LOS VINCULOS BRASIL-CHINA Una relación que ha crecido al ritmo de la crisis financiera internacional

El arribo de Lula a Beijing encuentra a China convertida en la principal socia comercial de Brasil, tras terminar, en abril, 80 años de liderazgo absoluto de Estados Unidos.
Las exportaciones brasileñas al mercado chino crecieron 65% en el primer trimestre del año (pasaron de 3.400 millones a 5.600 millones de dólares); y 77% de la pauta exportadora son tres commodities: mineral de hierro, soja y petróleo, que crecieron 51,3%, 70,1% y 251%, respectivamente, en ese período.

Para Brasil -y América del Sur- la puerta de entrada a la globalización es el mercado mundial de commodities; y la novedad fundamental -a partir de 1991- es que este mercado no está más unido al ciclo estadounidense (como ocurrió entre 1945 y 1991), sino que es una función de la demanda china/asiática: China es hoy la mayor consumidora de cuatro de las cinco principales materias primas. China tiene más importancia que EE.UU. en el proceso de globalización, tanto para Brasil como para el conjunto de los países de América del Sur, grandes exportadores de materias primas, entre ellos la Argentina.

El superciclo mundial de commodities post 1991 -resultado directo de la irrupción de China en el comercio internacional-, revirtió la tendencia secular al "deterioro de los términos de intercambio", que afectó duramente a América Latina en los 50 y 60. Ahora -China mediante- no hay "deterioro de los términos de intercambio", sino boom mundial de commodities de largo plazo.

El vínculo entre Brasil y China sigue una lógica de tres pasos: comercio, empréstitos (Lula firma el crédito de 10.000 millones de dólares que Beijing le hace a Petrobras para explotar el pre-sal) e inversiones. El año pasado, China invirtió en el exterior 80.000 millones de dólares. Este año son tres o cuatro veces más. Lo hace con recursos de su fondo soberano, que dispone de 300.000 millones de dólares. En los últimos tres meses, China ha firmado acuerdos de financiamiento con Brasil, Argentina, Venezuela y Ecuador, por 30.000 millones de dólares.

Entre enero y abril, China ha importado 4,2 millones de toneladas de soja de Brasil (fueron 2,5 millones de toneladas en 2008); y lo ha hecho a los precios más altos de la historia, salvo los niveles récords de 2008.

La importancia crucial de China para Brasil es una consecuencia directa de la crisis financiera internacional -que ha actuado como una locomotora de la historia-, acelerando la tendencia de fondo post 1991, centrada en el papel decisivo de los países emergentes en la actual fase capitalista global. Dentro de los países emergentes, Brasil ocupa el segundo lugar en el ranking, después China, por su participación en los dos flujos fundamentales del sistema capitalista: atracción de inversión extranjera directa e inversión en el exterior. Lula en Beijing representa la consolidación del G-20, la plataforma de gobernabilidad del sistema mundial, y el verdadero "Consejo de Seguridad" de la época, donde se deciden las líneas directrices de hoy.

En la medida en que Brasil profundiza su papel mundial por la crisis disminuye su interés real por participar en los cuerpos orgánicos del Consejo de Seguridad de la ONU.

Comentá la nota