Volver a empezar, desde las cenizas

Las pérdidas que provocó el fuego, contada por una damnificada. Rosita Fernández se quedo sin caballos, vacas, alambrados y un huerto de donde extraía verduras para su sustento.
Rosita Fernández vive en Villa del Carmen junto a su esposo y tres hijos jóvenes, pero pide que la entrevista con El Diario se realice desde el teléfono de una amiga que vive en La Punilla. "Cuando vino la quemazón, se me cayó el celular y al otro día lo encontré achicharrado", explica después, entre risas. Es que la pérdida del teléfono móvil es apenas una pequeña anécdota al lado de otras cosas que el incendio forestal le quitó: caballos, vacas, alambrados y un huerto de donde extraía verduras para vender en un almacén del pueblo. Aún así, Rosita es optimista: "Pudo haber sido peor. A nosotros no nos pasó nada y vamos a poder salir de ésta".

La vecina prefiere recordar la tranquilidad que sintió a fines de agosto (el 29) cuando le avisaron que el incendio de casi dos semanas fue controlado. "Lo que perdí ya lo perdí. No gano nada con acordarme de lo que tenía, pero siempre voy a tener en la cabeza el abrazo que me dio mi hijo cuando me avisó que no había más peligro, que los bomberos estaban cuidando las cenizas".

Rosita se lamenta por no haber recibido la ayuda en alimentos para ganado que el Ministerio del Campo decidió levantar tras detectarse fuegos intencionales porque dice que su situación y la de otros vecinos "es obvia". Pero no se queja. "Entre todos nos estamos ayudando. El que tiene más plata y puede comprar colabora con los demás. Otros ponen las camionetas para ir hasta Río Cuarto o Mercedes a comprar fardos. El intendente (Juan Ponce) también nos consigue comida y nos ofreció hasta lo que no tiene para ayudarnos", contó. El listado de agradecimientos incluye a los bomberos, policías y personal del Centro de Salud y la Escuela que atendieron "necesidades urgentes" durante la evacuación y ofrecieron, fundamentalmente, contención cuando las llamas rodeaban al pueblo.

Por cercanía, los vecinos de Villa del Carmen intercambian ayudas con sus pares de Papagayos, Villa Larca y La Punilla. De una localidad a otra trasladan cercas, agua, alfalfa, ropa y semillas para intentar recuperar los sembradíos perdidos. "Somos gente humilde, vivimos de nuestros campitos, y estamos todos en la misma. Nos apoyamos, vio?. Ojalá nos pudieran conseguir esos créditos para pagar de a poco, con nuestro trabajo, para empezar a enderezarnos más rápido. Un poquito más de ayuda. Eso necesitamos".

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