"No vine a robar, vine por la gloria"

"No vine a robar, vine por la gloria"
El Pelado cumplió un sueño y no durmió por su increíble regreso a River. No es para menos: pasó del Súper 8 a la 1ª. "Sólo le pido a Dios que me dé fuerzas en la parte física".
"Hace un tiempo me di cuenta de que mi vida pasa por el fútbol. Me sentí arrepentido de haberme retirado tan joven. Fue una decisión apresurada. Pero ahora vuelvo a disfrutar...".

La ansiedad por el retorno convirtió a Matías Almeyda en un manojo de nervios. Feliz, inquieto, entusiasta, el mediocampista pasó ayer la revisión médica en la Clínica Rossi y cumplió el sueño de volver a calzarse la camiseta de River ante el lente de Olé. "Cuando firmé, fue uno de los días más felices de mi vida. Porque tengo la chance de jugar en donde fue mi casa, con muchas ganas y grandes sueños. Porque uno, cuando deja de jugar, deja también de soñar. Y yo ahora vuelvo a soñar con esta camiseta", se confesó el Pelado. Su teléfono, siempre a mano, ya recibió los llamados de felicitaciones de Enzo, el Muñeco y el Burrito, entre tantos. "Volver al Monumental me llegó, estuve un día sin dormir", agrega mientras su torso desnuda sobre la zona del corazón los tatuajes con los nombres de sus hijas Sofía, Azul y Selena. "Retocame la foto, eh, justo acá, esta parte", chicanea mientras se toquetea alguna arruga rebelde. Cercano y sencillo, el futbolista de los 98 partidos en River hizo toda la revisión acompañado por uno de sus amigos de la infancia. Y se mostró tan eufórico como en alguna de sus cuatro vueltas olímpicas en Núñez.

-¿Se dio de golpe o lo esperabas tras la posibilidad frustrada de principio de año?

-Surgió ayudado de la mano de Enzo (Francescoli) y de Jorge Villazán. Mucha gente hizo fuerza para que vuelva a ser jugador de fútbol y de River. Acá estoy, sólo le pido a Dios que me dé fuerzas en la parte física.

-¿Cuándo te convenciste de volver?

-Fue cuando me puse la camiseta de River después de muchos años en el Súper 8. Eso me generó una emoción enorme, a pesar de que era un partido de veteranos. Yo había dicho que moría por jugar en River. Y era así...

-¿Y ahora que firmaste?

-Ahora muero por jugar en River. Estoy muy feliz.

-¿Pasaron los nervios del retorno? ¿La ansiedad?

-Uy, después de entrar al club estuve un día sin dormir, je, era una llama caminando. Me emocionó. Y ahora quiero demostrar que puedo jugar al fútbol.

-¿Asumiste que volvés a jugar junto a Ortega y Gallardo? La última vez, ganaron la Copa Libertadores en el 96...

-Mirá, cuando los vi juntos en la pretemporada, los envidiaba un poquito. ¡Nos criamos juntos en River! Tener ahora la posibilidad de sumarme al grupo y de estar con ellos, es muy lindo para mí.

-Con Buonanotte, Fabbiani, el Burrito y el Muñeco adelante, ¿sos consciente de lo que vas a tener que correr?

-¡Ojalá! Primero quiero ponerme bien, ir de a poco, no tengo dudas de que lo voy a lograr, será un placer correr para todos ellos.

-¿Te vas a costar ponerte bien o estás para salir a la cancha?

-Tengo 35 años... Cambiaría todo por tener 22, pero no puedo. El tiempo pasa para todos y también pasó para mí. Pero me tengo mucha confianza. Veo el fútbol desde otro lugar.

-¿En qué sentido?

-Mi cabeza está mucho más abierta que unos años atrás. La parte física que tenía antes, no la tendré. Pero si me preparo, no voy a estar tan lejos.

-¿Estás para jugar dos veces por semana?

-Obvio que no. Pero si juego 90 minutos, en cuatro días me recupero bien.

-¿El Showbol y el equipo de veteranos te ayudaron a mantenerte en forma?

-Nosotros entrenábamos bastante seguido. Y después, cada uno por su cuenta, claro. Por ejemplo, el showbol cada vez se ponía más serio, los equipos se armaron mejor y estábamos esperando que se hiciera la Copa América. Disfrutamos de estar juntos, ya todos más grandes, más maduros...

-¿Sentís que vas a tener que rendir examen por volver al fútbol profesional a los 35? ¿Hay alguna cláusula al respecto?

-Mi acuerdo es por sueldo y objetivos. No vine a robar, vine por la gloria. Sólo quiero jugar al fútbol y transpirar la camiseta de River, que la amo. Volví por sentimientos, no por plata. Es un amor incondicional con esta camiseta, porque yo nací bajo estas tribunas y mi idea siempre fue volver. Me voy a jugar lo último que me queda. En principio, el contrato que firmé es por un año...

-¿En principio?

-Es que si tengo la mala suerte de lesionarme o en diciembre los dirigentes ven que no voy, que no funciona, automáticamente los saludo y me voy.

-¿Viste la derrota ante Lanús?

-Sí, en casa, porque al otro día tenía que empezar la revisión desde temprano. Ahora se viene Banfield...

-Gorosito pidió más fricción, ¿llegás como un especialista en la materia?

-Si Dios quiere y puedo darle la fricción que pide, sí.

Ya no es un pibe, pero Matías Almeyda siente que su oficio y su ganas, bien rodeados, pueden resultar funcionales para el cometido de Pipo en un puesto bisagra, fundamental. "Las cosas cambiaron. Hoy, en la Selección, Diego le está dando valor a una posición que se ve poco, porque es un trabajo sucio, negro... Realmente lo valora el que sabe de fútbol. Siempre los laureles se los llevan los delanteros. Pero desde hace un tiempo se empezó a valorar al mediocampista que trabaja para el equipo, y eso es bueno", dice.

-¿Mascherano es tu heredero en la Selección?

-Te cuento algo: en el 2002, cuando quedamos eliminados del Mundial, me acerqué a Mascherano (era sparring) y le dije: "Pensar que en Alemania vas a ser el cinco de la Selección".

-¿Ahora te falta convencer a Diego para meter fricción contra Brasil?

-¡Pagaría para entrar tres minutos! Pero igual, mi sueño hoy pasa por River.

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