La violencia entró de lleno en la campaña: golpearon y tajearon a dos adolescentes del cobismo

Dos chicos de 16 años que repartían panfletos de la Lista 503 en Guaymallén fueron salvajemente golpeados. A uno le quebraron el tabique nasal y al otro le hicieron tajos en la espalda con una navaja. Los chicos dijeron que fueron atacados por militantes del PJ. Julio Cobos saldrá a denunciar el episodio este sábado.
La violencia física invadió finalmente una campaña que se venía calentando, en el peor de los sentidos, desde hace unas semanas. Dos adolescentes que en la tarde de este viernes repartían folletos de la lista cobista 503 fueron atacados salvajemente, según ellos, por militantes peronistas. Y la preocupación por este episodio llegó a lo más alto del cuartel cobista: este sábado, el propio Julio Cobos saldrá a denunciar lo ocurrido y le pedirá al PJ que ayude a bajar los decibeles de la campaña.

A uno de los menores atacados le quebraron el tabique nasal, mientras que al otro le tajeron la espalda. Una de las víctimas deslizó que los agresores trabajarían para la Municipalidad de Guaymallén, que es controlada por un justicialista: Alejandro Abraham.

Sucede que la amenaza contra los chicos fue directa . Uno de los adolescente le contó a MDZ que "mientras nos pegaban, nos dijeron: ‘Ustedes son gente de Cobos y los vamos a hacer cagar’".

Quien realizó este comentario fue el chico que sufrió la fractura del tabique nasal. Continuó relatando: "Salimos del comité del Frente Cívico de Villa Nueva y vimos que había un grupo de señores en la esquina que nos miraban mucho, pero no le dimos importancia", indicó.

El joven había salido junto a otros dos amigos del local partidario con las remeras del Frente puestas a repartir panfletos, alrededor de las 15 de este viernes. "Caminamos una cuadras y nos siguieron, así que comenzamos a correr, pero nos alcanzaron en las inmediaciones de calles Pedro del Castillo y Araujo", detalló el chico, quien además agregó que uno de sus amigos alcanzó a escaparse.

En desventaja numérica, de tamaño, edad y "calle", los supuestos militantes peronistas

les sacaron los folletos de las manos y luego comenzaron a pegarles. Los chicos cayeron al piso. "En el suelo nos siguieron pegando y nos quitaron las remeras", expresó el damnificado.

Mientras a este muchacho le quebraban el tabique nasal de una patada, a su compañero le tajeaban con una navaja la espalda. Luego de la paliza y haber obtenido el "botín" de los panfletos y remeras, los agresores huyeron.

Los vecinos se acercaron a los adolescentes y les manifestaron que algunos de los atacantes trabajan en el municipio dirigido por Abraham.

El adolescente contó que esos mismos vecinos llamaron al 911 "pero la Policía tardó, como siempre, una media hora". Luego los chicos fueron llevados a la comisaría Novena, de Guaymallén, donde radicaron la denuncia.

A pesar de los golpes, el denunciante señaló: "A mi me gustaría seguir repartiendo, porque son cosas que pueden pasar, pero veremos qué dice mi familia. Ya nos habían dicho que en esta campaña no podía pasar algo así", finalizó.

Repercusión política

El rebote político por este grave suceso no se hizo esperar. El propio Cobos tomó contacto con la familia de uno de los agredidos. También hubo en la noche de este viernes un cruce de llamadas entre los jefes de la campaña del Frente Cívico, César Biffi, y el justicialismo, Rubén Miranda.

Hasta Abraham mostró preocupación y habría prometido echar empleados de la comuna, si se comprueba que tuvieron que ver con la agresión.

Los concejales de Guaymallén ya tomaron conocimiento de este violento suceso y también aseguraron que actuarían para descubrir quiénes son los responsables, tanto directos como indirectos (o sea ideólogos, que en definitiva son los más importantes).

Lo cierto es que este hecho es una desagradable consecuencia de una campaña electoral que se ha desvirtuado, sin que las máximas cabezas partidarias frenen la virulencia. El arribo de la violencia estaría marcando un punto de inflexión en este sentido.

Recordemos que, desde uno y otro bando, hay acusaciones de campaña sucia, que incluyen no sólo las denuncias cruzadas entre los candidatos, sino el vandalismo de carteles y afiches.

Pero nunca, hasta esta tarde, la competencia electoral había dado señales de que también puede correr sangre.

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