Una votación clave: dura caída de Kirchner, que perdió mayoría en el Congreso

Cayó en provincia de Buenos Aires a manos de De Narváez. Y sufrió reveses en Capital, Santa Fe, Córdoba, Mendoza y Entre Ríos. Reconoció la derrota y dijo que volverá a ser alternativa en 2011. Reutemann, nuevo referente en el peronismo.
El Gobierno recibió un duro castigo en las urnas. La derrota del oficialismo en la provincia de Buenos Aires despejó ayer la última incógnita sobre la dimensión del revés, que había sido largamente anticipado por las encuestas -bastante antes por humor colectivo- en los principales centros urbanos del país. Confirma a la vez la declinación del proyecto político que inició hace seis años Néstor Kirchner y preanuncia un cambio de ciclo político en la Argentina. Con su ajustado triunfo en la Provincia, el empresario Francisco De Narváez, aliado del jefe de gobierno porteño, Mauricio Macri y portador de una todavía confusa identidad peronista, ha sido el protagonista del vuelco más dramático que registra el escenario político en el país en décadas.

Sin embargo fue la elección en la provincia de Santa Fe la que terminó por definir en las primeras horas de la madrugada el nuevo mapa nacional. Carlos Reutemann se impuso por un muy ajustado margen al socialista Rubén Giustiniani en la elección para el Senado. Lo suficiente para consagrarse como el principal emergente del peronismo para el nuevo escenario político.

El resultado de ayer excede largamente las consideraciones sobre la configuración que partir de diciembre próximo tendrá el Congreso Nacional, donde también se anticipaba un retroceso del oficialismo. El Gobierno, como se preveía, resignó su mayoría en la Cámara de Diputados, al perder 16 bancas de las 60 que puso en juego. También cedió el quórum propio en el Senado: de las 12 bancas en juego, perdió 4. El castigo en Santa Cruz simboliza la caída del kirchnerismo. Desde hacía una década que el oficialismo no perdía en esa provincia, y sólo lo hizo ante la ola de la Alianza que se impuso en casi todo el país en 1999. La presidenta Cristina Kirchner votó ayer allí. La Ciudad de Buenos Aires confirmó la hegemonía del macrismo. Aunque el desempeño de su candidata, Gabriela Michetti, estuvo muy por debajo de las expectativas que el espacio se había impuesto, Macri surge como franco presidenciable de la elección de ayer. De Narváez lo consagró como el inspirador del triunfo en la Provincia y su nombre fue coreado como el de presidente en el bunquer de Pro en Costa Salguero.

El dato relevante en la Capital es sin embargo la formidable elección de Fernando Pino Solanas, que alcanzó el segundo lugar, relegando a la alianza entre Elisa Carrió y los radicales. La fuerza de Solanas, Proyecto Sur, que aspiraba hasta no tanto a una representación menor, obtuvo cuatro bancas a diputados por el distrito y capturó el espacio de centroizquierda vacante en la Ciudad. La elección del kirchnerismo no podía haber sido peor: apenas si superó los dos dígitos y accedió a una banca de diputados. El vicepresidente Julio Cobos consiguió ratificar su apuesta como referente de la oposición para las próximas elecciones nacionales. Su aliado Ernesto Sanz, titular del bloque de senadores de la UCR, obtuvo un rotundo triunfo que le aseguró la reelección a su banca por Mendoza. También los socios de Cobos se impusieron en Corrientes. En Córdoba, Luis Juez, de la Coalición Cívica de Elisa Carrió, consiguió la victoria que le anticipaban las encuestas.

Derrotó a los candidatos que el espacio se había impuesto, Macri surge como franco presidenciable de la elección de ayer. De Narváez lo consagró como el inspirador del triunfo en la Provincia y su nombre fue coreado como el de presidente en el comando de campaña de Costa Salguero. El dato relevante en la Capital es sin embargo la formidable elección de Fernando Pino Solanas, que alcanzó el segundo lugar, relegando a la alianza entre Elisa Carrió y los radicales. La fuerza de Solanas, Proyecto Sur, que aspiraba hasta no tanto a una representación menor, obtuvo cuatro bancas a diputados por el distrito y capturó el espacio de centroizquierda vacante en la Ciudad. La elección del kirchnerismo no podía haber sido peor: apenas superó los dos dígitos. A pesar de su revés en la Ciudad, el Acuerdo Cívico se convirtió en la principal fuerza opositora a nivel nacional.

Julio Cobos coronó su apuesta como referente de la oposición para las próximas elecciones nacionales. Su aliado Ernesto Sanz, titular del bloque de senadores de la UCR, obtuvo un rotundo triunfo que le aseguró la reelección por Mendoza. También los socios de Cobos ganaron en Corrientes. En Córdoba, Luis Juez, de la Coalición Cívica de Elisa Carrió, consiguió la victoria que le anticipaban las encuestas. Derrotó a los candidatos de Juan Schairetti, a quienes arrebató la representación en el Senado, y saldó una cuenta personal pendiente con el gobernador de la provincia. Aunque previsible, el kirchnerismo tuvo un desempeño pobre allí. Entre los distritos más importantes, la elección en Entre Ríos castigó a los candidatos de la inesperada alianza entre el gobernador kirchnerista Serhio Urribarri y su antecesor, Jorge Busti. Atilio Bendetti llevó al radicalismo al triunfo después de diez años en la provincia.

Una decena de distritos permanecieron fieles al oficialismo alineado con Néstor Kirchner. Los gobernadrores Alperovich y Capitanich consiguieron triunfos en Tucumán y Chaco; hubo triunfos en La Pampa, Río negro, La Rioja, San Juan, Misiones; Jujuy, Formosa, Salta y Chubut. El kirchnerismo también ganó Tierra del Fuego y junto a su aliado radical Gerardo Zamora en Santiago del Estero. El escrutinio despejó rápido las sospechas sobre las posibilidades de fraude en la provincia de Buenos Aires surgidas desde la oposición. Los resultados tuvieron un flujo continuo desde las 21, con una particularidad: desde el primer registro, con algo menos del 4% de los votos escrutados, los datos favorecieron a De Narváez.

Ese territorio ingresa en un revulsivo impredecible. Kirchner impuso su puño de hierro y llevó a la derrota al gobernador Daniel Scioli, quien representó la categoría de candidato testimonial. Los intendentes hicieron su parte, pero consiguieron beneficiarse con un masivo corte de boleta que, en buena medida, alentaron. La hegemonía del peronismo bonaerense pasó a manos del espacio liderado por De Narváez, aliado a Mauricio Macri. Reutemann promete quedarse con la representación del peronismo federal. Cobos con la de la oposición radical. Hacia allí hay que mirar hoy.

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