El volumen negociado en bonos ya está en su nivel más alto desde noviembre

Nada de punto y aparte. Más bien, punto y seguido. Los bonos no paran de subir. El volumen repuntó 30% en mayo. Hay títulos que ya duplican su precio desde mínimos
No es el regreso del hijo pródigo. Es, en cambio, un retorno esquivo y fugaz. Como una visita de médico. O algo así.

Los inversores regresaron al mercado doméstico de bonos. Se ven tentados por rendimientos que comulgan con tasas todavía estratosféricas, pero más tentados se ven con la violenta recuperación que se está dando en materia de precios. Por eso "tocan y se van".

"Nueve de cada diez inversores que compran bonos argentinos no está pensando en conservarlos, sólo en sacarle algún rendimiento a la suba para después venderlos", dijo Juan Diedrichs, operador de Capital Markets Argentina (CMA). Claro, Diedrichs saca factor común y dice que el horizonte se "estiró" o lo que bien podría ser la traducción al castellano: que el fantasma del default retrocedió un casillero, por lo menos hasta fines del año próximo.

De todas formas, los analistas marcan un punto de inflexión: mayo. Fue el mes donde se obtuvieron volúmenes récord para los últimos meses. Y donde los precios también mostraron su cara más feliz. En el Mercado Abierto Electrónico (MAE), donde se mueven los volúmenes más importante en materia de negocios en renta fija, los montos operados en títulos públicos alcanzaron su mayor nivel desde noviembre pasado. En mayo, registraron un total de u$s 3.182 millones, 27 % por encima de los valores previos.

En la Bolsa, también hubo lugar para más. En el mes de mayo se hicieron negocios por un total de $ 5.526 millones, el mayor nivel desde noviembre. Incluso en los negocios totales, que incluyen las operaciones por todo concepto, totalizaron $ 9.716 millones, 4% por encima del nivel previo aunque muy lejos de los $ 33.300 millones de mediados de 2008.

Buenas razones y de las otras

A la hora de sacarle punta al lápiz de los argumentos, el más significativo parece haber sido la señal del Gobierno en adelantar el pago del cupón del Boden 2012. "Mostró que no había peligro de default, al menos en el corto plazo", señalaron.

Para los especialistas consultados, hubo otros aspectos que colaboraron y que lo siguen haciendo. El argumento macro viene dado por la gente de Research For Traders (RFT) y habla de una futura inflación en EE.UU., un debilitamiento del dólar y una caída de la aversión al riesgo. "Estamos en un escenario que impulsa a los inversores a tomar riesgo porque quedarse parado en dólares podría no ser tan bueno", dijeron.

"La crisis financiera ha desviado la especulación, la masiva inyección de liquidez por parte de los bancos centrales está encontrando su válvula de escape en la especulación en los mercados de commodities y accionario, activos que usualmente protegen a los inversores de la inflación futura esperada".

A la hora del menú, todos los analistas parecen coincidir. El reinado se lo lleva el Boden 2012. Se trata de uno de los títulos más líquidos de la plaza, emitido en dólares, reúne una tasa interna de retorno que paga 27% y cotiza a una paridad de 70 %. Para el Boden 2014, la situación es otra: hablamos de un bono en pesos, que ajusta por CER y cuya tasa ronda el 42 % si bien su precio se duplicó desde lo peor de la crisis.

Pero también existe mercado atractivo para aquellos por el Bonar V, Boden 2015 y hasta para el Par en dólares.

En mayo, el Boden 2012 pasó de u$s 27 a cotizar en los u$s 34, un crecimiento de 26%. Para el Boden 2014, la tendencia es la misma. En las últimas cuatro semanas, el activo ganó 20 % y llego a cotizar en los $ 51,7, muy lejos de los $ 28 de noviembre.

Para Paula Premrou, directora de Portfolio Personal, señala que "hay inversores que se encuentran en pleno armado de cartera y que eligen los bonos cortos en dólares". Según la especialista, la cautela sigue mandando a la hora de apostar por la recuperación de la renta fija.

En la prospectiva, el optimismo llega hasta el 26 de junio, el último día hábil antes de las elecciones. "Existen muchos vencimientos de deuda que afrontar de aquí hasta fin de año y todavía no hay señales de cómo se hará en 2011", señala Diedrichs.

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