Una visita al gigante emergente

La Presidenta aterrizará hoy a Nueva Delhi en el inicio de una visita oficial. Junto a ella viajan un centenar de empresarios que esperan cerrar negocios en India. Mañana se reunirá con su par, Patribha Devisingh Patil.
Apenas se toca tierra en Nueva Delhi uno se siente protagonista de National Geographic. Hombres con variados turbantes y mujeres con coloridos y brillantes saris se pasean entre miles y miles. El vacío no tiene lugar en India. Jóvenes, viejos, mujeres, chicos, autos, motos, vacas deambulan en un continuo donde el caos parece ser el orden. La mirada occidental se revela en todas sus limitaciones al observador de este otro mundo. Con este paisaje se encontrará hoy la presidenta Cristina Fernández de Kirchner cuando llegue después de las escalas forzosas en Marruecos y Egipto, por la falta de autonomía de vuelo del Tango 01, para iniciar la visita oficial de política y negocios.

Algunos dicen que en la India todo es posible y lo contrario también. Una recorrida por las afueras de la capital de este país que alberga a 1150 millones de habitantes les da la razón. Es difícil conciliar el desarrollo científico-tecnológico que en los ’70 convirtió al territorio de Mahatma Gandhi en una potencia nuclear con la miseria que acecha en cada calle.

La bipolaridad de los países del Tercer Mundo aflora en todo su esplendor: el 27,5 por ciento de los indios vive debajo de la línea de pobreza, más de 230 millones de personas están desnutridas y casi 300 millones son analfabetos. Trabajo infantil, mano de obra esclava y un 90 por ciento de la fuerza de trabajo en empleos informales son la contracara de la potencia emergente ávida de inversiones para desarrollar infraestructura, turismo, cine y mejorar su producción agrícola.

En ese campo esperan cosechar el centenar de empresarios argentinos que llegaron a Nueva Delhi. Rondas de negocios bilaterales con entrevistas cara a cara con los interesados locales es la matriz de las misiones de negocios que la Cancillería argentina viene poniendo en práctica con varios países.

Hoy, los empresarios del Grupo Cartellone, de Bridas Corporation, de Cometrans TBA, de CESSI, LDC Argentina Dreyfus, Turicentro; Laboratorios BAGO, Astilleros Río Santiago, Enarsa, Macri Group, Adimra, Cgera, Compañía Argentina de Granos, Deloitte & Co, Icona S.A, Síntesis Química; además de directivos del Banco de la Nación Argentina; Bolsa de Cereales, la UIA, ProsperAR, junto a pequeñas y medianas empresas de distintas provincias, van a inaugurar las entrevistas. Están pautadas setecientas charlas. De la habilidad y la conveniencia mutua surgirán los negocios.

El crecimiento indio que en los últimos años promedió tasas del 8 por ciento y los pronósticos que colocan al país entre una de las cuatro economías dominantes para el 2050 se convirtieron en imán para atravesar literalmente el planeta. El Invap, la empresa mixta de la provincia de Río Negro y el Estado, tiene avanzados convenios para el desarrollo de un satélite comunicacional y de equipamiento en medicina nuclear. Junto con la Presidenta integran la comitiva los ministros de Planificación, Julio De Vido; de Ciencia y Tecnología, Lino Barañao, y el de Relaciones Exteriores, Jorge Taiana, quien ya estuvo en septiembre con el primer ministro Manmohan Singh para acordar el viaje que se había postergado en febrero pasado.

Mañana y pasado se concentrará la agenda política. Cristina Kirchner se encontrará con su par, Patribha Devisingh Patil, una figura que mantiene la neutralidad política. El peso del gobierno descansa en el primer ministro, Manmohan Singh, perteneciente al Partido del Congreso, al igual que su antecesora Sonia Gandhi, la viuda del primer ministro asesinado Ragiv, hijo de Indira, la mujer que signó la presencia femenina en el poder indio.

Un mundo desconocido. Otra cultura, otro orden, que altera la visión de Occidente. Más de 800 millones de hinduistas que creen que en las vacas viven dioses y las protegen a costa de cualquier cosa. Unos 150 millones de musulmanes y apenas 26 millones de cristianos conviven en la vastedad de lenguas y culturas. Mahatma Gandhi, el héroe de la independencia, pretendió armonizar ese mosaico y sintió como un fracaso la división del territorio indio con la creación por decisión británica, el imperio dominante hasta la mitad del siglo XX, de Pakistán para los musulmanes. Un país continente donde miles de años de cultura cimentan la sabiduría y horrorizan con la inequidad.

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