Violento desalojo en la toma de las 127 hectáreas

La Policía tiró abajo las casillas y las carpas. El barrio fue un caos de balazos de goma, gases lacrimógenos y piedrazos.

Los ocupantes denunciaron que no hubo orden de desalojo. La fuerza aseguró que sólo se "limpió el terreno".

Neuquén > La toma 127 hectáreas quedó desmantelada ayer luego de que la Policía de la provincia ingresó al predio ocupado en agosto en Don Bosco III. Al atardecer los uniformados reprimieron a las personas que querían volver al predio y provocaron el repudio de gran parte del barrio.

Un poco antes de las ocho de la mañana un numeroso grupo de uniformados entró al terreno ubicado sobre la calle Ignacio Rivas y Houssay, tiró abajo casillas y levantó las carpas que ahí se encontraban.

El terreno de más de cuatro cuadras de extensión quedó custodiado por más de cien uniformados, varios móviles y policías de la Montada. Del otro lado quedaron los vecinos. Las mujeres pedían explicaciones mientras que una gran cantidad de jóvenes se enfrentaba a los policías.

"Nos despertaron y nos dijeron que nos iban a revisar para hacer un relevamiento, pero empezaron a tirar casillas, prenderlas fuego y a cortar las carpas", contó Víctor, uno de los jóvenes que vive en el lugar y que hasta ayer resistía su desalojo del predio.

Enrique Álamo, delegado de la toma, agregó que en el lugar vivían permanentemente 22 familias, mientras que durante el día muchos se acercaban a cuidar su tierra o levantar casillas, "nos sacaron a todos y no tienen ninguna orden de desalojo, vinieron con sierras, con palos, no dieron explicaciones y nos sacaron".

La situación de tensión y violencia se desató luego de que los policías comenzaran a levantar las casillas. "Yo estaba durmiendo y empecé a sentir que me tiraban la casa abajo", dijo un joven que vivía en las 127 hectáreas, pero que se encontraba del otro lado del alambrado.

Los vecinos contaron que después del ingreso de la Policía, la gente del barrio junto a las personas de la toma que no duermen en el predio comenzaron a acercarse al lugar. Fue en ese momento cuando comenzaron a volar piedras, gases lacrimógenos y balas de goma.

Al atardecer, la represión policial recrudeció. Los policías comenzaron a correr a los jóvenes por la calle Ignacio Rivas, cuando se produjeron destrozos en la Comisaría 41. Los gases lacrimógenos invadieron las casas y los vecinos denunciaron que disparaban balas de goma «a mansalva».

Un grupo de uniformados ingresó en una casa ubicada en Bosch y Aimogasta y arrojó unas tres bombas lacrimógenas. Varios habitantes de la precaria construcción salieron descompuestos, incluso un bebé debió ser trasladado al hospital Bouquet Roldán.

Varias madres, que no participaban de la toma, relataron con desesperación el calvario que sufrieron con sus hijos, ante los picos de represión que se desataron por las calles del barrio de forma espasmódica durante unas tres horas.

Todo Don Bosco III estaba conmocionado. En varias esquinas los jóvenes encendieron neumáticos, y se enfrentaban con gomeras a los policías. Comerciantes y habitantes del lugar se asomaban a la calle para ver los enfrentamientos.

Al cierre de esta edición la situación estaba calmada y sólo quedaba un grupo de unos 30 adolescentes reunido a una cuadra de la toma.

La delegada de la toma Marixa Sariego denunció que no había orden de desalojo y que lo que estaban haciendo era inesperado por todos. "Hicimos todo lo que el Gobierno nos pidió, nunca cortamos una calle, estábamos negociando con la ADUS para llegar a un acuerdo. La Policía hace esto porque ellos por estar acá custodiando no cobran los adicionales", dijo.

"No fue un desalojo"

Neuquén > Miguel Ángel Novoa, el subsecretario de Seguridad Pública y Participación Ciudadana, dijo que se obró sobre el predio de oficio por las tres actuaciones judiciales que hubo con anterioridad por las usurpaciones en las 127 hectáreas donde se pedía evitar que se consolide la toma con el ingreso de materiales.

"No hubo desalojo, lo que se hizo fue limpiar el terreno de estas casillas muy precarias donde no vivía nadie. En el lugar no había más de tres familias viviendo y ellas están todavía en el terreno, no fueron desalojadas", relató Novoa, quien aseguró que cuando se ingresó al terreno estaba casi deshabitado.

A pesar de que dijo que el ingreso se hizo sin violencia, reconoció que luego hubo un enfrentamiento con los vecinos. "Fue porque la gente empezó a tirar piedras a los efectivos, y la Policía respondió a esta agresión", mencionó el subsecretario.

Respecto de la gente que hasta ayer estaba todavía dentro de las 127 hectáreas dijo que "se está intentando buscar una solución habitacional, no desconocemos que hay problemas pero también en esto había mucha especulación".

Y añadió: "Esto es un camping, acá se turnaban y nosotros parecíamos que más que custodiarlos a ellos estábamos custodiando el lugar para que nadie se los tome".

Piden por Tobares

Neuquén > A la toma de las 127 hectáreas llegaron representantes de la Secretaría de Derechos Humanos del municipio y Beatriz Gentile, delegada de Derechos Humanos de Nación.

Los dirigentes intentaron ingresar al predio y fueron los primeros en tomar contacto con los responsables del operativo ya que en el lugar una de las mujeres que resistió estaba embarazada y con una beba de dos años en sus brazos.

"Vamos a pedir una reunión con el ministro de Gobierno, acá tiene que haber un responsable porque no hay orden de desalojo, y acá hay evidencia de que hay mujeres lastimadas con balas de goma", dijo Gentile.

"Sabemos que el problema de viviendas es un emergente real y hay que encontrar una solución urgente, sobre todo para estas siete personas que quedan adentro y que no se quieren ir porque no tienen dónde", agregó.

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