Así es vivir en las alturas.

Así es vivir en las alturas.
Tras la consagración en el US Open, Juan Martín del Potro desfiló por varios programas televisivos e hizo una sesión fotográfica en el Empire State; "Es bueno no saber dónde está mi techo", confesó.
El cuento de hadas que vivió Juan Martín del Potro siguió en el corazón de Manhattan con una agenda ajetreada en el día siguiente a su consagración en el US Open. El nuevo campeón de Grand Slam que tiene el tenis argentino tuvo un descanso mínimo después del inolvidable triunfo en cinco sets sobre Roger Federer.

Tras conquistar el título, desató el festejo en el vestuario: champán para todos? pero no servido en copas y sí en las ropas de quienes lo acompañaban. El manager Ugo Colombini lo siguió a la conferencia de prensa y mostraba las huellas del riego al que lo sometió el flamante campeón. Eso sí: el representante de Delpo le aplicó la misma receta a la prensa argentina durante la cena posterior a la final, que se realizó en el restaurante Smith & Wollensky, en la Tercera Avenida.

Después de la medianoche, vestido con jeans y una camisa azul y blanca a bastones, el tandilense ofició de anfitrión, junto con el trío que acompañó su exitosa marcha sobre el cemento de Flushing Meadows: el entrenador Franco Davin, el preparador físico Martiniano Orazi, y Colombini.

El menú elegido fue un costillar, al que acompañó con un vaso de cerveza; charló de fútbol y se interesó en el presente del seleccionado nacional. Futbolero al fin, las únicas salidas que Delpo se había permitido durante las casi tres semanas en Manhattan fue para seguir a través de la televisión las caídas del equipo de Maradona frente a Brasil y Paraguay. Después, casi siempre concurrió a cenar a Novecento y a San Martín, dos restaurantes cercanos al hotel Intercontinental en el que se alojó.

Delpo brindó con su cuerpo técnico y se retiró puntualmente a la 1.30: a pesar del cansancio, le esperaban escasas horas de sueño tras su enorme conquista. Ayer, como corresponde a un campeón de Grand Slam, le tocó vivir un frenético paseo por los principales programas matutinos de televisión: Early Show, Regis Kelly, Charly Rose y Today Show lo recibieron; a media mañana, se realizó la tradicional foto en la cima del legendario Empire State, dio una serie de entrevistas con la prensa y hasta posó con el gran John McEnroe en una tienda de la marca Nike, en Manhattan. En el salón Beekman II del Intercontinental, conversó con LA NACION sobre el revuelo que generó su triunfo sobre el cemento neoyorquino. "Es difícil todavía entenderlo y asumirlo, pero creo que es algo lindo, es parte de lo que significa ganar un Grand Slam. Seguro Roger [por Federer] está más acostumbrado, y de hecho me lo dijo, y también me contó que tengo que disfrutar este momento, y es lo que estoy haciendo. Me quedo con las palabras que dijo en la cancha, que demuestran lo gran jugador y persona que es."

-Más allá de tratarse de una final, también fue tu primera victoria sobre Federer, y eso también lo convirtió en algo especial.

-Sí, todo fue muy rápido y no sabía si pensar en que iba a jugar mi primera final de Grand Slam o en que lo iba a tener a él enfrente, tenía tantas cosas que eso se vio reflejado en el primer set, en el que no pude hacer nada, pero después todo se normalizó, traté de jugar y relajarme, de hacer mi juego, y me dio resultado.

-¿Hubo algo que cambió el curso de la final?

-Un poco el apoyo del público. Antes del partido sabía que Roger, donde juegue, es local, pero cuando perdí el tercer set la gente me empezó a alentar mucho, ya sentía que tenía más apoyo para mí, y eso me empujó a salir adelante, a seguir luchando, y al margen de que estaba jugando mi torneo preferido, fue importante sentir ese apoyo.

-¿Cómo sigue esto?

-Todavía tengo muchas cosas para mejorar: el físico, el saque, el juego en la red, la volea. Es bueno no saber dónde está mi techo, porque me siento con más ganas de trabajar y de mejorar, y ojalá pueda seguir por este camino que me está dando resultados.

-A partir de este triunfo se te exigirá más, y entre esas cosas está la Copa Davis.

-No sé si no sería algo más importante que esto, porque no la gané. Todavía tengo muchas cosas para pensar, pero seguramente será así. Ojalá que se pueda dar en el futuro y tengamos la oportunidad de ganarla.

-¿Hay alguna posibilidad de que juegues el torneo de Buenos Aires el año próximo?

-Esta es la época en la que tengo que definir el calendario de la primera parte de 2010, y la verdad es que me encantaría estar ahí y jugar ante todos los argentinos, pero hay que esperar para ver cómo se dan las cosas.

-¿El sueño es alcanzar el N° 1?

-Pasa que todavía está lejos. Lo que pasó ahora me sirve para el futuro, como experiencia, pero la realidad es que tampoco cambió mucho, tengo grandes jugadores por encima mío que están en un gran nivel. Pero sí puedo pensar que si estoy bien les puedo jugar de igual a igual y tener mis oportunidades; eso es lo que me deja tranquilo. Pero tengo que mejorar para poder acortar las diferencias con ellos y estar preparado para todo. Aquí se hizo realidad lo que quería; ahora hay que mirar para adelante y empezar a soñar con otras cosas.

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