Volvieron a operar estaciones de servicio pero ratificaron amenazas de nuevos paros

La venta de combustibles se normalizó en todo el país, luego de que se levantara el paro del gremio que agrupa a los empleados de las estaciones de servicio, medida que también se desarrolló con el respaldo del sector empresarial.
Si bien la medida de fuerza -por 24 horas- culminó en la medianoche de este sábado, en algunos puntos de Capital y Gran Buenos Aires los usuarios debieron hacer largas filas para abastecerse de combustible durante las primeras horas de la jornada.

Las imágenes fueron similares a las vistas ayer, cuando se registraron varias cuadras de automovilistas haciendo cola frente a las pocas playas de suministro habilitadas en esta ciudad y sus alrededores, junto a motociclistas, en su mayoría repartidores de correspondencia.

Tras el paro, el gremio de estacioneros anunció la apertura de una instancia de diálogo con el Gobierno nacional por un lapso de siete días.

No obstante, el sindicato advirtió que si no se obtienen soluciones concretas para el sector, la semana próxima se podría convocar a un paro de 48, en el marco de un plan de lucha que continuaría con otra medida de fuerza por 72 horas durante las fiestas de fin de año.

El paro de empleados de las estaciones de servicio, que fue acompañado por el sector empresario, desató este viernes serios inconvenientes en el expendio de combustibles, tanto para particulares como para el transporte público.

Pese a las intensas negociaciones que se desarrollaron hasta último momento, el Gobierno no consiguió el levantamiento de la medida de fuerza cuando promediaba la tarde, por lo que los estacioneros completaron el paro hasta la medianoche.

En el conurbano y la capital, la medida de fuerza fue masiva, lo que generó un fuerte descontento entre los automovilistas que tuvieron que hacer largas colas frente a las estaciones que sí vendían combustibles.

También se registraron inconvenientes en las principales ciudades del interior del país, donde el acatamiento al paro obtuvo un alto nivel.

Ahora, el gremio que dirige Carlos Acuña, un sindicalista cercano a Luis Barrionuevo, de la CGT Azul y Blanca, iniciará una nueva etapa de negociaciones con el ministro de Planificación, Julio de Vido, con el objetivo de destrabar el conflicto.

Ante los cierres de estaciones de servicios y los despidos, el sindicato exige la continuidad de los puestos de trabajo, la renovación automática de los contratos con las petroleras cuando se vencen y una mayor rentabilidad para el negocio.

Al respecto, las petroleras reclaman al Gobierno que se baje la carga impositiva y las retenciones al crudo, para que las estaciones mejoren sus beneficios.

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