Violentos choques en Calabria por una revuelta de inmigrantes

Dos mil africanos indocumentados salieron a protestar enérgicamente en el sur de Italia tras haber sido atacados con balines. Los italianos se movilizaron para "echarlos de una vez": los lincharon y pisaron con sus autos. Hay 100 heridos.
Italia está bajo shock por la insurrección de inmigrantes explotados en condiciones de esclavitud, en la cosecha de naranjas y mandarinas con pagas miserables y que estalló en la noche del jueves en Rosarno, Calabria, y siguió durante todo el día de ayer. Dos mil negros africanos chocaron con la población italiana, movilizada para hacerlos echar "de una buena vez". Ayer hubo incidentes continuos durante toda el día y dejaron casi 40 heridos, entre inmigrantes y policías. Dos inmigrantes linchados a garrotazos están graves y otros dos fueron heridos con balines de aire comprimido. Otros cinco resultaron también heridos al ser atropellados por autos guiados por italianos. En total ya hay 100 heridos y la crisis sigue.

Con el primer ministro Silvio Berlusconi aún en convalecencia por las heridas que sufrió al ser agredido hace veinte días en Milán, el ministro del Interior Roberto Maroni, brazo derecho del líder Umberto Bossi de la Liga Norte, acusada repetidamente de mantener un talante racista y xenófobo, dirigió las operaciones para restablecer el orden público. Maroni echó las culpas de lo que ocurre a "la excesiva tolerancia hacia los inmigrantes clandestinos, que ha llevado a esta degradación".

El líder de la oposición, PierLuigi Bersani, respondió a Maroni que desde hace años la inmigración es regulada por una ley aprobada por la centroderecha, que gobierna desde hace casi una década y que los hechos muestran una mezcla de intolerancia y racismo.

Los inmigrantes viven en condiciones infrahumanas en dos estructuras abandonadas en las afueras de Rosarno, una pequeña ciudad de diez mil habitantes a 70 kilómetros de Reggio Calabria. Los incidentes comenzaron después que en ambos lugares varios africanos resultaron con heridas leves tras recibir impactos de proyectiles de fusiles de aire comprimido.

Grupos indignados comenzaron a protestar, destruyendo lo que encontraban a su paso. Varios italianos resultaron heridos por golpes y decenas de automóviles fueron rotos o incendiados.

Ayer se repitieron las escenas. Los africanos bloquearon dos carreteras. Grupos de italianos también armados con fierros y garrotes chocaron con ellos, mientras fuerzas insuficientes de policías y carabineros luchaban por separar a ambos grupos.

Anoche hubo un enfrentamiento a piedrazos entre habitantes de Rosarno y africanos, cuando los italianos intentaron rodear una de las dos estructuras donde están acampando los inmigrantes.

El jefe de la policía, Antonio Manganelli, envió refuerzos desde Reggio Calabria a Rosarno. También partió hacia la ciudad escenario de los tumultos un fuerte contingente de carabineros.

"¡Queremos que se vayan ya mismo, son ellos los que deben ahora tener miedo!", gritaron ante las cámaras de televisión dos italianos que "estamos desocupados hace más de un año".

Dos equipos de televisión llegados desde Roma fueron agredidos por jóvenes italianos que protestaban porque los periodistas los filmaban. "Ocupense de los negros, no de nosotros".

Algunos testigos dijeron que eran grupos juveniles los que habían desatado los incidentes con los fucilazos de aire comprimido. "Rosarno es una ciudad de mafia, donde ella impera", explicó un periodista local. Otras fuentes dijeron que la N'drangheta, la legendaria mafia calabresa, "tiene una gran influencia aquí, pero no se ocupa de las actividades agrícolas". Pero para muchos es evidente que la N'drangheta maniobra a la población contra los africanos. En 2008, cinco africanos fueron asesinados por un comando mafioso en la zona de Caserta, mientras los pobladores reclamaban la expulsión de los inmigrantes.

Anoche se vivía una extrema tensión en la carretera estatal 18, a la altura del kilómetro 474, a unos cientos de metros de los locales de la ex Obra Sila, que es la otra estructura abandonada donde viven entre cuchas de cartón los africanos. Grupos de italianos de Rosarno llevaban tanques de nafta, barras de hierro y palos de madera, mientras los africanos buscaban defenderse encerrándose en la estructura. El presidente de la República, Giorgio Napolitano, alarmado por el cariz de los acontecimientos, hizo un llamado urgente a "impedir sin titubeos la violencia". Cientos de habitantes de Rosarno asediaban anoche la sede del municipio, dentro del cual se encuentran los funcionarios de Prefectura que han intervenido el municipio infestado por la influencia mafiosa. Los africanos reclamaban protección.

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