¿Viviendo como basura?

Uno debe tomarse el trabajo de seguir la avenida Independencia hasta el fondo, permitirle que cambie de nombre dos veces, dejar atrás la entrada al Cementerio y los carteles de hoteles que prometen felicidad. Sólo así se podrá llegar, por fin, al basural.

Pero no llegará a un predio de residuos normal. Este basural se diferencia en algo del resto de los basurales que se encuentran a lo largo y a lo ancho de todo el país: vive en y de él una población estable, familias enteras, que en una situación más que precaria subsiste en chozas –por llamarlas de alguna manera- construidas por ellos mismos con los desechos.

Es un viaje que se parece mucho a una película de ciencia ficción. Ya al cruzar la avenida Juan B. Justo, se deja atrás la Mar del Plata que nos gusta mostrar a los visitantes. Hasta el Estadio ida y vuelta, más allá no dejamos que se arriesguen, y si quieren ir al sur, el camino es por el Puerto y Punta Mogotes, nunca Jacinto Peralta Ramos.

Pero una veintena de cuadras más al abajo, pasando Fortunato de la Plaza, el cambio es más profundo. Ya su nombre es Antártida Argentina y la mayoría de los marplatenses la transitan sólo hasta la entrada al cementerio, que de tanto verlo ya ha dejado de asombrarnos con ese estilo tan Niemeyer, tan Brasilia, tan futuro imaginado en la década del ‘60. En fin, tan nada que ver con el resto de la ciudad de los vivos.

Seguimos y de lejos se empieza a ver un cerro de basura, a veces humeante como el Vesubio. Se ingresa por una especie de entrada imperial, pero al fin del camino, en lugar de una estancia hay una sorpresa.

El premio ganado

Éste es el camino que recorrieron el profesor de Geografía Alberto Villavicencio y sus alumnas de la Escuela Sagrada Familia, María Victoria Herrera, de 2° año, y Daniela Romero, de 3° año, acompañados a veces por las madres de las chicas. Este periplo tan especial, sobre todo para jóvenes que por suerte viven ajenos a una realidad dura, les permitió realizar un trabajo que titularon: ¿Viviendo como basura?, y con el que ganaron el primer premio de las Olimpíadas Nacionales de Geografía que se llevaron a cabo en la ciudad de Santa Fe, en la categoría C, "Proyecto de Investigación Escolar".

Este proyecto, como nuestra ciudad, tiene dos caras. Una muy agradable, el hecho de que un trabajo realizado a conciencia, en un colegio con tradición en Mar del Plata, les haya permitido volver a la ciudad con un premio tan importante. El otro aspecto no es tan auspicioso, y es el del contenido del trabajo, que muestra hasta qué punto la desidia es una constante en la política marplatense.

Noticias & Protagonistas: ¿Cuál fue el escenario y las características del premio que han ganado con este trabajo?

Alberto Villavicencio: La idea se gestó en el marco del programa educativo de Olimpíadas de Geografía, que arranca en 2005 por directivas del Ministerio de Educación. Nosotros participamos en las categorías A y B con chicos de ESB y Polimodal, que para competir realizan un estudio como para rendir un examen normal; y con la categoría C para la que hay que realizar un trabajo de investigación.

Por medio de la observación de la realidad, los chicos plantean un tema de nuestro entorno que les llame la atención. Así fue que nació de las chicas, Daniela Romero y Victoria Herrera, el tema del basural. Fue una cuestión de compromiso social ya que ellas, al formar parte de la comunidad Don Orione, van al barrio del basural, les organizan juegos y murgas, acompañan a los chicos, les llevan comida. De ahí nació la inquietud por averiguar la situación ambiental y social del basural. Planteamos un marco teórico, los objetivos; en fin, todas las instancias necesarias, y ganamos el primer premio nacional.

N&P: Hay un punto muy importante que es la motivación de los chicos, su interés por actuar con la sociedad, en un aspecto que revela una realidad brutal.

AV: Sí, por supuesto. Ellas realizaron un video de 15 minutos, cuando fueron acompañadas por la mamá de una de las chicas, y para el que entrevistaron a los recuperadores del predio. También consiguieron hablar con personajes claves del problema, como docentes y alumnos de la Escuela Nro. 44, entrevistaron a trabajadores de la empresa de recolección, a funcionarios públicos municipales; y de allí salió la materia prima. Después analizaron la bibliografía, e hicieron encuestas entre los alumnos del Sagrada Familia para ver si sabían lo que pasa en el basural, dónde queda, sus características, sus problemas, en fin, la realidad. Y se comprobó la hipótesis del desinterés y la desinformación. No se conoce el problema, a veces preguntaban ¿qué es el basural? Y las condiciones en que viven y trabajan allí son terribles. El objetivo central era que la gente tomara conciencia, y creo que lo logramos. Mucha gente se asombró en Santa Fe.

