Vivir sin agua: menos regadores y más tierra

La sequía y la falta de recursos repercuten considerablemente en la capacidad de riego de las numerosas calles de tierra que tienen a su cargo las distintas delegaciones municipales.
Los propios funcionarios reconocen que para aplacar el polvillo originado por la capacidad de absorción del suelo ante la falta de lluvias y las obras que se están llevando a cabo, se requeriría una mayor cantidad de agua. Pero las pocas fuentes de abastecimiento y el bajo número de regadores impiden que el esfuerzo resulte satisfactorio para los vecinos.

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