La violencia, otra vez vinculada al desempleo

La policía desalojó la planta de la ex Terrabusi, en Pacheco, que estaba tomada por operarios que resistían el despido de 156 empleados. Hubo heridos, detenidos, y sobre todo mucha violencia. Se abre un incierto panorama para la paz social en el país.
Se vivió una jornada de máxima tensión en Pacheco. Hubo duros enfrentamientos entre la policía y los trabajadores de la empresa Kraft, hasta que los efectivos de seguridad desalojaron la planta que se encontraba ocupada desde hacía 37 días por el despido de 156 empleados.

El número de heridos era en la noche del viernes importante. Y se contaban unas 65 personas "demoradas". Desde los gremios y la dirigencia política se criticó duramente la "represión". El encargo del operativo destacó el nivel "profesional" de la actuación de la policía.

Lo concreto es que la violencia retorna a la Argentina, vinculada estrechamente a la pérdida de fuentes de trabajo.

Los choques comenzaron cuando los efectivos ingresaron a la planta, tras una orden judicial. Allí, el enfrentamiento incluyó intercambios de piedras, balas de goma y gases lacrimógenos.

Voceros de la fuerza dijeron que la orden de desalojo fue dispuesta por el juez de Garantías 1, de San Isidro, Ricardo Costa, y que 40 personas "que se resistieron al desalojo" fueron demoradas. Después se aumentó la cifra a 65. Asimismo, indicaron que todos los trabajadores fueron expulsados de la planta.

"Lo de la planta fue una batalla campal. Hubo una feroz represión estando adentro funcionarios del gobierno, cuya presencia fue solicitada por la Justicia en la orden de desalojo", denunció Verónica Quiroga, abogada de trabajadores de la comisión interna de la compañía.

La letrada informó que "hay muchos heridos" y "detenidos" y advirtió: "Hacía rato que no había una represión como ésta".

El superintendente de Seguridad Norte de la Policía Bonaerense, comisario Salvador Baratta, entregó su versión: "El personal trabajó de manera profesional, no hay víctimas fatales. Tuvimos que ingresar y reprimir, pero estuvimos cuatro horas negociando. La policía tiene que cumplir una orden judicial", dijo.

Más temprano, luego de una reunión poco exitosa con la viceministra de Trabajo, Noemí Rial, Kraft, dueña de la ex Terrabusi, se había comprometido a preservar la fuente de trabajo de sus empleados "actuales", pero no se mencionó el futuro de los despedidos hace más de un mes, eje del conflicto.

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