Volviendo a los mercados mientras se habla de revolución

Por Martín Kanenguiser

No será la primera ni la última vez que el gobierno kirchnerista utiliza una retórica progresista mientras toma medidas más cercanas a lo que el propio oficialismo denomina la "ortodoxia".

Este es el caso del debate por la ley de medios, que ha focalizado la atención de buena parte de la agenda mediática en las últimas semanas y que gracias a la "generosidad" oficialista, seguirá concentrando las miradas de la "opinión pública" hasta la votación en el Senado, al menos dentro de 2 semanas más.

En este sentido, el ex presidente ha logrado con inteligencia disfrazar su batalla con un grupo mediático al que él considera responsable de su derrota electoral a fin de junio como una cuestión épica, casi revolucionaria, en base a un problema como la del sector de los medios que, efectivamente, requería atención después de 26 años de democracia (incluyendo seis años de gestión del propio kirchnerismo en los que se fue en el sentido contrario a esta nueva ley).

Y mientras Kirchner goza del sufrimiento de su "adversario" de turno, al mismo tiempo busca que sus "bases ideológicas" no se sientan traicionadas porque ajusta el gasto público, se prepara para volver al FMI y busca saldar la deuda con el Club de París y con los bonistas que siguen en default, todo esto también, en las próximas semanas, con el menor ruido posible.

Ninguna de estas medidas es dramática y menos en una situación de crisis mundial, pero Kirchner no toleraría que lo califiquen como un líder más preocupado por recuperar la confianza de los mercados financieros que en remediar los problemas de una sociedad que tiene cada vez más pobres, aunque, en absoluta soledad, al Indec todavía se le ocurra sostener lo contrario.

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