Volver a los mercados bajaría el crédito al consumo

Plazos más largos, condiciones más cómodas y tasas levemente más bajas en los créditos al consumo serán los efectos más notorios para el público en general de un regreso de la Argentina a los mercados internacionales de crédito.
Sin embargo, en caso de prosperar los intentos del ministro de Economía, Amado Boudou, de normalizar las relaciones con el FMI, los holdouts y el Club de París, economistas consultados por PERFIL esperan que la disponibilidad de crédito para las familias no llegue más allá de la compra de bienes durables, ya que formas de financiamiento de largo plazo como el crédito hipotecario dependen de variables menos controlables como la inflación y la previsibilidad.

El Ministerio de Economía tiene como prioridad alcanzar los mercados voluntarios de crédito a tasas y condiciones más favorables que el 14% anual colocado a Venezuela en 2008. La semana pasada, Boudou y el presidente del Banco Central, Martín Redrado, trabajaron durante la Asamblea del FMI que se celebró en Estambul para obtener un acuerdo con el organismo multilateral que le facilite el objetivo. Pero el acuerdo quedó en stand-by.

Si bien los mercados ven el acuerdo a la vuelta de la esquina, el consenso es que el financiamiento externo servirá principalmente para equilibrar las cuentas fiscales nacionales y provinciales, y sólo en segundo lugar para las empresas, y en mucha menor medida, para las familias.

"En cuanto a los créditos hipotecarios, la vuelta a los mercados no cambia nada porque tiene que ver más con la inflación y con la incertidumbre respecto de la devaluación", aseguró Miguel Kiguel, director de la consultora EconViews.

"La situación es diferente para los créditos personales y el financiamiento con tarjetas, que pueden recuperarse", agregó, y señaló que la variable a analizar por las personas es si creen que van a tener trabajo para poder pagar las cuotas.

"A nivel de las familias sólo está la esperanza de que, al menos, bajen las tasas. Más allá de eso, están las distorsiones domésticas", que impiden otros progresos, coincidió Mariano Lamothe, economista de abeceb.com. Para los especialistas, la principal distorsión interna es la manipulación de estadísticas del INDEC, que impide contar con instrumentos de indexación indispensables para el crédito de largo plazo.

Más allá de las obvias críticas al ente de estadísticas, varios consultados consideraron que el acceso al crédito no es una panacea por sí sola. "Si bien entendemos que es un paso positivo, si no está acompañado de medidas adicionales que reviertan el mal clima de inversion el impacto sobre el hombre ‘comun’ va a ser limitado", señaló Nicolás Bridger, de Prefinex.

Para Daniel Marx, ex viceministro de Economía, "tener acceso a los mercados internacionales es bueno, pero financiar un desequilibrio fiscal sin solucionarlo, no alcanza". El economista agregó que "cuando el Estado disponga de crédito externo será más fácil para todos acceder también al crédito tanto externo como interno, especialmente para las empresas". Pero precisó que para las familias " no llegará a más allá de facilitar el crédito al consumo".

Según Kiguel, lo que definirá el impacto del regreso a los mercados será "a qué tasa puede emitir deuda la Argentina, si a 15% o a 5,5% como Brasil. Hoy la Argentina debería estar en una tasa de 12% a 13%", aventuró, y agregó que las tasas no llegarán a ser atractivas.

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