En Villa Mitre piden arreglos de calles

La tormenta de ayer no obligó a evacuar familias, pero dejó al descubierto que existen falencias de enripiado y pavimento.
Algunas calles de Villa Mitre dejan ver que hay serios problemas de pavimentación, por lo que sus pobladores aseguran estar "hartos del eterno reclamo sin solución".Ayer, en medio de la lluvia de la mañana, los vecinos llamaron a El Tribuno.

Cuando el equipo periodístico estuvo en el lugar, contaron que el pavimento en la avenida principal de esa barriada, Pompilio Guzmán, fue terminado "a principios del año 2008 y ya está destruido". Y agregaron que "la esquina de las calles Pompilio Guzmán y Jorge Gutiérrez es un lago, y el pavimento, de menos de un año, ya se rompió". La realidad es que no sólo la intersección de esas calles, sino la mayoría de las esquinas y las arterias de Villa Mitre se encuentran en el mismo estado.

Las calles que en algún momento estuvieron pavimentadas volvieron a convertirse en una mezcla de pozos llenos de agua, piedras y barro, mientras que las otras aún siguen en lista de espera para ser arregladas y son de ripio, "por lo que ante la más mínima lluvia se convierten en un río imposible de transitar", se lamentaron los vecinos.Otros lugaresEn la zona norte de la ciudad estuvieron los más afectados.

Los vecinos de barrios como 1� de Mayo o 17 de Octubre comentaron que "el agua entró, pero nos la arreglamos porque no era mucha cantidad, el problema que tenemos es que ya se inundaron los pozos y no nos mandan el camión para desagotarlos y eso se convierte en un terrible foco infeccioso". La familia Barrera, de la manzana 327 A, lote 29, del barrio 1� de Mayo contó que "nos pasamos a este cuarto de adelante porque el de atrás siempre se inunda. Lo que necesitamos es que nos ayuden para hacer un baño porque teníamos un pozo ciego pero se hundió".

La familia Segura, de la manzana 419 B, lote 10 del barrio 17 de Octubre, contó que "durante la lluvia el agua entró a la casa porque estamos en una zona más baja, pero pudimos quedarnos. No queremos irnos al CIC cuando llueve porque tenemos miedo por nuestras pertenencias".

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