Visto, oído y comentado en el H.C. Delirante

Acción Marplatense ya reniega de sus orígenes. Siempre hay un indio bombero en el Partido Justicialista, y es el mismo. Al pastor Olier le armaron un acto y se le salió la cadena.
Las grietas que ya se dejan ver

El intendente Pulti y el presidente del Concejo Deliberante Marcelo Artime, durante años utilizaron como caballito de batalla político, la defensa de la costa de la erosión marítima y como consecuencia la conservación de las playas. Levantaron esa bandera como marketing político, identificados con las causa.

Pero del dicho al hecho…

…hay mucho trecho, canta el chaqueño Palavecino. La cuestión es que la representación municipal marplatense hizo un verdadero papelón. Es cómo si Lagrange e Inza, de la renombrada “Comisión Mixta” fueron una etapa para conseguir dos objetivos: la intendencia y bancas de concejales.

Sólo protocolo y falta de compromiso

El arquitecto Artime, que continúa con sus ambiciones políticas, hizo una presencia meramente protocolar, en las Jornadas sobre Sustentabilidad Costera y Manejo de Playas. Los participantes lamentaron la ausencia del intendente Pulti. Eran secretarios de Turismo de todo el litoral marítimo bonaerense.

Lo de OSSE impresentable

¿Qué se puede decir, de una ciudad balnearia atlántica, que arroja sus desechos al océano? Lo mejor es violín en bolsa. Tal vez por eso y por el fracaso del negociado de la compra de tierras para OSSE, el ingeniero Dell Olio ofreció una dosis de muestra médica sobre los planes de la empresa que preside, para dejar de contaminar el mar.

Una de Groucho, Harpo y Chico

Es inevitable pensar en el diputado provincial Daniel Rodríguez, cuando en las madrugadas, por la televisión pública, se pueden observar obras de arte de la cinematografía. Las películas de los hermanos Marx por ejemplo, con un talento inigualable. Groucho, Harpo y Chico, forman parte de la mejor historia del séptimo arte. Rodríguez fue actor fundamental para que llegue la señal abierta de canal 7.

Ahora la del indio bombero del P.J.

En el entredicho entre Diego y Román, metió sus narices “Pipo” Gorosito y voló el calificativo de vigilante. Daniel Rodríguez vuelve a repetir la fórmula de indio bombero del P.J. Quiere que Pulti se defina si está o no dentro del armado oficialista. Tantos años haciendo política, con las mismas recetas, es como demasiado. Aparte hasta de dudoso gusto, por la falta de evolución.

Hizo lo mismo con Daniel Katz

En ese momento era el exegeta de Felipe Solá. Lo querían al “Ruso” dentro o fuera del P.J., con la cancha marcada. El habilísimo Katz los usó hasta que Kirchner le sacó la lapicera a Kirchner. Era entre tahúres la cosa. Rodríguez siempre logró un lugar en la lista sábana, que le permitió acceder a jugosos emolumentos, que no tienen mucha relación que digamos, con su producción legislativa ni como concejal ni como diputado. La cuestión es seguir viviendo de Perón y Evita, y los sobres que eso representa a fin de mes. Lo mejor del ex dirigente de los casineros, es sin dudas, poder ver a los Hermanos Marx por el Canal 7. Gracias Daniel.

El pastor tribunero

Seguridad y justicia, clamaban los 5.000 manifestantes. No había consignas políticas, y fue todo un ejemplo de reclamo ciudadano. Austeridad en los discursos de vecinos, que evidentemente denotaban que pocas veces habían tenido la oportunidad de dirigirse a una multitud a través de un micrófono. Hasta que apareció el pastor evangelista Omar Olier.

Un “Susano” en el atril

“En estos 7 días, en Mar del Plata ya llevamos 7 muertes, en Mar del Plata !!! ¿De cuántas se enteró usted?” soltó Olier, quien a esa altura había copado con su verborragia el acto, haciendo gala de una oratoria y manejo del escenario que envidiaría, hasta el propio Luis Miguel.

Una arenga de templo

No obedecía a las razones de una convocatoria de ánimos fácilmente vulnerables por la delicada situación. Hablar de juntar 20.000 y 50.000 personas dando lugar a una eventual pueblada, no es una fórmula apropiada debido al riesgo que implica caer en movimientos incontrolables e institucionalmente improcedentes. No era un templo religioso, sino la oportunidad de expresiones que le brinden mayor contención a la gente.

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