"Vine porque sentí que merecía este premio"

A horas de su presentación, una íntima charla con Juan Martín del Potro, que aún se sorprende de todo lo que lo rodea; se refirió, además, a la Davis y a su relación con David Nalbandian
SHANGHAI.- Juan Martín del Potro se levantó muy temprano, alrededor de las 6 de la mañana; se entrenó con el francés Gilles Simon en el estadio Qi Zhong, todavía sin poder superar el cambio de horario; un grupo de quinceañeras, que siguen a los ocho jugadores del Masters y se desgañitan ante la presencia del tandilense como si fuera uno de los Rolling Stones, lo recibió en el hotel a su regreso, casi a las 19, cuando estaba prácticamente rendido. Pero, antes de descansar, Delpo habló con LA NACION sobre sus primeras sensaciones en este Masters de Shanghai que lo tendrá como protagonista.

"Es la primera vez que vengo a China. A Japón había ido tres veces, pero aquí nunca me había tocado jugar? Y es lindo, porque es el último torneo del año, es un certamen que no lo juega cualquiera. Es todo nuevo para mí, algo que nunca había vivido, y me tratan re bien , tengo auto para ir adonde quiero, una suite, mi propio vestuario, toallas y sábanas con mi nombre, un chef que nos prepara la comida? Son cosas que solamente te las da un Masters, y vine porque sentí que merecía este premio, este regalo por el esfuerzo que hicimos con mi equipo", cuenta Del Potro.

-Se ve que los hacen sentir de una manera especial.

-Sí, totalmente, desde que llegás al aeropuerto te hacen sentir muy importante. Este es un torneo reservado para ocho jugadores y para mí es un sueño, porque a cualquier tenista le gustaría estar aquí. Todavía no caigo del todo, pero se ve que es algo único.

-Hace tres meses parecía algo muy lejano...

-Es que ni yo ni nadie imaginaba esta clasificación, y más después de la primera parte del año que tuve, que estaba en el puesto 50° o 60°; después quedé más cerca? A París llegué casi clasificado, pero cuando Federer se retiró y no jugó contra Blake (en los cuartos de final), me desilusioné; los resultados que hacían falta no se daban y estaba un poco triste, ya pensaba que me iba a tener que quedar en casa. La última oportunidad era que Tsonga le ganara la semifinal a Blake, y recuerdo que ese sábado estaba viajando a Tandil, y me llamó Franco (Davin, su coach) y me contó: está ganando Tsonga 6-4 y 2-0? Y no aguanté, me metí en una estación de servicio y me puse a ver el partido con tres amigos; je, la gente no lo podía creer, nunca hinché tanto por un francés. Cuando terminó y ganó Tsonga me temblaba todo.

-¿Y qué expectativas tenés en Shanghai?

-Bueno, si vine hasta acá es porque sé que puedo andar bien. Cualquier partido que me toque va a ser contra uno que está mejor que yo, porque soy el octavo. Pero este año, a lo último, hubo algunas sorpresas, y creo que les puedo ganar a algunos de los que están acá, o por lo menos a hacerle un buen partido. Quiero disfrutar de este torneo, vivir otra experiencia, pero también con la idea de llegar lejos y no guardarme nada, de dejar lo mejor posible. Ultimamente jugué contra varios top ten, pero aquí, por ejemplo, voy a abrir el torneo contra Djokovic, lo que ya será algo especial. Este es un torneo en el que el trato que recibí no lo tuve nunca, todos los días hay algo distinto para hacer, o alguna producción, y si no te clasificás nunca la pasás, por eso quería vivirlo.

-¿Llegaste con lo justo en lo físico?

-Habría sido mejor tener una o dos semanas de preparación para un torneo como éste, pero a esta altura del año estamos todos iguales; todos están cansados, con algún dolor; en mi caso, con las uñas. Pero hay que dejar todo de lado y que se trata del último esfuerzo, sé que me falta este torneo y la Copa Davis y termino el año. Hay que dejar todo en estos veinte días. Hicimos todos un gran esfuerzo y no quiero dejar pasar esta oportunidad, que es también responderle al sacrificio que Franco (Davin) y Martiniano (Orazi, su PF) hicieron por mí.