N&P: Lo importante sería que las autoridades de Mar del Plata hagan algo concreto. Se escuchan alegatos constantes a favor de la Declaración de los Derechos del Niño, pero, ¿dónde quedan esos derechos para estos niños, desposeídos de toda esperanza? Estos chicos, que conviven en la ciudad con otros que ingresan al modo de vida de los países desarrollados -en cuanto a acceso a tecnología, viajes, etc.,-, tras ellos no tienen absolutamente nada.

AV: Una de las chicas, que estudia fotografía, pudo sacar fotos de una realidad desesperante. Retrató muy bien la realidad. Pero es muy bueno ver que chicos de 16 ó 17 años se motiven de esta forma. Incluso movilizando chicos de otros cursos. Es un grano de arena, pero estamos seguros de que ayuda.

N&P: Todo lo que se haga para generar inquietud en los chicos que tienen mejores perspectivas en la vida es importante, para que se formen una visión de la realidad y tomen conciencia. Esto hace posible que si alguno de ellos, algún día, se convierte en dirigente, sea más responsable.

AV: Ellos tienen mucha vocación social, gran interés en trabajar por el otro. Por eso nosotros, los formadores, docentes y directivos, estamos muy orgullosos. La idea es poder seguir difundiéndolo. Esperamos conseguir una entrevista con Gustavo Pulti para que pueda ver el video; aunque no soy muy optimista al respecto.

N&P: No es muy seguro que quiera verlo, porque fue concejal por 18 años y tiene responsabilidades; no puede ignorarlo. ¿No han pensado en darle difusión a través, por ejemplo, de YouTube?

AV: Lo vamos a hacer, porque la verdad es que el momento de evaluación fue muy rápido y el jurado no pudo ver el video completo, que es realmente es conmovedor.

N&P: Hay gente del país que viaja a Palestina, África, a distintas partes del mundo para trabajar en cuestiones solidarias. No está mal, pero no hay que viajar demasiado para ocuparse de otros. Sobran las oportunidades de hacer el bien y ser solidario en Mar del Plata.

AV: Desde la materia Geografía, cuando tocamos el tema de la pobreza, decimos que no hay que ir muy lejos para verla, que hay muchos barrios periféricos de la ciudad en la que está presente. Vamos a seguir trabajando para crear conciencia.

Los habitantes

El actual basural a cielo abierto es un predio que debía ser provisorio, por sólo 180 días, como un sustituto al antiguo basural que funcionó durante 15 años y que acabó clausurado por saturación. Aun hoy, años después, este "sustituto" se encuentra en funcionamiento en situación de híper colapso. No se realiza ningún tipo de tratamiento, ni se controlan los residuos, sólo se los apila bolsa sobre bolsa, situación que empeora aún más si recordamos que este predio es lindero al ex basural que reemplazó.

En medio de la basura, se alzan chozas cuya fragilidad hace pensar que fueron hechas para no durar, para volarse con el primer viento, para que entre en ellas el agua si caen dos gotas, para que se filtre el frío o el calor sin ninguna resistencia. Los materiales con los que están hechas –si es que se puede escribir la palabra materiales sin ironía– son tomados entre las cosas del basural: bolsas de plástico, ropa vieja, trozos de latas, cuerdas resecas; cualquier cosa (grande o chica, pesada o liviana: todas sucias) puede ser una superficie, o una cobertura, o una pared siempre frágil.

Son la prueba de lo que se denomina una radicación pasajera. Son el colmo de la precariedad, y se parecen más a un vestuario –amplio, en el que el usuario puede darse vuelta y moverse un poco en su interior – que a una vivienda. Pero bajo esa toldería de plásticos y trapos desteñidos están viviendo varias familias. Gente con miradas tristes, chicos con camisetas de fútbol desteñidas, y perros que los siguen por simpatía. Están allí porque vienen de muy lejos, en largas caminatas y prefieren quedarse una semana o un mes juntando plásticos y cartones antes que irse para regresar al día siguiente. Es la única forma que tienen de ganar más tiempo y más dinero, aunque éste sea un poco más esquivo que aquél.

El problema surge con la apatía que la sociedad tiene respecto de ellos. Los vecinos de la zona, a través de la sociedad de Fomento Antártida Argentina y especialmente mediante escuela Nro 44 se mantienen en acción contra el basural desde hace más de 15 años, cuando desbordó el antiguo predio. Margarita Pérez, ex directora de la escuela, sin duda que fue una de las protagonistas, y la cara visible de toda una comunidad que padece al basural.

El día a día en el barrio es desastroso. A la gente, el humo le llega hasta las habitaciones de las casas, los chicos diariamente van a clases con conjuntivitis, dolor de cabeza, acidez en la garganta, asma crónica, problemas en la piel, bronquitis repetitivas. No es raro que se suspendan las clases -sin afectar los servicios de comedor y merienda, que se mantienen en lo posible- ya que, la asistencia a la escuela tanto para alumnos y docentes se torna peligrosa por la toxicidad respirable. En la escuela, por lo general se pierden dos viernes al mes por desinfección, indispensables para disminuir la cantidad de moscas que invaden el lugar.

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