Los volquetes también “contienen” fluorescentes

La basura electrónica sobra también en Mercedes. Sin control alguno, elementos peligrosos son desechados cotidianamente. Y, sin más trámite de por medio, van a parar a los basurales.

Se ha hablado reiteradas veces ya de la actividad sin control de los volquetes que de varios tipos y colores llenan las calles de la ciudad. Su contenido, vale recordar, ha sido denunciado que va a parar a quemas en cavas y basurales. Y muchas veces es tóxico lo que en ellos se arroja y se transporta. Este es el caso de los tubos fluorescentes, residuo que en la basura común está muy mal desechado, ya que debe tenerse cuidado con su manipuleo.

A estos adminículos, que se alquilan, por vía telefónica, se los llena a tope, y luego los pasa a retirar un camión. Aparecen por toda la ciudad estacionados graciosamente en las aceras junto a los coches. Ellos están ubicados siempre en alguna obra en construcción o donde quiera arrojarse algo de grandes dimensiones o volumen, y en los volquetes es claro que puede tirarse de todo. No hay control alguno y así como cualquiera pasa y arroja pilas o lo que sea, también se ha visto que se usan para la disposición final de fluorescentes, los que contienen mercurio, un componente tóxico altamente cancerígeno de ser respirado, que además contamina el agua.

Pero, ¿qué se hace en Mercedes con los tubos fluorescentes? Se los arroja a la basura común, y van a parar a los basurales a cielo abierto, en el mejor del los casos, o como parte del relleno de cavas.

Consultados los funcionarios, días pasados, en las oficinas de Medio Ambiente ubicadas en el Centro Cívico Municipal de calle 25 entre 28 y 30, junto al IOMA, sobre los propios fluorescentes que ellos tiran a la calle, echaron las culpas a los empleados de mantenimiento y minimizaron el riesgo. Aunque dejaron en claro que no saben qué hacer. Y menos aún tienen en cuenta que los tubos poseen mercurio, lo que los convierte en residuos peligrosos.

Y, como se ve en las fotos adjuntas, los famosos volquetes pueden parecer la salida para quienes ignoran por completo la peligrosidad de estas luminarias y los cuidados que se recomiendan para su desecho.

Los fluorescentes son clasificados como parte de la “chatarra electrónica o basura tecnológica” (conjunto de residuos considerados peligrosos, provenientes de computadoras, teléfonos celulares, televisores y electrodomésticos en general, que han sido consumidos o descartados). Su tratamiento inadecuado ocasiona graves consecuencias para el medio ambiente y para las personas. Generalmente los riesgos crecen en países del tercer mundo con políticas medioambientales menos rigurosas.

Cuando un tubo fluorescente se rompe deja salir de su interior vapores de mercurio mezclado con argón, altamente tóxico y no biodegradable, que afecta peligrosamente el medio ambiente (agua, suelos, aires y seres vivos).

Los efectos del mercurio

El mercurio tiene un número de efectos sobre los humanos, como daño al sistema nervioso, a las funciones del cerebro, al ADN y cromosomas, provoca reacciones alérgicas, irritación de la piel, cansancio, y dolor de cabeza. Además tiene efectos negativos en la reproducción, causa daño en el esperma, defectos de nacimientos y abortos. El daño a las funciones del cerebro puede causar la degradación de la habilidad para aprender, cambios en la personalidad, temblores, cambios en la visión, sordera, incoordinación de músculos y pérdida de la memoria.

La Constitución Nacional en su artículo 41 hace referencia al Desarrollo Sustentable, y tiene por objeto imponer condiciones necesarias para asegurar la protección ambiental, para garantizar la dinámica de los sistemas ecológicos, mantener su capacidad de carga y, en general, asegurar la preservación ambiental y el desarrollo sustentable. La gestión de residuos domiciliarios está regulada por la Ley Nacional 25.916, en concepto de presupuestos mínimos a los que refiere el artículo 41 de la Constitución Nacional.

Aunque, finalmente, y teniendo en cuenta que un sólo tubo fluorescente contiene suficiente mercurio como para contaminar 30.000 litros de agua, vale decir que en la Argentina no existe una ley que considere a los tubos fluorescentes residuos peligrosos, pero se afirma que estos residuos domiciliarios especiales por su toxicidad no deben ir a parar a basurales a cielo abierto.

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