En una visita polémica, Kadafi llegó a Italia por primera vez

El líder libio firmó con Silvio Berlusconi acuerdos económicos y de inmigración.
El premier Silvio Berlusconi y el coronel Muhamar Kadafi, anunciaron anoche el comienzo de "una nueva era" entre Libia e Italia, su ex potencia colonial, dando por superado definitivamente el "pasado doloroso" que sin embargo no termina de pasar. Pero en Roma las protestas se multiplicaron durante toda la jornada, sobre todo debido al acuerdo entre Berlusconi y Kadafi sobre control de los inmigrantes que permitió al gobierno italiano "rechazar" a 500 clandestinos afroasiáticos mandándolos de vuelta a Libia, de donde habían venido.

Organizaciones de derechos humanos, como Amnesty Internacional, y de la ONU, como el Alto Comisionado para los Refugiados, se movilizan contra los "rechazos", porque se teme que el destino de los inmigrantes sea trágico.

El coronel Kadafi desembarcó de un avión oficial en Roma y bajó la escalerilla vestido de uniforme y con una foto en el pecho del héroe de la resistencia libia contra los italianos, Al Mukhtar, en la que se ve al líder patriótico cuando fue capturado y después ahorcado, en setiembre de 1931, por los militares italianos comandados por el general Rodolfo Graziani, brazo derecho uniformado del dictador Benito Mussolini. Detrás de Kadafi, que se confundió en un largo abrazo con Berlusconi que lo esperaba al pie del avión, llegó también un hijo de Al Mukhtar que tiene más de 80 años.

El viaje está destinado a confirmar el acuerdo que pone fin a los conflictos coloniales y poscoloniales, que concluyeron con un pedido de disculpas italiano por el sangriento pasado colonial y el pago en cuotas de inversiones de 5.000 millones de dolares en los próximos 25 años. A cambio, Libia invertirá suculentos capitales en Italia –ya es socio del principal banco local, Unicredit, y del club de futbol Juventus–, además de abrir las fronteras a las empresas italianas. El fondo soberano libio, forrado con los enormes surplus que da la explotación del petroleo, llega a los 65 mil millones de dólares e Italia espera obtener una parte de esos capitales destinados a inversiones.

Estaba previsto que el coronel hablara en el aula del Senado, pero muchos legisladores protestaron, calificando al líder libio de "dictador" y se decidió que Kadafi hable hoy, pero en el vecino palazzo Giustiniani. En la piazza Farnese y otros lugares de Roma hubo amplias protestas contra la visita en defensa de los inmigrantes "rechazados" y contra la existencia del acuerdo bilateral firmado por Berlusconi y el líder libio.

Para hoy está previsto que el rector de la Universidad La Sapienza, una de las más importantes de Europa, consigne a Kadafi una laurea honoris causa en jurisprudicencia. Muchos grupos estudiantiles prometen protestas belicosas en defensa de los derechos humanos y de los inmigrantes que parten de las costas libias hacia Italia.

El líder libio ha instalado una enorme carpa beduina en el parque de la villa Pamphili, en el barrio de Monteverde, para recibir a sus invitados. "Anda a instalar la carpa a villa Certosa", decían varios carteles, aludiendo a la lujosa residencia del premier Berlusconi en Cerdeña que ha dado lugar a un gran escándalo por las fotos publicadas en la prensa europea.

Hoy los estudiantes y vecinos de Monteverde proyectan jugar un partido de fútbol en la villa Pamphili en homenaje a los inmigrantes perseguidos. Las camisetas llevarán el lema: "Yo no rechazo".

Raffaello Matarazzo, del Instituto de Relaciones Internacionales, declaró que "esta visita es histórica. Italia quiere estabilizar sus relaciones con Libia en el viejo tema del petróleo y el nuevo de la inmigración clandestina".

Anoche, Kadafi y Berlusconi dieron una conferencia común tras reunirse durante más de una hora y firmar acuerdos económicos bilaterales. El líder libio tapó de elogios a Berlusconi tras recordar el pasado colonial y acusar al dictador Benito Mussolini de haber cometido "muchos crímenes y de deportar a miles de personas".

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