El voleibol argentino cerró una etapa para la ilusión

Con la clasificación histórica para el Final Six de la Liga Mundial, el subcampeonato en el Sudamericano y la clasificación para el Mundial de Italia, los dirigidos por Weber generan expectativas de otra etapa dorada
Cuando el 28 de marzo de este año Javier Weber se hizo cargo del seleccionado nacional su mensaje a los jugadores fue claro: "quiero que logremos estar entre los mejores del mundo". Cinco meses después en San Luis, el equipo nacional concluyó sus primeras competencias internacionales con un ciclo brillante: histórica clasificación al Final Six de la Liga Mundial, subcampeonato en el Sudamericano de Bogotá y clasificación para el Mundial de Italia del año próximo.

Con la victoria ante Colombia en el estadio Ave Fénix de San Luis, la selección puso punto final a esta "ventana de selección", donde el conjunto albiceleste compitió en tres competencias y cumplió con el mandato del armador de este grupo: "llegar a las últimas instancias en cada competencia de la que forme parte la camiseta argentina".

Épocas doradas En 1932 fue fundada la Federación Argentina de Voleibol y la selección nacional tuvo su bautimos de fuego en el campeonato sudamericano que se disputó en Río de Janeiro 1951, donde finalizó en la cuarta ubicación.

Desde entonces, la Argentina ha participado en ocho Mundiales, con la medalla de bronce en Buenos Aires 1982 como mejor actuación y fue 13° en el último torneo de Japón 2006.

A nivel de Juegos Olímpicos, el estreno fue en Los Ángeles 1984, culminando sexto. Participando en cinco reuniones olímpicas, la mejor posición fue el tercer lugar del podio en Seúl 1988.

En la Liga Mundial, torneo que reúne a las 16 mejores selecciones nacionales cada año, el debut fue en 1996. En 1999 recibió la fase final del torneo en Mar del Plata y disputó las finales. Y este año en Belgrado disputó por primera vez, por méritos deportivos, el Final Six del torneo finalizando en la quinta posición.

A nivel continental, Argentina ha obtenido una medalla de oro y tres de bronce en los Juegos Panamericanos; además de un título en el Sudamericano de Buenos Aires 1964 y 14 subcampeonatos.

Futuro prometedor Javier Weber inició un recambio histórico en el seleccionado con la llegada de aquellas promesas que lograron tantos éxitos a nivel de menores y juveniles. Alejandro Spajic y Pablo Meana fueron los únicos valuartes que quedaron de la vieja legión, el último convencido por el propio entrenador para retornar a vestir la camiseta celeste y blanca.

Rodrigo Quiroga, Luciano De Cecco, Guillermo García junto con los más experimentados Gustavo Scholtis y Gustavo Porporato fueron los líderes de esta nueva generación que pretende transformarse en dorada y pelear cada torneo entre los mejores del mundo.

Los partidos durante la Liga Mundial con siete triunfos en doce presentaciones, con victorias de visitante ante Corea del Sur, Francia y Serbia; las presentaciones a estadios completos en el Luna Park, Formosa y San Juan; y las buenas actuaciones frente a Cuba y Brasil en el Final Six fueron las primeras señales para ilusionarse.

Los cómodos triunfos en el Sudamericano de Bogotá, con la final ante Brasil y un set para la selección albiceleste incluída, agregaron una cuota mayor de optimismo.

La autoridad de los triunfos en el Premundial de San Luis en cada una de sus tres presentaciones ante Bolivia, Chile y Colombia pusieron el broche de oro a este 2009 donde la historia marcará el renacer del voleibol.

Horizonte prometedor Tras este 2009 con alegrías para la selección, comenzarán las competencias nacionales y se abrirá un paréntesis hasta el año próximo, cuando Argentina tendrá en Italia un duro examen para volver a probarse con los mejores.

Cambiará el año calendario, las competencias serán distintas, los rivales variarán pero el objetivo será el mismo que marcó Javier Weber aquel 28 de marzo de este año: "estar entre los mejores del mundo".

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