Villa Unión es una Olla a Presión.

La segunda jornada del juicio por el asesinato de Jorge Ormeño en Villa Unión culminó como era previsible, con un estallido de bronca de parte de los presentes en la sala. Si los riojanos no logramos superar la impotencia que nos genera el miedo a hablar ante las injusticias y la impunidad. Estas expresiones irreflexivas e irrefrenables de bronca seguirán siendo una constante en nuestra sociedad.
Ayer lo decíamos, detrás de las apariencias de tranquilidad con que transcurre la cotidianeidad de Villa Unión, se reprimen fuerzas incontenibles que pueden saltar como un resorte, ante cada nuevo dato que se agrega a la causa. Todo lo que se ventila en la misma habla de realidades diferentes y paralelas que todos conocían pero se sentían obligados a callar.

Aparecián como rumores, trascendidos, cosas dichas en voz baja. Pero había un silencio impuesto que fue tomando presión a lo largo de años de impunidad. Hoy explotó.

Quizás la forma no haya sido la más pertinente desde el punto de vista legal. Pero sin duda es saludable, para una sociedad que se acostumbró a vivir silenciada. Ante tanto crimen que se denuncia.

Porque una cosa es el asesinato de Jorge Ormeño. Pero detrás de las estrategías legales de querellantes y defensores comienza a surgir con más fuerza la realidad atroz, de crímenes aberrantes como la trata de personas, el abuso de menores o el tráfico de drogas que se comentan como si fuera lo más común del mundo.

Peor aún, esa no es una realidad circunscripta a Villa Unión. Es la realidad riojana. Una sociedad que aún no atina a defenderse.

Y muchas veces la mejor forma de precavernos de estos delitos es hablar con una honestidad brutal sobre los mismos, y dejar de lado las hipocresías. Romper el silencio, como sea y al costo que sea.

Si no logramos hacerlo, nuestra impotencia, nuestra incapacidad para poner en palabras los conflictos. Nos llevará irremediablemente a la puesta en acto de las broncas. Y muchas veces, la misma es irreflexiva e irrefrenable.

¿Quién tirará la primera piedra? Y asumirá sus responsabilidades.

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