Ser visitante en el ascenso no es imposible.

Cómo se infringe la medida que desde 2007 prohíbe a los hinchas seguir a los equipos cuando no son locales; muchos barrabravas entran como dirigentes.
La mirada de la autoridad simula estar distraída ante los excesos de anormalidades que se producen a unos pocos metros. Unos cien hinchas tucumanos se mueven en grupo como un escuadrón perfectamente organizado por los alrededores del estadio de All Boys, en el barrio porteño de Floresta. Son recibidos por Omar, un amable socio del club local que les da la bienvenida con un pedido: "Muchachos, para pasar van a tener que dividirse. Son muchos para ir a una sola tribuna y las cámaras de televisión se pueden dar cuenta". Es el comienzo del otoño, es un sábado de marzo, con sol tibio y, como todos los sábados desde junio de 2007, el ingreso del público visitante en los torneos del ascenso está prohibido.

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La medida que vedó el acceso de los hinchas que no son locales en todas las categorías promocionales surgió hace dos años como una disposición de emergencia, y se mantiene todavía, aunque la normativa no se cumpla por igual en todas las canchas.

De acuerdo con lo regulado por el Comité Provincial de Seguridad Deportiva (Coprosede), que tiene bajo su órbita a todos los encuentros que se disputen en la provincia de Buenos Aires, se permite únicamente el ingreso de 28 personas de la comisión directiva del club visitante. Se hacen salvedades con jugadores que hayan sido excluidos a último momento del plantel de concentrados, o con los familiares de los profesionales. También hay una particularidad con el periodismo partidario, ya que su acceso debe ser autorizado previamente por el organismo de seguridad.

"Hay que dejar de ser hipócritas. Sin visitantes hay menos riesgos e incomodidades para los dirigentes, quienes antes debían poner micros para los viajes y darles entradas a los hinchas. Tenemos que refundar el ascenso y necesitamos de la ayuda de todos para fortalecer la política de prevención", dice Rubén Pérez, el comisario a cargo del Coprosede.

Al respecto, si bien ante un micrófono la mayoría de los dirigentes aboga por no impedir el acceso a nadie, en conversaciones informales dicen que la medida en varios puntos los favorece.

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Es la mañana del primer domingo de mayo y Argentino de Quilmes recibe a Deportiva Riestra, por la 31» jornada de la primera D. Un hincha del Mate, como se le dice al equipo local, hierve de bronca. "Está claro que, al menos en la D, el derecho de admisión no se respeta. Dicen, por ejemplo, que de la delegación visitante no pueden entrar más de 28 dirigentes, pero en la tribuna visitante había no menos de 40 personas, varias de ellas con el torso desnudo... no parecían dirigentes, precisamente. Además, cuando los visitantes deciden entrar como sea, por lo general se sitúan en la platea y en algún momento se puede producir un problema", se descarga Daniel. La queja continúa con el ímpetu de un socio que realmente quiere al club. "Eso sí, a la policía hay que pagarla como antes, como si hubiera dos hinchadas", agrega el simpatizante Mate.

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Un dirigente de un club de la primera B, que pide que se le respete el anonimato, admite que jugar sin los visitantes es un alivio para las finanzas. "Salvo partidos con grandes recaudaciones, que son pocos, tenemos un ahorro en el operativo de seguridad y nos conviene porque no tenemos incidentes", confía. En el Coprosede coinciden con esta opinión.

Diferente es el pensamiento del presidente de Argentino de Merlo, Juan Carlos Brieva. "Económicamente son los mismos gastos que antes. La inseguridad es el tema, pero es cierto que las barras ya no van más cuando no son locales. Tal vez vayan familiares o algunos simpatizantes que no tengan intereses en hacer disturbios", especifica Brieva.

En la misma sintonía se expresa el vicepresidente de San Telmo, Carlos Ríos. "Todos viven del fútbol menos los clubes: los jugadores, los técnicos y la policía. El déficit principal que tenemos es el de los operativos de seguridad, y eso que se juega sin visitantes", se lamenta el dirigente.

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Otra tarde de sábado en Floresta. Chacarita revierte el resultado y vence por 3 a 2 a All Boys. La impotencia envuelve a los plateístas locales que deciden volcar su enojo con el centenar de hinchas del club de San Martín que burlaron los controles policiales y se ubicaron en la tribuna visitante. Los esperan en la puerta, con un brutal desenfreno en sus miradas.

Un simpatizante de All Boys, presente en el lugar del hecho, recuerda el desenlace de la historia: "Me sorprendí cuando vi que la barra del Albo terminó organizándole una escolta a los hinchas de Chacarita para que se pudieran retirar sin ser agredidos. La explicación que nos dieron los barras era que en la primera rueda, cuando jugaron en Ferro, los hinchas funebreros no habían molestado a los infiltrados del club de Floresta que había en la platea local".

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Rubén Pérez no se sorprende por nada. "A mí no me consta que los hinchas visitantes ingresen a los estadios. Pero es cierto que hay casos insólitos: los dirigentes de un club del ascenso me enviaron una nota quejándose porque el comisario de su zona les controlaba los DNI y los carnets de socio. Y en otras canchas los que generan problemas son los periodistas partidarios", cuenta la máxima autoridad del Coprosede.

La Subsecretaría de Seguridad en los Espectáculos Futbolísticos (Subsef), a cargo de Pablo Paladino, es responsable de los partidos del ascenso que se juegan en Ciudad de Buenos Aires. En el organismo desconocen que los visitantes infrinjan la ley.

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Es sábado y en Caballito un plateísta de Chacarita que está infiltrado en la platea de Ferro fue brutalmente golpeado. En Ciudad Evita, pero otro sábado, "los periodistas que siguen la campaña de Comu por radio tuvieron inconvenientes con los plateístas de Italiano... De no creer", según el relato de un dirigente de Comunicaciones que fue testigo del episodio.

Más cerca en el tiempo, en un partido a puertas cerradas, se vio a un centenar de hinchas a puro festejo. Fue anteayer, cuando Chacarita le ganó 1-0 a Platense en la cancha de Gimnasia La Plata y consiguió el ascenso a primera.

Postales del ascenso. Postales de un estado de descomposición y violencia permanente. Postales del fútbol argentino.

* Venta sólo para hinchas de la misma ciudad

Decenas de hinchas tucumanos que quisieron infiltrarse para ver a Atlético ante Ferro, el 25 de mayo, no pudieron comprar sus entradas porque la policía exigió en las boleterías vender tickets únicamente a los socios del club, o a aquellas personas que pudieran acreditar con DNI su domicilio y nacimiento en Buenos Aires o Capital Federal.

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