Así vivió la llegada de Cristina Kirchner Humberto Zúccaro: “Alguien me iluminó desde el cielo”

Es una frase que ayer durante la visita de la presidenta Cristina Fernández de Kirchner al distrito, el intendente repitió constantemente. Emocionado, sorprendido, contento y eufórico se lo vio entre sus colegas al escuchar anuncios que en algún momento anheló junto a su hermana Gladys, fallecida recientemente.
Iba a ser un día difícil para el jefe comunal, de eso no cabía la menor duda. Un día cargado de noticias, de anuncios y convenios que servirán para algo que la familia Zúccaro se puso como meta hace ya algún tiempo: “Cambiar a Pilar y brindar mayor justicia social”.

Un día difícil porque la figura de Gladys Zúccaro iba a estar presente en cada palabra, en cada pensamiento y en cada acción que emprendiera su hermano Humberto, a quien ayer como intendente de Pilar le tocaba recibir a la máxima autoridad nacional.

Pero también un día en el que Humberto el hermano, Humberto el padre, Humberto el hijo y el intendente de todos los pilarenses debía estar centrado, usando las palabras justas y homenajeando a quien por primera vez llegaba a Pilar desde que había asumido la presidencia.

Nadie sabía como se iban a desarrollar los hechos, qué se iba a anunciar, qué se iba a pedir para Pilar, qué iba a llegar y qué no. Nadie lo sabía, ni siquiera el propio Humberto Zúccaro.

A él le tocó primero enfrentar a la multitud que se congregó en el auditorio de la Universidad del Salvador. Sin nada preparado para decir y con todo por decir. Agradeció, a todos. A los amigos, a los colegas, a la familia. Y desde ese momento supo que estaba “acompañado” para comenzar a contar, como él sabe, cómo es Pilar y que le falta a Pilar.

Humberto, el intendente, le explicó a la presidenta mirándola a los ojos que Pilar no es un distrito fácil de gobernar: le contó que de un tiempo a esta parte se lograron bajar los índices de mortalidad infantil – lo que la presidenta festejó asintiendo con la cabeza -, que en Pilar está el Parque Industrial mas grande de Sudamérica y que sus chicos quieren estudiar en Pilar.

También le contó de la existencia de un edificio que hace muchos años era el Instituto Carlos Pellegrini y también le contó su sueño: el de crear allí una universidad para sus estudiantes pilarenses.

“Esto no es un mangazo, pero mi sueño es poder entrevistarme con la Ministra de Asuntos Sociales para que la universidad se haga realidad”, le dijo a la presidenta pidiendo disculpas por la expresión.

Todos a su alrededor sabían que eso no estaba previsto, que fiel a su estilo, Humberto Zúccaro el intendente había decidido improvisar para no perder la oportunidad de que la presidenta se enterara de su sueño.

“Era ahora o nunca”, confesó de hecho el intendente que además dijo que durante todo el acto no paró de sorprenderse.

Es que justamente una de las características que lo invadió por completo fue la sorpresa a la que se subió tras cada frase de la presidenta.

Primero fue el anuncio de la llegada de un nuevo hospital, luego la entrega en comodato por 99 años del edificio del Instituto Carlos Pellegrini, las más de 600 cuadras de asfalto, la construcción del camino de circunvalación. Era demasiado, para un Humberto Zúccaro que tras los aplausos manifestaba estar emocionado, sorprendido y muy contento.

Nadie sabe cómo es que se gestó esa atmósfera cargada de sobresaltos positivos. Nadie salvo Humberto, el hermano: “Sé que alguien me iluminó desde el cielo”.

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