Violento desalojo del Colectivo Social y Cultural

El Colectivo Social y Cultural "1º de Marzo" ocupaba la casa de la calle Juan XIII desde 2008. La Escuela Científica Basilio los había denunciado por usurpación y ayer el juez Farías hizo efectiva la orden de desalojo. Hubo resistencia, golpes y represión.
Por orden del juez Alberto Hugo Farías, titular del Juzgado de Instrucción 4, se produjo el desalojo del Colectivo Social y Cultural "1º de Marzo" de la vivienda ubicada en Juan XXIII al 800. El operativo comenzó alrededor de las 9.30 de ayer cuando en el lugar se presentó un oficial de justicia en representación de Farías, acompañado de personal de la Seccional Tercera, para dar cumplimiento a la orden emanada de la sentencia judicial favorable a la denunciante Escuela Científica Basilio Culto.

En el domicilio en cuestión se encontraba uno de los miembros del Colectivo, grupo que ocupaba la casa desde el 25 de mayo de 2008 y en el que se desarrollaban actividades culturales, comunitarias y talleres, contando con una biblioteca cercana a los 500 ejemplares.

A partir de la presencia policial y a medida que comenzaron a llegar otros integrantes de la agrupación la novedad se fue comunicando, al punto que al momento de la llegada de LA ARENA sumaban una veintena, todos reunidos en la vereda. En el interior del predio se encontraba el oficial de justicia y casi una decena de policías encabezados por el comisario Darío Seisdedos, jefe de la Tercera.

Cerca de las 10, el oficial de justicia salió a la calle a hablar con los integrantes del Colectivo, quienes alegaron que esperaban la presencia de su abogado para decidir en qué forma se comportarían ante la orden de desalojo, y en principio se negaron a ingresar a la vivienda para comprobar las condiciones en que se realizaba el desalojo de sus pertenencias.

El funcionario les respondió: "La diligencia la vamos a hacer igual, con abogado o sin abogado". Además, hubo una oferta para trasladar las pertenencias del colectivo a un depósito de la Seccional Tercera, algo a lo que los ocupantes de la casa se negaron. Un detalle: por la tarde, algunos integrantes del Colectivo afirmaron que no habían podido contactarse en todo el día con su abogado, Eduardo Fernández, porque estaba de viaje. Quien sí se acercó fue el letrado Omar Gebruers, quien acompañó a un grupo de manifestantes para ser revisados por el médico policial.

Tensión y violencia.

Los hechos se fueron sucediendo y mientras aumentaba la tensión. Los miembros del Colectivo, que habían crecido en número, decidieron hacer una sentada en la vereda del lugar. A estas alturas, en torno a las 11, la policía había decidido el corte del tránsito en la intersección de Ameghino y Juan XXIII, sumó una camioneta frente a la casa y agregó efectivos con equipo antimotines.

Sumados los refuerzos, hubo un intento policial para abrir la puerta de rejas que cerraba el acceso a la propiedad a fin de sacar a la calle las pertenencias del Colectivo y dar cumplimiento efectivo al desalojo ordenado por Farías. Allí comenzaron los incidentes. Algunos miembros del Colectivo se concentraron en la puerta para resistir y se produjo un forcejeo con los efectivos policiales, que se ubicaban a ambos lados de la reja. Desde la parte interior uno de los uniformados hizo uso de un aerosol irritante (sería gas pimienta) que sirvió para dispersar a algunos de los jóvenes que resistían a la policía, pero aún así no pudieron franquear la entrada.

Los policías hicieron un nuevo intento, esta vez sobre el portón de la reja. Allí se encontraba aferrada una de las jóvenes del "1º de marzo" con la intención de impedir la apertura. Sus compañeros se sumaron a su resistencia y la policía movilizó a los efectivos con escudos y cascos. Nuevamente aparecieron los forcejeos, esta vez más violentos, y otra vez un agente del orden se valió del spray para dispersar a quienes se resistían. En esta ocasión el aerosol no sólo alcanzó a los ocupantes de la casa sino que llegó a los rostros de los periodistas que estaban trabajando.

El ataque aumentó la tensión entre los dos bandos y en un punto la situación parecía que se salía del control de la policía. En el lugar también ya había una importante concentración de vecinos y curiosos que presenciaban la puja entre policía y desalojados, algo de lo que también era espectador el oficial de justicia, impertérrito, desde el interior del predio. Lentamente, cesaron los forcejeos y la policía quedó en control de la situación, mientras los integrantes del Colectivo ya estaban resignados ante el desalojo y el siguiente objetivo pasó a ser dónde ubicar sus pertenencias. El clima siguió siendo de suma tensión, aunque sin la carga violenta de momentos antes.

