no es broma.

Ahora mismo, mientras leés esta nota, el ex presidente de la Nación Néstor Kirchner discute con sus asesores si concurre esta noche a enfrentar a su imitador (Freddy Villarreal), que lo retrató jodón e hiperactivo. Las opiniones en su entorno están divididas entre los que le plantean que será el mejor cierre de campaña y los que temen por un paso en falso.

Con todo, hay que reconocer que el humor es bueno. Y el humor que se ejerce sobre aquellos que tienen algo de poder es mejor todavía. Desde este rincón hago una humilde sugerencia a los indecisos: voten al más gracioso. Será un voto coherente. Muchas veces, la realidad argentina parece un chiste.

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