Una visión estrecha de la Constitución

Por Adrián Ventura

El juez federal Manuel Blanco despejó el camino de los candidatos testimoniales: para salvar a la política, hizo una lectura correcta de la letra de Constitución, pero bastante primaria, casi silábica. De esa forma, olvido hacer una interpretación sustancial de la Carta Magna, cuya finalidad es establecer límites a la política, para que la dirigencia, con sus excesos, no ahogue a la sociedad.

Un ejemplo aclara lo anterior. La Constitución dice que la propiedad es inviolable, pero los jueces, históricamente, consintieron tantos manoseos que, un buen día, los depósitos quedaron atrapados en el corralito y ya fue tarde. Ahora ocurre algo semejante. Una interpretación más integral evidencia que la Constitución no es un mero conjunto de normas, una simple ley de tránsito, sino la base de todo un sistema político respetuoso, igualitario y libre.

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Veamos qué dijo Blanco:

* Rechazó la impugnación a la candidatura de Néstor Kirchner. El magistrado distinguió entre el domicilio, que aquél declaró tener en Santa Cruz, y la residencia que Kirchner inocultablemente tiene en Olivos. Para computar los dos años de residencia, Blanco advirtió que la Constitución prohíbe tener en cuenta el tiempo que el funcionario presta servicio federal. Entonces, Blanco comenzó a contar desde el 10 de diciembre de 2007, cuando Kirchner se convirtió en el esposo de la Presidenta. Así, llega a diciembre de 2009 con lo justo, pero le alcanza.

* En cambio, más dudosa es la decisión de avalar las candidaturas testimoniales. El artículo 73 de la Constitución dice que un gobernador no puede ser legislador: para Blanco, esa norma prohíbe que una persona acumule ambos cargos, pero no impide que se postule para ese cargo. Blanco también confunde las candidaturas testimoniales con aquellos otros muchos casos en los que los funcionarios dejaron el cargo que desempeñaban para saltar a otro. Pero las candidaturas testimoniales no son eso, sino una burla de Kirchner a la voluntad popular, en la que incluso el gobernador Daniel Scioli quedó atrapado.

Mientras un sector reclama una democracia con límites, otro, en el que se inscribe el juez, rompe todas las compuertas.

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