Visitas íntimas

La pérdida de la libertad es el mayor castigo al que la sociedad civilizada puede someter a un individuo. Es un misterio, sin embargo, por qué semejante sanción no hace mella en quienes delinquen como medio de vida.
No obstante ello, la libertad es un bien en sí mismo, por eso suele decirse de ella que no tiene precio.

Este medio, en su edición del 22 de agosto de 2008, publicó la cita del periodista Luis Beldi referida a los dichos de Ariel "El Gitano" Acuña –iniciado en su carrera criminal en Mar del Plata a los 13 años-, quien señaló, entrevistado por Beldi, que había traído cincuenta mil pesos a un juez local para pagar una libertad.

Nunca nadie hizo algo para aclarar estos dichos. Nadie tampoco se ofendió lo suficiente como para llamar a declarar a Acuña. Sin embargo, quedó en evidencia que la libertad, que no se aprecia tanto como para dejar de reincidir, tiene un precio a estipular.

El caso de esta semana involucra a René Villagra (también conocido como "Don René"), un ex policía regente de un prostíbulo en la ciudad que se encuentra hoy encartado junto a su esposa por el delito de trata de personas. Este expediente que procura el juez federal Rodolfo Pradas tiene la notable oportunidad de ser el primero en su tipo en que tal execrable conducta pueda ser probada de manera fehaciente.

Este ex policía, ya detenido, gozaba de un régimen increíblemente laxo que le permitía, por caso, salir de la seccional 13ª por sus propios medios, reunirse con su esposa, alojada en el Destacamento de la Mujer ubicado en calle Alberti pared por medio con la Seccional 4ª, y pasar el día juntos como dos tórtolos cualesquiera.

La información se disparó el lunes. Se llegó a decir que la División Narcotráfico había realizado un allanamiento en la seccional 13ª, que estaba involucrado en la situación de manera directa el jefe de la Distrital norte, inspector Roberto Roldán, y que todo vendría a cuento de una "devolución de atenciones" por el desplazamiento del capitán Rubén Pereyra de la seccional 16ª.

En la entrevista que mantuve con el comisionado Osvaldo Castelli, éste reconoció los hechos, anunció el relevo del jefe y seis activos de la División Traslado y Custodia de la Bonaerense, y desligó tanto al comisario de la 13ª Martín Aníbal Defalco como a la titular de la seccional de la Mujer, capitana Elizabeth Cristóbal.

De todos modos, es visible que las salidas sin control real de estos dos procesados bajo la tutela del juez han tenido como cómplices activos a los integrantes de la División Custodia y Traslado de detenidos. Aunque cuesta creer que sean los únicos responsables, porque o los responsables de la seccionales en que están detenidos no fiscalizan sus respectivas áreas, o tenían razones de peso para mirar hacia otra parte.

Castelli habló de "amiguismo". Es obvio que había una relación entre "Don René" y los funcionarios, como consecuencia de las acciones de inteligencia y seguimiento llevadas por la División Narcotráfico ordenadas por Pradas. Quizá de allí venga la confusión de algunos colegas que hablaban de allanamientos por tráfico de drogas en las seccionales, cuestión que nunca ocurrió.

Las acciones impulsadas por Pradas están en manos del fiscal Claudio Rodolfo Kishimoto, quien debe establecer si entiende que hay o no delito. En las actuaciones llevadas a cabo en la seccional 13ª se secuestró una cámara digital de última generación comprada en la firma Garbarino por Villagra, en la cual hay almacenados videos y fotos que prueban la naturaleza de la relación entre los policías activos y el proxeneta próximo a ir a juicio oral.

Da escalofríos ver que en tanto muchos hombres se juegan la vida a diario en el contexto de la inseguridad generalizada, otros hacen del crimen una oportunidad para la fiesta sin fin.

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