Villa 31: siguen entrando sin control materiales para construir

Pese a que hay una orden judicial, ninguna fuerza controla los accesos. Y llegan camiones con vigas, ladrillos, arena y cemento. Y sigue funcionando allí un corralón. Mientras, Ciudad y Nación se pelean por el control de la construcción.
Mientras la Ciudad y la Nación se pelean en la Justicia para definir quién debe controlar la construcción en las villas 31 y 31 bis de Retiro, donde hay edificios que llegan a los seis pisos, el ingreso de camiones con materiales es incesante, especialmente por la mañana y los sábados. Clarín recorrió ayer las seis entradas al lugar y comprobó que aún no están funcionado los controles de la Prefectura Naval, tal como ordenó hace diez días la jueza federal subrogante Cecilia de Negre.

Es mediodía y el sol se siente con fuerza, salvo debajo de la autopista, donde dos hombres pintan varias mesas de negro para lo que será un local bailable. A su alrededor se mezclan casas de material, en plena construcción, y viviendas muy precarias. Esa zona de la villa se pobló en los últimos meses. "Toda esta gente llegó de la Provincia", cuenta un delegado que conoce todos los rincones. Habría como mínimo 30 mil habitantes en toda la 31 y 31 bis.

Casi todas las obras tienen los materiales acumulados en la puerta o a un costado. Sorprende la cantidad de bolsas blancas rellenas con arena o piedras. Todas llevan estampado el mismo teléfono, que corresponde a la empresa "El Resero". De hecho, Clarín pudo ver un camión con el logo de esa empresa mientras entraba en la villa. Luego de esperar media hora en una "plaza", cinco personas descargaron ladrillos huecos, bolsas de cemento y las clásicas con arena. Una fuente -que pidió reserva de su nombre- dijo que la mayoría de esos cargamentos no son pagados por los destinatarios.

En la entrada por donde ingresó ese camión, que tiene un brazo mecánico para descargar, funciona un enorme corralón. Había sido clausurado por el Gobierno porteño cuando también se cerró la hormigonera que funcionaba allí. Ahora, sin embargo, la mayoría de los habitantes de la villa compran los materiales afuera. "Los precios acá son mucho más caros", confiaron dos personas consultadas por Clarín. Por ejemplo, la bolsa de un metro cúbico de arena ayer se podía conseguir en ese lugar a $ 132. En cambio, la empresa "El Resero", que ocupa un terreno de cuatro hectáreas en el ex Mercado de Hacienda, en Mataderos, la ofrecía a $ 100, aunque un empleado aclaró que no dan abasto para hacer envíos.

Dentro de la villa, las construcciones avanzan en varios sectores, aunque en algunos más que en otros. En la manzana 105, por ejemplo, controlada por los delegados del Movimiento Socialista de los Trabajadores (MST), las obras avanzan a gran velocidad, tanto en cantidad como en altura.

Mientras tanto, el Gobierno nacional, el ONABE y la Comuna llevan a cabo una batalla silenciosa en Tribunales. Es por el control de los accesos para impedir el ingreso de materiales para construir, de acuerdo a lo que dispuso la Justicia. Según fuentes judiciales con acceso a la causa, los abogados del Ministerio de Justicia apelaron esta semana la medida cautelar de la jueza Cecilia de Negre argumentando que "no es conveniente" que la Prefectura esté a cargo de los controles. Propusieron a la Policía Federal para la tarea, que ya tiene presencia permanente en la villa. Para los abogados de la Mesa de Trabajo, que agrupa a un sector de los delegados, la orden de la magistrada no ayuda a solucionar el conflicto y busca "militarizar" el asentamiento.

La pelea entre los dos gobiernos excede el ámbito de la Justicia. El de la Ciudad viene diciendo que su par Nacional alienta que se siga construyendo en la villa, lo que estaría creando un problema de seguridad, porque las edificaciones pueden derrumbarse. ¿De qué manera lo estaría alentando? Mediante la provisión de materiales a los habitantes. La administración kirchnerista lo niega y los funcionarios sostienen que los terrenos son ferroviarios, propiedad del Estado Nacional, pero el poder de policía en materia de construcciones es del Gobierno porteño.

Según datos del macrismo, que relevó en secreto la villa, unas 600 construcciones corren peligro de derrumbe. Arquitectos e ingenieros consultados, dicen que el peligro es básicamente por la falta de anclaje de los edificios o falta de cimientos sobre suelos débiles o de relleno, y no tanto por las construcciones en sí mismas.

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