La violencia inaceptable

Por Nelson Castro

Faltan 28 días para las elecciones y el decurso de la campaña ha mostrado la existencia de hechos de intolerancia cuya repetición inquietan. Los escraches y agresiones que en estas últimas horas sufrieron tanto el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, como el jefe del bloque de diputados por el Frente para la Victoria, Agustín Rossi, son repudiables. En esto no hay duda posible.

Faltan 28 días para las elecciones y el decurso de la campaña ha mostrado la existencia de hechos de intolerancia cuya repetición inquietan. Los escraches y agresiones que en estas últimas horas sufrieron tanto el gobernador de la provincia de Buenos Aires, Daniel Scioli, como el jefe del bloque de diputados por el Frente para la Victoria, Agustín Rossi, son repudiables. En esto no hay duda posible.

La violencia es un signo de intolerancia. La historia de la Argentina está llena de esa intolerancia. El costo de ese padecimiento ha sido muy alto. Por eso es que se impone un accionar responsable por parte de toda la dirigencia para repudiar y buscar la manera de poner freno a esta tendencia peligrosa.

Dicho esto, el próximo paso es el del análisis: ¿cuál es la causa de estos actos que parecen estar en expansión? La respuesta surge clara: es el conflicto no resuelto entre el Gobierno y el campo.

Esto ha llevado a ambos contendientes a una situación de enfrentamiento que pareciera no tener fin. Desde la malhadada experiencia de la Resolución 125, el Gobierno, equivocadamente, ha tomado al campo como a un enemigo.

La democracia debe entenderse en términos de una disputa entre adversarios y no entre enemigos. Con el adversario se compite y se discute, pero se convive. Con el enemigo, en cambio, no hay convivencia posible.

Lo tremendo de esa situación es que, en el campo, hay sectores que han adoptado la misma posición equivocada y han pasado a considerar al Gobierno como a un enemigo. Esto no tiene solución posible antes del 28 de junio.

La pregunta, que hoy no tiene repuesta, es qué pasará después de ese día. .

Subyace en todo esto una imagen que comienza a extenderse y que es peligrosa: la de que ni Scioli ni Néstor Kirchner puedan desplazarse con comodidad por el interior de la provincia de Buenos Aires. Esto también es inaceptable. Ningún ciudadano debe ver cercenado su derecho de transitar libremente por todo el territorio nacional.

Las actitudes que se adoptan desde el poder tampoco ayudan a bajar las tensiones.

Que Scioli haya dispuesto el despliegue de una fuerza de 300 hombres de la Policía de la provincia para ir a custodiarlo a Lobería, la que habitualmente cuenta con una cantidad mucho menor de efectivos para hacer frente a los desafíos de la falta de seguridad, generó irritación en muchos de sus habitantes.

Con inusual franqueza, cuenta alguien desde las entrañas del bloque de diputados del oficialismo: "Esto que le sucedió a Rossi, repudiable, paradojalmente le ha venido muy bien ya que le está dando un protagonismo que no tenía.

Lo mismo pasa con Scioli ya que le ha permitido desplegar una personalidad más enérgica que la que antes trascendía.

Queremos que Agustín Rossi sea reelecto. El hecho de que en Santa Fe la disputa principal sea entre Reutemann y Giustiniani ayuda. La relación entre Rossi y Reutemann es cero y esto es lo que afecta a Kirchner, que quisiera sumar los votos del ex gobernador. Con respecto a la mayoría oficialista en la Cámara, la realidad es que ya la perdimos con la 125. Así que, después del 28, nos tendremos que sentar a hablar con el PRO-peronismo. Ahí estaremos como en el truco: habrá que ver las cartas de uno y otro y mentir un poco".

En el medio de todo esto apareció, otra vez, Chávez quien, cada vez que irrumpe en el escenario político argentino, lejos de favorecer al gobierno de los Kirchner, lo perjudica.

El acto de la nacionalización de las empresas siderúrgicas en las que participaba el grupo Techint, y el episodio de la "broma" que el presidente de Venezuela hizo a su par de Brasil, Luis Inacio "Lula" Da Silva, según la cual "Venezuela ha entrado en una etapa de nacionalización de empresas" que exceptúa a las de Brasil, ha dejado al gobierno argentino mal parado. Caracas debió tomarse un día para buscarle una salida al embarazoso hecho que no pudo ser negado: Chávez dijo lo que la información de la prensa brasileña recogió en forma textual.

Tan delicada fue la situación que el presidente venezolano no tuvo otro remedio que acudir al remanido recurso de acusar a la prensa argentina de tergiversar sus dichos. Lo curioso es que no fue ningún medio argentino el que recogió la conversación sino que –y esto hay que recalcarlo– fueron los periodistas brasileños los que lo hicieron. La liviandad del reclamo del gobierno de los Kirchner y la rapidez con la que se dio por satisfecho con las explicaciones del comandante Chávez, produjeron inquietud en los sectores empresariales argentinos, los que decidieron no callar más.

Muchos de ellos, que en privado venían haciendo escuchar sus quejas hacia el Gobierno desde hacía rato, habían optado por un silencio llamativo, aun cuando no sorprendente, frente a muchas decisiones del gobierno de los Kirchner.