En determinado momento se acercó un flete en el cual se iban a cargar las pertenencias del grupo. Sin embargo, a último momento y ante la sorpresa de todos los presentes, el dueño del transporte anunció que se retiraba y que no iba a realizar el traslado de los objetos.

Calma y propuestas.

Con los ánimos más calmos, y mientras los integrantes de "1º de Marzo" asistían a sus compañeros afectados por el aerosol, Seisdedos fue abordado por la prensa. El uniformado negó saber cuál era el producto que se había usado para dispersar a los manifestantes y que estaban "haciendo uso de la fuerza pública" porque los efectivos no podían salir del lugar y estaban siendo golpeados.

Poco después llegó al lugar el vice intendente, Guillermo Di Liscia con una propuesta concreta de alojar los elementos de la agrupación en el salón del Concejo Deliberante. Luego se retiró para mantener un encuentro con el juez Farías y volvió poco después con una nueva propuesta para ubicar los elementos desalojados en el Molino Werner o en otra dependencia municipal.

Ya pasado el mediodía, los desalojados pusieron en funcionamiento una radio abierta en la vía pública. Di Liscia, que había mantenido una conversación con el oficial de justicia a cargo del desalojo, se acercó a la radio abierta y expresó la voluntad de ubicar los objetos desalojados en dependencias de la Dirección Municipal de Cultura y la propuesta del intendente Torroba de buscar, por parte de la municipalidad junto a los integrantes de la agrupación, un nuevo inmueble donde instalar los talleres que el Colectivo llevaba a delante en el domicilio de la calle Juan XXIII.

Hacia las 14 los miembros de "1º de marzo" montaron una olla popular en plena calle. Sobre media tarde, anunciaron la realización de una asamblea en el mediodía de hoy (donde invitaron a todo aquel que quiera participar) para decidir los pasos a seguir y dónde se ubicarían a partir de ahora. Mientras tanto, esperaban trasladar los elementos hacia distintas locaciones como la sede del Sindicato de Prensa, el CMC o el salón comunitario del barrio Escondido.

Los denunciantes.

A lo largo de toda la mañana, en la vereda opuesta un grupo de personas prestaba atención a los hechos. Entre ellas se encontraba la abogada Miriam Farina, quien aclaró a LA ARENA que su presencia era no como miembro, sino en calidad de representante de la Escuela Científica Basilio.

Esa institución es quien tiene la propiedad de la casa de Juan XIII 865 y quien había hecho la denuncia por usurpación. Durante la tarde, mientras los jóvenes del Colectivo permanecían en la calle junto a sus elementos, integrantes de la filial pampeana de la Escuela Científica Basilio comenzaron a reinstalarse en la vivienda, que era custodiada por nueve efectivos policiales.

A mediados del año pasado comenzó el conflicto judicial. Los integrantes del Colectivo aducían que la vivienda estaba abandonada desde hace años. Los denunciantes, por su parte, señalaban que el lugar era "usurpado" y que habían desaparecido bienes y símbolos religiosos de la Escuela.

"Faltó tacto", se quejó Di liscia

El viceintendente Guillermo Di Liscia ofició de mediador entre la ejecución del desalojo, ordenado judicialmente, las fuerzas policiales que concurrieron a efectivizar la medida y la postura intransigente de los integrantes del Colectivo "1º de Marzo". Llegó al lugar del conflicto cuando ya se había disipado el efecto del "gas pimienta" al que recurrieron los agentes para obligar a los moradores a que abandonaran el inmueble.

"Por lo que me contaron, la represión se precipitó de gusto, faltó tacto para evitar lo ocurrido y se la hizo cumplir a cualquier precio", se quejó Di Liscia, quien por la mañana estuvo con el juez Farías imponiéndose de la situación y tratando de consensuar una salida atenuada.

"Habida cuenta la particularidad de este caso, con la mediación de la Municipalidad se podría haber evitado el accionar policial. Nosotros, con el aval del intendente Torroba, les ofrecimos a los del Colectivo prestarles un lugar para depositar los muebles y buscarles un ámbito donde pudieran desarrollar sus actividades", explicó Di Liscia.

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