Villordo sigue molestado por aquel proceso judicial que quedó trunco

El exponente local de los ideales filo-nazi que quisieron imponerse en Quilmes, por estos días recibe trato propio de, la mancha venenosa. El intespestivo cierre de la investigación de aquella historia que sacudió el Distrito, como un lastre, sigue molestando a un ciudadano que debió tener un rápido, juicio justo.
Francisco De Narvaes, estuvo anoche con Jorge Lanata y volvió a salir al aire la cita de aquella historia macabra de horror y muerte, cuya investigación la Justicia penal quilmeña truncó a sólo 45 días de iniciada. Quedaron sin investigar una serie de hipótesis, sobre la presunta desaparición de un ciudadano boliviano. El caso dejó en el expediente indicios muy firmes sobre una persona desaparecida, que podría llamarse Carlos Torrico o Antonio Rios Loroño. Tampoco se accedió al rastreo de las llamadas telefónicas expresamente pedidas en la investigación.

Lo cierto es que la Cámara de Apelaciones local sobreseyó definitivamente a todos los integrados en esa historia, resguardando su buen nombre y honor. Claro que, en ese mismo acto, también sepultó el derecho ciudadano a conocer la verdad sobre lo que pudo ocurrir en ése episodio y de ahí su reiterada y recurrente cita en público.

Tanto el entonces Fiscal Gustavo Farina, así como el Juez de Garantías Martín Nolfi; o los integrantes de la Cámara Alvarez Sagarra y Diana Alimonti, nunca accedieron a hablar en público sobre los criterios jurídicos que se impusieron en oportunidad del cierre de esa investigación.

Ahora, el referente del peronismo disidente De Narváes, trata a nuestro ex intendente como si estuviera jugando a la mancha venenosa: Villordo no tiene nada que ver con nuestro espacio ; insiste.

Estamos ante el efecto no querido de una fallida actuación de la Justicia, que quiebra el principio elemental de igualdad ante la ley y que todos somos inocentes hasta que se pruebe lo contrario.

Nuestro ex Intendente, Sergio Villordo, por él, por su familia, y por cada uno de los demás ciudadanos quilmeños, debió tener la oportunidad formal de deslindar oficialmente sus responsabilidades en un proceso justo sobre aquella historia, aclarando como cualquier mortal todo mal entendido. Al elegirse el camino del cierre abrupto de la investigación judicial en curso, seguramente se evaluó como la mejor solución en aquel momento.

Lo cierto es que pasando los meses, el hoy ex funcionario, busca apartarse de aquella historia que lo insiste como principal protagonista mediante presentaciones penales; acusaciones de falso testimonio contra los testigos que aportaron las pruebas e indicios que no se profundizaron; todo muy engorroso.

De haber habido una investigación Judicial como corresponde, los quilmeños no tendrían que estar recordando páginas truncas y más que eso: Sergio Villordo, hoy podría estar dando una serena explicación pública de aquellos hechos, saciando la lógica inquietud que expresan comentarios como los de Lanata y De Narvaes, anoche.

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