La determinación de salir a la palestra para criticar la nacionalización dispuesta por Chávez, y de pedirle a la Presidenta que rechace la incorporación de Venezuela al Mercosur, ha sido algo novedoso.

Todo esto ha tenido, a su vez, un doble destinatario: "Acá la preocupación es que el Gobierno venga por las empresas". Por eso las declaraciones no sólo de los empresarios sino también de dirigentes sindicales.

Ha habido diálogo con Hugo Moyano y también con el secretario general de la Unión Obrera Metalúrgica, Antonio Caló. Con ellos hubo coincidencia en rechazar esta actitud de Chávez.

Esto no ha sido gratis.

Ya hubo gente del Gobierno apretando. Ante una circunstancia similar, la presidenta de Chile, Michelle Bachelet, una militante del socialismo, salió con los tapones de punta a protestarle a Chávez. El sábado pasado hubo un diálogo tenso entre el ministro de Planificación, Julio de Vido, y el representante de Techint, Luis Betnaza.

En ella, el ministro le expresó al empresario que iba a hacer gestiones ante el gobierno venezolano, para lo que necesitaba que la compañía bajara el nivel de sus declaraciones." afirma una fuente de las entidades empresariales.

La preocupación no sólo abarca a Techint sino también a una cincuentena de medianas empresas metalúrgicas argentinas que están radicadas en Venezuela.

Que esto le haya pasado a Techint hizo, a su vez, que las luces de alerta se encendieran. Hay que recordar que Techint fue un sostenedor fuerte y clave del "modelo" K.

Mientras tanto, la campaña continúa. En la oposición del peronismo, las disputas entre De Narváez y Solá siguen. El disconformismo del ex gobernador bonaerense es permanente. "Ahí tenemos mucho que trabajar", reconoce alguien que vive con preocupación ese clima de zozobra. "Solá habla con Macri, quien por lo menos le atiende el teléfono. De Narvaéz sólo escucha a sus asesores de campaña y se equivoca porque ahí está, por ejemplo, Jaime Durán Barba que ha planeado una estrategia más adecuada para el votante de la Capital que para el del Gran Buenos Aires", confiesa con resignación alguien que acompaña al ex gobernador bonaerense, quien ayer no estaba anoticiado de que había comenzado a difundirse su aviso de campaña.

En ese contexto, a Francisco de Narváez le inquietó la presencia de operadores de Eduardo Duhalde en la lista de Luis Patti. La figura del ex presidente, de quien se anuncia una aparición pública para alrededor del 20 de junio, es para De Narváez una incógnita.

Otro de los hechos que se viene verificando son lo contactos entre gente del PRO y de Scioli. En ellos, los representantes del partido de Mauricio Macri le han dejado en claro a su contraparte –con quienes tienen una buena relación– que, a partir del 28 de junio, el PRO actuará, tanto a nivel del Congreso nacional como provincial, en bloque con el peronismo disidente.

En esta campaña, la billetera del Gobierno está a full.

Un encuestador que habla a diario con Néstor Kirchner dice que el ex presidente en funciones "está convencido de que en la provincia gana por 15 puntos y que en el resto del país también gana"

El resumen de las encuestas muestra lo siguiente, según se desprende del cotejo de 4 de ellas, de las cuales dos trabajan para el Gobierno, una para Unión-PRO y otra independiente muestra lo siguiente:

En provincia de Buenos Aires la delantera la sigue teniendo la fórmula Kirchner-Scioli. Para los encuestadores oficialistas, la diferencia es de 8 puntos y para los otros dos, es de 5.

En todos los casos, sin embargo, la victoria de Kirchner le significaría al oficialismo la pérdida de 4 a 6 diputados.

En la Capital Federal, está ganando Gabriela Michetti pero con un margen de diferencia menor al que prenunciaban los que la forzaron a renunciar a su cargo de vicejefa de Gobierno. Segundo, está Prat-Gay. Tercero, Solanas y atrás, Heller.

En Santa Fe, sigue encabezando Reutemann con crecimiento de Giustiniani.

En Córdoba, puntea Juez y viene subiendo Mondino.

En Mendoza, lidera la lista que responde a Cobos.

Finalmente, para esta semana debería conocerse el dictamen de la Cámara Nacional Electoral en relación con las bochornosas candidaturas testimoniales. De lo que ha trascendido hasta aquí, habría un fallo favorable pero dividido.

La convalidación que el fiscal Jorge Di Lello dio a estas postulaciones es de una endeblez alarmante. En un hecho inusual, un conjunto integrado por una cincuentena de destacados abogados constitucionalistas produjo un documento con fundamentos contundentes para rechazar ese disparate. "Si en un examen, un estudiante de abogacía convalidara algo así con los fundamentos que hasta aquí han esgrimido tanto jueces como fiscales, sería reprobado automáticamente", coinciden en señalar destacados docentes de Derecho quienes agregan que "muchos jueces electorales, temerosos del Consejo de la Magistratura, deberán, algún día, hacer un mea culpa por las aberraciones que han permitido".

Ese día, muchas cosas comenzarán a cambiar para mejor en la Argentina

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