-Sorprendió un poco tu regreso a casa después de París.

-Es que necesitaba volver porque, cuando terminó la Copa Davis contra Rusia, esa misma semana viajé para Tokio y después no paré más; llevaba un mes y medio afuera y quería disfrutar un poco y desconectarme del tenis aunque sea un par de días, para recuperar algo de fuerzas.

-¿Cuál fue el cambio principal en estos cuatro meses?

-Creo que cambiaron muchas cosas. Cambió mi manera de jugar, mi postura en la cancha, afuera también? Ahora me siento más seguro. Con Franco me siento seguro y eso, con un jugador, es importante. Se nos están dando las cosas, pero no hay que volverse loco y tratar de seguir igual, de pensar que somos personas comunes.

-¿Qué es lo que más te llama la atención de lo que se generó a tu alrededor?

-Y? Es lindo que la gente siga tus partidos, está pendiente de cuando juego. Creo que eso es algo que uno genera por el comportamiento en la cancha, o a lo mejor con los resultados, y es un reconocimiento; lo digo por la gente que se levanta a cualquier hora cuando me pasan por TV, o me apoyan cuando pierdo, lo veo como una forma de retribución.

-Estás mucho tiempo afuera. Pero ¿te interesa todo lo que sale de vos en la prensa?

-Afuera veo un poco los diarios, pero además hablo con mis amigos y ellos me dicen de los comentarios de la gente? Por lo que sé, son positivos ahora, pero soy consciente de que estamos en un país en el que, si te va bien, sos un fenómeno, y si no, no sos nadie. Pero hay que ser cuidadoso con eso, mantener el equilibrio y escuchar a la gente que está a mi lado.

-Luli dijo que nunca te pidió de no presentarte en el Masters, pero otros, en una de esas, reclamaban que no vinieras a Shanghai para ir directamente a la final.

-No leo nada, pero mucha gente dice cosas. Qué sé yo? Cuando Coria llegó a la final de Roland Garros, muchos decían que iba a llegar más veces, y? no pasó. Por eso, para mí, es una situación que quiero aprovechar. Esta vez no lo quería dejar pasar. Yo estoy feliz de estar en el equipo; estaré diez puntos, y el día que me toque jugar la Davis, voy a dejar todo para que nos vaya bien.

-¿En algún momento Nalbandian te sugirió algo al respecto?

-No, con David no hablé en ningún momento. No sé qué decisión hubiera tomado él si se clasificaba directamente para el Masters. La última vez que lo vi fue cuando estaba en París y él me ganó. Yo dije desde el principio que si me clasificaba iba a venir, porque nunca había jugado este torneo y no quería dejar de vivir esta experiencia. También es una buena manera de prepararme para la Davis porque es la misma superficie que la final y voy a tener a los mejores del mundo como rivales, y eso es bueno.

-También se habló de que los saludos fueron fríos y distantes en los últimos partidos que disputaron.

-No, los saludos fueron normales. A nadie le gusta perder y más cuando nos jugábamos cosas importantes, como el Masters, o el número 1 de la Argentina, que es algo que para mí no tiene tanta importancia. Siempre dije que el líder de la Davis es David, que el que tiene más experiencia y sacaba al equipo adelante es él, y para mí es importante tenerlo como referente para que todos nos sepamos manejar en momentos difíciles. Acá no hay ningún problema. Hoy me toca ser el número 1 del equipo a mí, pero el que siempre salvó a la Argentina, por decirlo de alguna manera, fue David.

LA POSIBLE BAJA DE NADAL

La situación del N°1: "Me parece bien que Nadal no juegue la final si no está diez puntos, y quizá yo tampoco lo haría si estuviera mal de algo, pero hay que esperar. Nosotros tenemos que pensar en lo nuestro y saber que el equipo tiene potencial para ganar la Copa".

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