Vinculan el ataque de Texas con Al-Qaeda

El agresor tenía lazos con extremistas
WASHINGTON.- Nadie usó oficialmente la expresión "atentado terrorista". Pero su sombra está en la mente colectiva ante la revelación de que el psiquiatra Malik Nadal Hasan, responsable de la reciente matanza en una base militar de Texas, era un islamista vinculado con la red Al-Qaeda, en contacto con grupos radicales dentro y fuera del país.

Eso abre la puerta a la inquietante posibilidad de que se esté frente al primer atentado de ese tipo en Estados Unidos desde que, hace diez meses, empezó la llamada "era Obama", signada por una apertura hacia el mundo musulmán. El presidente admitió esa posibilidad. "Ninguna religión justifica un ataque como el ocurrido en la base texana de Fort Hood", dijo Barack Obama en el funeral de las 13 víctimas.

El país continuaba ayer en estado de shock. La investigación dio muestras de que el Pentágono "ignoró" señales de alerta sobre el comportamiento de Hasan.

Según revelaron las agencias de inteligencia, Hasan mantuvo un contacto fluido con el imán radical Anwar al-Awlaki ?cuyas prédicas sirvieron de inspiración a dos de los terroristas del 11 de Septiembre? y con quien habría intercambiado entre 10 y 20 correos electrónicos en el último año. A pesar de ese vínculo, Hasan no fue investigado oficialmente.

"Es un héroe", dijo anteayer en su sitio web el clérigo islamista Al-Awlaki sobre Hasan.

Aún no está del todo claro si el auto de la masacre actuó en solitario o no. Pero parece cada vez más evidente y aterrorizante que se valió de su posición de médico para disparar contra los soldados, en lo que, con velocidad creciente, se perfila como el primer atentado islamista durante el gobierno de Obama.

Los primeros en reconocerlo de ese modo fueron los talibanes. El médico, de origen palestino, fue catalogado como un "héroe" por páginas web de discurso islamista, según el centro estadounidense de vigilancia SITE Intelligence. "Si la política de ocupación de Estados Unidos prosigue [...], es normal que los ataques similares al ocurrido en Texas se extiendan al Pentágono y a los otros centros militares", escribieron militantes del movimiento talibán.

Como suele ocurrir en estos casos, el país se debate entre lo que las poderosas agencias de inteligencia locales conocían o ignoraban sobre el agresor antes de que el pasado jueves apretara el gatillo en el cuartel y causara la muerte de 13 soldados y heridas a otros 40.

Ahora se sabe que hubo varias señales de alerta sobre el comportamiento de Hasan, pero que nadie pareció tomarlo en serio hasta que ya fue demasiado tarde. Y entre las cosas que sí sabían figuran varios intentos de contacto con militantes de la red integrista Al-Qaeda.

Fuentes coincidentes apuntaron que tanto el Pentágono como el FBI tuvieron mensajes de advertencia sobre el perfil del psiquiatra militar, pero "lo dejaron pasar por no considerarlo serio", según The Washington Post. Algunas fuentes indican incluso que un investigador del Pentágono había revisado, meses atrás, el legajo de Hasan a causa de alguna de esas "señales", pero sugirió a sus superiores que descartaran el caso porque no representaba "peligro alguno". Estas señales incluían la información de que Hasan había advertido por escrito que para evitar "acontecimientos adversos" se debería permitir a los soldados musulmanes ser licenciados como objetores de conciencia en lugar de combatir en guerras contra otros militares. "Es cada vez más difícil para los musulmanes en las fuerzas armadas justificar moralmente vestir el uniforme de un arma que constantemente combate contra otros musulmanes", había escrito Hasan.

El Departamento de Justicia, el FBI y el ejército no hicieron comentarios formales sobre la posibilidad de haber subestimado el perfil de Hasan. Por lo pronto, el Congreso ya tomó cartas para que no diluya la cadena de responsabilidades. En una carta al director de Inteligencia Nacional, Dennis Blair, y a los jefes del FBI, la CIA y la Agencia de Seguridad Nacional, el legislador republicano Pete Hoekstra pidió que "se proteja" la información existente sobre Hasan.

"Me parece que debemos revisar lo que se sabía antes del ataque, así como lo que cada agencia hizo con los datos", dijo el legislador, que integra la Comisión de Inteligencia de la Cámara baja.

Sobre todo ese mar de fondo, Obama se trasladó ayer a Texas para encabezar el homenaje a las víctimas. "Ninguna religión puede justificar una masacre como la de Fort Hood", dijo el mandatario, acompañado por su mujer, Michelle. "Puede ser difícil comprender la lógica perversa de esta tragedia. Pero sabemos lo siguiente: ninguna creencia religiosa justifica estos actos asesinos y cobardes. Ningún Dios justo y amado los considera favorablemente", añadió.

Prometió Obama que el asesino "enfrentará la justicia", tanto "en este mundo como en el siguiente". Más en lo concreto, fuentes locales dijeron que Hasan enfrentará una corte militar.

Hasan salió en las últimas horas del coma en el que había caído tras resultar herido en el ataque y, desde entonces, ha hablado largamente con los investigadores del caso desde su custodiada cama de hospital.

Según las primeras conclusiones, parece haber actuado solo, pero los investigadores policiales no descartan la posibilidad de que haya querido perpetrar un atentado suicida.

En contradicción con esa línea, The Washington Post indicó que una de las pistas es el lazo entre Hasan y el imán Al-Awlaki, un ferviente simpatizante de Al-Qaeda que había sido responsable de una mezquita de Virginia y hoy se encuentra prófugo en Yemen.

Según esa versión, Hasan frecuentaba en 2001 ese templo de los suburbios de Washington al mismo tiempo que el imán. Este habría tenido, según The Washington Post, vínculos con responsables de Al-Qaeda. Y la pista sigue en esa escalofriante dirección.

Hasan era, hasta el jueves, uno de los tantos oficiales a los que las autoridades militares apelan para atender las heridas mentales que dos guerras ?en Irak y en Afganistán? causan a los soldados que allí se envían.

En las horas posteriores al ataque, algunos destacaron que este mayor del ejército criticaba a menudo la participación de Estados Unidos en esas dos guerras. Familiares de Hasan, rechazaron enérgicamente las acusaciones y aseguraron que se trata de "un buen estadounidense".

Pero, a esta hora, pocos les creen.

Señales ignoradas

* Contacto con islamistas. El psiquiatra que provocó la masacre de Fort Hood, el mayor Malik Nadal Hasan, habría estado en contacto con el imán Anwar al-Aulaqi, un clérigo radical acusado de inspirar a dos de los terroristas del 11 de Septiembre.

* Prédica musulmana. Según compañeros del ejército, Hasan solía recalcar que antes que nada él era un musulmán y por eso la sharia (ley islámica) estaba por encima de la Constitución norteamericana. Debido a su fe musulmana, habría sido objeto de burlas e insultos por parte de otros soldados.

* Contra las guerras. Hasan habría criticado la participación de EE.UU. en las guerras en Irak y Afganistán. El año pasado, pidió que a los soldados musulmanes se les permitiera abandonar el ejército como objetores de conciencia.

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