"Viví, en carne propia, la libertad y la opresión"

Fernando Juri, Candidato a senador nacional por Unión PRO-Federal. El ex vicegobernador asegura que la política está en sus genes. Se autodefine dialoguista y defensor de las instituciones de la democracia
Era un adolescente de 14 años cuando su padre lo llevaba a la finca de Sauce Huacho, en Famaillá, en los tiempos de vacaciones. Solía juntarse con amigos de su misma edad para esconderse en los cañaverales a fumar. Pero, a pesar de estar lejos de las miradas de los mayores, debía quitarse el olor a tabaco. Para lograrlo, el grupo tenía un secreto: utilizaban las cáscaras de mandarinas y de naranjas. Todo comenzó como un juego prohibido, que después se transformó en un vicio. Hoy en día, Fernando Juri, fuma un promedio de un paquete y medio por día. "Es un mal ejemplo el que estoy dando, pero no quiero dejar de fumar -afirma-; lo que quiero es fumar menos. Pero, por favor, que los chicos no tomen esto como un ejemplo. En mi casa -dice-, mis hijos me hacen la vida imposible para que deje de fumar". Pero al vicio del tabaco, Juri le contrapone, cada vez que puede, alguna actividad física. Incluso, hasta hace tres meses hacía gimnasia con frecuencia. Una caminata por el parque o gimnasia con aparatos son sus preferencias.

Asegura que la paciencia es su mayor virtud; de hecho practica la pesca -especialmente de trucha- y la caza de perdiz, que heredó de su padre, Amado Nicomedes Juri, que gobernó Tucumán desde 1973 hasta el derrocamiento del 24 de marzo de 1976. Juri (h) recuerda que la noche anterior al golpe militar, el teléfono de la casa no dejaba de sonar. "Eran las esposas de los ministros y algunos funcionarios -relata- que ya habían sido secuestrados y detenidos". A la madrugada, llegó a su casa una comisión militar que se llevó detenido a su padre. "Me dijeron que sólo iba a hablar con el general (Antonio) Bussi, y que luego volvía a la casa, pero lo esperé tres años", dijo.

Dijo que la dictadura no le permitía visitar a su padre que estaba alojado en el comando de la V Brigada. A los dos meses lo trasladaron al penal de Villa Urquiza. Después de tres meses, pude verlo. "Eso fue un gran impacto que viví, porque entré a la cárcel y entre rejas vi caminando a mi padre, que venía de su celda, barbudo y descuidado. Recuerdo que me hicieron pasar a mí solo, porque era día de visita de hombres. Fue tan duro para mí, que yo había tenido la idea de rendir para ingresar al colegio militar de la Nación y no lo hice por esa circunstancia. Respeto mucho la institución, lo que pasa es que en ese momento, los militares habían puesto preso a mi padre. Y, en el Ejército como en todos lados, hay buenos y malos", resaltó.

"Cerca del poder"

A los 24 años, se recibió de abogado en la Unsta y al año siguiente ingresó en la función pública. En su primer cargo político fue secretario general de la Gobernación, en los tiempos de Fernando Pedro Riera, que era su tío. "Por mi familia, siempre estuve cerca del poder. La actividad política está en mis genes", remarcó. Juri hace gala de su carrera política. Ennumera en detalle los distintos cargos que cumplió desde el retorno de la democracia. Fue vicepresidente y también presidente de la Caja Popular, interventor de la Mutualidad Provincial, interventor del PAMI, secretario de Bienestar Social, secretario del Interior, ministro de Gobierno y vicegobernador. "En más de 20 años en el manejo de la cosa pública, jamás tuve una denuncia de corrupción", remarcó.

En su cargo de vicegobernador acompañó al gobernador, José Alperovich, pero esa relación fue deteriorándose hasta que se quebró. "La ruptura no ocurrió de un día para el otro, sino que fue un proceso paulatino -precisó-, porque tenemos estilos muy diferentes. No juzgo su actitud, pero somos distintos. Mientras él trata de imponer su voluntad, yo propongo el diálogo y no por eso tengo menos autoridad o soy débil", aclaró.

Juri relató que un punto de extrema tensión en la relación con Alperovich ocurrió cuando el Gobierno intentó quitarle el manejo de la matrícula al Colegio de Abogados. "Llamé a los colegios de profesionales para dialogar, porque no entendía esa razón absolutista y, por suerte, se pudo frenar esa arremetida, pero me valió que el gobernador dijera que le ponía palos en la rueda. Tal vez, él no vivió lo mismo que yo. Viví la democracia y el autoritarismo del golpe de Estado. Viví en carne propia lo que es la libertad y la opresión", aseguró.

Hoy Alperovich y Juri están en veredas opuestas. De hecho, el ex vicegobernador encabeza el frente Unión PRO-Federal y dice estar convencido de que ganará la banca de senador nacional. Asegura que Alperovich lo considera un enemigo, no un adversario. "Sigo siendo peronista; no estoy en el Partido Justicialista -que es la herramienta electoral-, pero sigo siendo peronista. Ahora bien -aclaró-, algunos dicen que cuando pasen las elecciones voy acercarme al oficialismo. A ellos les digo que es más fácil que me haga socio de Atlético Tucumán a que yo pueda volver a ser kirchnerista, con todo el respeto que me merecen los decanos", dijo.

Es hincha fanático de San Martín, pese a que su padre era de Atlético. "Soy del santo, en las buenas y en las malas: es un sentimiento. Igual que el peronismo", dijo mientras encendía el segundo cigarrillo en menos de una hora.

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