Dos violentos asaltos causan preocupación en Olivera

En cuestión de días, al menos dos asaltos con violencia causan preocupación entre los vecinos del pueblo.
Se quejan por la falta de patrullero y el escaso número de policías que tiene asignado el Destacamento.

Desde la sociedad de fomento quieren reunirse con autoridades policiales y municipales.

Vecinos de la tranquila localidad de Olivera están preocupados por dos robos ocurridos con pocos días de diferencia, cometidos a escasos metros entre sí y que tuvieron como víctimas personas mayores que terminaron siendo golpeadas en el interior de sus viviendas.

El jueves de la semana pasada el matrimonio de apellido Imbrenda, que vive en Santa Fe y San Martín –a escasas cuadras de la Estación de Trenes donde se encuentra el Destacamento Policial-, fue asaltado en horas de la madrugada. Los ladrones aparentemente ingresaron por los fondos, forzaron una puerta con rejas y zamarrearon a sus víctimas que se encontraban durmiendo.

Los asaltantes se llevaron dinero, objetos de valor, amenazaron con llevarse a la señora y aunque finalmente desistieron, optaron por robar la batería del auto que posee el matrimonio, quizás para que las víctimas no pudieran perseguir a los malvivientes.

Cuando muchos vecinos no salían de su asombro por lo sucedido, los invadió otra vez el miedo al conocer un segundo atraco y con peores consecuencias para la víctima.

Esta vez, la inseguridad se ensañó con una persona octogenaria que realiza desde hace más de 30 años la cobranza en el pueblo para la Cooperativa Eléctrica.

En la madrugada del domingo, cerca de las 4.30, delincuentes entraron a la vivienda de San Martín esquina Monseñor Serafini donde reside el señor Besutti. La víctima fue golpeada y le llevaron unos 8 mil pesos que tenía guardados en la casa, producto de la recaudación de los últimos días.

A todas luces, en este último hecho, los delincuentes conocían algunos movimientos de la víctima. Por ejemplo, sabían que el abuelo solía retener en su casa el dinero de la Cooperativa Eléctrica y que no iban a encontrar mucha oposición a la hora de ingresar a la vivienda.

Según pudo saber este medio, Besutti habría escuchado ruidos extraños y al abrir la puerta principal aparecieron delincuentes con los rostros cubiertos por capuchas y las manos con guantes.

Tras tirarlo al suelo, atarlo y golpearlo, le pidieron la plata de la Cooperativa. No conforme con ello, se llevaron otra suma de dinero, algunos objetos, las llaves del auto y de la casa, la batería de un viejo Dodge y hasta las aletas del ventilador de techo. “Son unos ratones”, se animó a decir una conocida vecina que este martes habló con EL CIVISMO.

El malestar en el pueblo no sólo es por los robos sino por la brutalidad con que actuaron en estos casos los delincuentes debido a que no tuvieron piedad a la hora de golpear a un vecino que tiene problemas físicos y a un abuelo de 83 años.

“Estamos muy preocupados por hechos tan violentos que no eran característicos en Olivera. Al señor Imbrenda lo golpearon bastante porque trató de defenderse y cuentan que fue tal la impresión que el hombre no recuerda muchas cosas. El sábado volvió a repetirse con el señor Besutti, a otras señoras intentaron entrarle (a sus casas) pero no pudieron y a otro señor de apellido Islas que, según me comentaron, también le robaron. Tenemos que reforzar como vecinos el pedido a la Policía para que nos devuelvan el patrullero, lo vamos a hacer”, detalló la señora Lilian Costa en comunicación con la redacción de EL CIVISMO.

REACCIÓN FOMENTISTA

Mercedes Paglia, presidenta de la sociedad de fomento, se quejó por la falta de patrullero en el pueblo y recordó épocas recientes cuando la seguridad de la localidad estaba a cargo del policía Cristian Ureleaga. “No tengo nada contra el muchacho que está ahora pero no tiene patrullero”, dijo, y lanzó la convocatoria para que se lleve a cabo una reunión con las autoridades policiales y el responsable de Relación con la Comunidad, Oscar Clarensio, a los efectos de encontrar una solución ante la falta de protección que padece el pueblo por estos días.

Paglia, como fomentista, dijo haber empezado a recibir quejas de parte de los vecinos y ante esta situación habló con la delegada municipal de Olivera, Tamara Castro, con el fin de organizar un encuentro con las autoridades municipales. “Los vecinos se quieren expresar porque están desconformes porque se llevaron el patrullero”, contó. Castro llamó a Clarensio y no mucho más. “Me pareció todo muy light”, resumió Paglia con respecto a la gestión de la delegada.

“Son casos graves para Olivera. Yo me llenaba la boca diciendo que era un paraíso porque no teníamos problemas. Se fue Cristian (Ureleaga) que era muy eficiente, llega otro y le sacan el patrullero. A pie no puede hacer ningún milagro. Lo que veo como ridículo es que el día de la interna (del PJ) con la novela que creó la intendenta, con las balas en la casa y que quería salvar a los ciudadanos de Luján, había siete efectivos, un furgón en la Estación y en la puerta un auto particular con cuatro policías cuando ni en las elecciones generales tenemos tanta custodia”, opinó.

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