¡Qué viva España!

Rafa Nadal derrotó 7-5, 3-6, 7-6, 3-6 y 6-2 a Federer en la final y se quedó por primera vez con el título que se disputa en el Melbourne Park. Nunca un español había conseguido este torneo. El suizo, en tanto, no pudo alcanzar el récord de 14 Grand Slam ganados por Sampras.

Era la final soñada del Abierto de Australia. La previa ya daba motivos necesarios para no perdérsela. Rafael Nadal, el número uno del mundo tras arrebatarle el trono en 2008 a Roger Federer, buscaba su primer título en el Melbourne Park. El suizo, actual número dos, con el objetivo de ganar su 14° Grand Slam, para igualar el récord de Sampras. Pero sólo habría lugar para cumplir uno de los dos deseos.

El comienzo del partido errático casi no sorprendió porque ambos estaban forzando los errores ajenos para asegurar su saque y quebrar el rival. Sin embargo, eso de no perder el servicio fue olvidado en el primer game. Federer fue el primero en entregar su saque, tras tres errores consecutivos que le dieron fácilmente a Nadal el 1-0. Pero tampoco el español pudo mantener el suyo y, a pesar de que el suizo tuvo varias oportunidades de quiebre sin aprovechar, el partido se puso 1-1.

Luego, se acomodaron en la cancha y no cedieron en una final que parecía cerradísima. Hasta que Federer desniveló. Hizo uso de su gran drive y le leyó el saque al español estableciendo un sorprendente 4-2 a su favor para inquietud de Nadal que debía volver a quebrar para emparejar un poco más el primer set. Y lo logró: 40-30 y 3-4 para ir a empatar con su saque.

Entonces, allí, quien inclinó la balanza fue Rafa Nadal. El español aprovechó la primera de las dos chances que tuvo para quiebre y puso el encuentro 6-5 tras una pelota paralela exquisita. Con el saque en su poder no defraudó y se llevó el primer set por un ajustado 7-5.

Pero el ex número uno del mundo no se quedó atrás. A pesar de no estar 100% efectivo con su saque forzó los errores de Nadal en el suyo. Así, Federer quebró primero para ponerse 2-1 y si bien Nadal consiguió recuperarlo y aventajar al suizo 3-2 no pudo mantenerse. Roger no volvió a entregar su servicio y, por el contrario, le quebró al español dos veces (3-3 y 5-3) para llevarse el segundo set por 6-3.

En el tercer parcial, Federer agudizó su problema para cerrar los quiebres: sólo logró cuatro de 17 oportunidades. Y, si bien fue un parcial muy parejo hasta el 4-4, el suizo tuvo una inmejorable chance de quebrar a Nadal, cuando se puso 0-40 en el noveno game. Sin embargo, Rafa se quedó 5-4 y llegaron al tie break, donde una doble falta en el último servicio de Federer decretó el 2-1 para Nadal en el partido.

Derroche de tenis. El cuarto set fue el mejor del partido, con golpes de todos los colores. Si bien Federer quebró y rápidamente se puso 2-0, Nadal lo equilibró y en el quinto game tuvieron que disputar siete deuce para decretar a un vencedor, que fue el suizo, quien volvió a quebrar para ponerse 5-2 con su saque. Y, aunque Nadal ganó con su servicio el game, no pudo evitar caer 6-3 y que la definición se estirara hasta el quinto set, donde el cansancio podría empezar a jugar un papel muy importante en la definición.

Y Federer parece que fue el que más lo sintió o al menos dejó espacios para que Nadal pudiese generar un gran juego y llegar a estar 4-1 arriba. Sin embargo, Federer intentó salir cuando veía que su ilusión de conseguir su 14° Grand Slam se desvanecía, pero no pudo. Y Rafa se convirtió en el primer español en conseguir el Australian Open al quedarse con el último set por 6-3. Una final emocionante y de gran juego que terminó con una coronación aún más conmovedora, con un Federer envuelto en lágrimas y un Nadal que mostró su gran aprecio por el ex número uno del mundo. Seguramente, pronto se volverán a encontrar.

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