Volvieron a subir nafta y el gasoil premium un 4%

• Petroleras intentan marcar diferencias con los combustibles comunes. Tendencia continuará
Desde el fin de semana, volvieron a registrarse subas en las naftas y gasoil premium que promedian un 4%. Todas las principales empresas refinadoras fueron adecuando los precios para quedar a la habitual distancia en los valores.

Los aumentos se atribuyen a la recuperación que se está notando en este mercado. Por ahora más que una suba de las ventas, hay una caída mucho menor que la registrada hasta julio. Desde disminuciones del 28 al 31% entre enero y julio, en agosto y setiembre se pasó a una reducción del 8 al 10%, siempre en comparación con iguales meses del año anterior.

Cuando las ventas caían en picada y los consumidores se volcaron a la nafta súper y al gasoil común, las petroleras aflojaron los ajustes en los productos premium, y ahora buscan volver a marcar la diferencia entre los combustibles comunes y los de mayor calidad.

Sin embargo, esto no permite esperar quietud en los precios al público de la súper y el gasoil. Hay nuevas subas en análisis y las empresas parecen estar esperando el momento oportuno para aplicarlas. Un dato llamativo es que cuando el tipo de cambio se mueve, las petroleras atribuyen los aumentos a que el petróleo cotiza en dólares. Pero ahora que la divisa está relativamente calma, cuando aumentan los precios consideran que los costos en pesos suben por la inflación, sobre todo, según indican, de los salarios.

En el fondo, mientras el mercado lo permita, las petroleras van a tender a seguir adecuando sus valores que todavía son más bajos que los de los países limítrofes y que los internacionales en general, sobre todo si se considera que en la Argentina más de la mitad del precio al público son impuestos.

A su vez esta posición crea cada vez más malestar en las petroleras que extraen crudo pero no tienen refinería propia, porque el valor del petróleo en el mercado interno está frenado por el valor de corte de u$s 47 a partir del cual se cobran retenciones a la exportación.

Esas productoras, incluida YPF, cuando exportan, obtienen en realidad bastante menos que u$s 47 debido a los fletes y a que el mercado internacional está sobreofertado. Por eso, las refinerías que no tienen crudo propio, se niegan a pagar más caro el barril. Afirman también que si el crudo sube de precio en el mercado local, conviene más importar combustibles que producirlos.

A esta pulseada entre empresas se le unen otros factores de presión en el mercado de hidrocarburos. Las provincias productoras insisten ante el Gobierno nacional, por ahora sin éxito, para una recuperación del precio del petróleo que les asegure más ingresos por las regalías. La actividad en las zonas productoras sigue además sin remontar, lo que en cualquier momento puede generar un nuevo conflicto social.

Por último, las estaciones de servicio afirman que la actividad no les resulta rentable con los actuales precios, y en la provincia de Buenos Aires hay quienes piden al gobernador Daniel Scioli que se permita a los expendedores un alza (libre de impuestos) de 15 centavos por litro vendido.

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