Vinculan a Berlusconi con la Cosa Nostra

Un arrepentido denunció que el premier era un referente de la mafia y habló de un pacto durante la ola de atentados de los 90
ROMA.- El premier italiano, Silvio Berlusconi, fue acusado ayer por Gaspare Spatuzza, un arrepentido de la Cosa Nostra, de haber sido junto a su ex brazo derecho, Marcello Dell´Utri, un referente de la mafia siciliana, e incluso de haber sellado un pacto con ella para que cometiera atentados a principios de los años 90, cuando aún no había ingresado en política, lo que significa un nuevo y durísimo golpe a su imagen.

Spatuzza, que tiene decenas de crímenes sobre sus espaldas, pero que en los últimos años tuvo una conversión mística (pues en la cárcel estudia teología), en los últimos meses ya había denunciado conexiones del premier con la mafia en sendos interrogatorios ante fiscales.

Pero ayer, en medio de una gran expectativa mediática, por primera vez declaró públicamente en un aula ante magistrados, en el marco del juicio en segunda instancia que se sigue contra Dell´Utri, que fue condenado en primer grado a nueve años de cárcel por colaboración con la organización mafiosa.

Si bien este nuevo juicio tiene su sede natural en Palermo, Sicilia, por motivos de seguridad ayer fue trasladado a Turín, al norte de Italia, más precisamente en el aula búnker subterránea del Palacio de Justicia.

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Tal como estaba previsto, allí el pentito (?arrepentido´) de 45 años habló ante los jueces durante cinco horas, escondido detrás de dos biombos blancos. Ninguno de los 200 periodistas acreditados pudo ver su rostro.

Spatuzza, que fue mano derecha de los capos del denominado clan de Brancaccio, los padrinos Giuseppe y Filippo Graviano -que, como él, fueron condenados a cadena perpetua como responsables de los atentados de 1992 contra los jueces antimafia Giovanni Falcone y Paolo Borsellino, y de 1993 en Florencia-, comenzó confirmando su pertenencia a la legendaria y sangrienta mafia siciliana.

"Desde los años 80 hasta 2000, fui parte de una asociación terrorista mafiosa denominada Cosa Nostra", indicó Spatuzza. "Digo «terrorista» por lo que me consta personalmente, porque después de los atentados de calle D´Amelio y Capaci [cuando asesinaron a Falcone y Borsellino], fuimos más allá", agregó, cuando admitió haber participado en otros atentados para desestabilizar al país ocurridos en Milán, Florencia y en Roma.

Al respecto, contó que antes de estos atentados por orden de Graviano envió cinco cartas, algunas destinadas a importantes diarios. "El hecho de que antes de un atentado me dijeran que tenía que informar a alguien con unas cartas es una anomalía que me hizo entender que había algo político", dijo.

Acto seguido, tal como se esperaba, el arrepentido, arrestado en Palermo en julio de 1997, confirmó todo lo que había dicho en los últimos meses, al acusar a Berlusconi de haber sido, junto a Dell´Utri (aún senador por el oficialista Partido del Pueblo de la Libertad), interlocutor de la Cosa Nostra. "En el 94, me encontré con Giuseppe Graviano en el bar Doney de la Via Veneto. El tenía una actitud muy alegre; nos sentamos, y dijo que habíamos cerrado todo y obtenido lo que buscábamos gracias a la seriedad de las personas que habían llevado adelante esta historia. Y me mencionó dos nombres, entre los cuales estaba el de Berlusconi. Le pregunté si era el de Canale 5 [la principal señal del imperio televisivo de Berlusconi] y me dijo que sí. También había un paisano [Dell´Utri, que es siciliano]", dijo. "Graviano dijo que gracias a la seriedad de estas personas nos habían puesto prácticamente al país en las manos", agregó.

Durante el testimonio, Spatuzza negó estar en conocimiento de la existencia de tratativas entre el Estado y la mafia para que se detuvieran los atentados. Y explicó que había decidido hablar sólo el año pasado porque tenía miedo. "Los temores de hablar sobre el primer ministro eran y siguen siendo muchos", confesó el arrepentido, y detalló que había cobrado valor después de ser admitido en el programa de protección y de haberse convertido al cristianismo. "Quiero restituir la verdad a la historia y no me detendré frente a nada", apuntó.

Presente en el aula, Dell´Utri no se inmutó ante las acusaciones de Spatuzza, que consideró ridículas. "Nadie cree en ellas; son cosas que me hacen reír", dijo. "La mafia está interesada en hacer caer al gobierno que más está luchando en su contra para derrotarla", clamó.

"Hay datos objetivos; se ha capturado el máximo número de prófugos; se ha confiscado la máxima cantidad de bienes [de la mafia] y se ha establecido el máximo de penas severas contra los condenados por mafia", añadió.

Por su parte, Berlusconi señaló: "Son acusaciones que se comentan por sí mismas. "¿Yo, capo de la mafia? Mejor reír", bromeó el Cavaliere .

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