El viernes asumen los concejales y diciembre arranca con último aliento

La oposición le pondrá freno al joseeseverrismo en el recinto. Donde se cocinarán varias candidaturas a Intendente. Disputas y caídas. Chango sin proyecto para tasas y sin presidencia. Funcionarios con áreas inventadas. Servicios Urbanos que, dicen, llegará con alto aumento, indefectiblemente. Y mucho más para un solo y último mes.
Arrancó diciembre, que es el último mes de los meses. Y se parece tanto a la última chance, a la yapa generosa que deja el año para que el balance tenga, aunque más no sea, un moño en la tapa. Para José diciembre será agridulce. Será de frutas abrillantadas y tragos amargos. Será de cambios para su bien. Y cambios para su mal. Pero con una alta responsabilidad propia en ambos casos. El Concejo que asumirá el viernes 4, con un adelanto pocas veces visto, le asestará una relación de fuerzas muy diferente ante la que habrá que consensuar en serio. Y buscar un equilibrio delicadísimo en un recinto donde el 25 por ciento de los ocupantes quieren ser candidatos a intendente.

La Secretaría de Desarrollo Social en manos de un hombre de su profunda confianza -a quien le deposita en las manos una cuota de poder infrecuente- y no en las de una alicista -para lo que trabajó la diputada Tabarés durante muchos tiempos de cuestionamiento a Patricia Seijo- es una parada de poder por parte de Eseverri José. Pero también es un cierre de un alrededor más solo que antes. Menos poblado. Más íntimo. Mientras tanto, una estrategia comunicacional que obliga a tocar veinte timbres antes de lograr una declaración de un funcionario, palabra que finalmente no se sabe quién la debe autorizar, es claramente deficiente. Con quejas desde el adentro y una imposibilidad de aceptar lo erróneo por parte del Ejecutivo.

Pero diciembre le pone desde el principio un parlamento en el que abundarán las hostilidades y sólo con una ventaja -lamentable para el sistema pero aliviador para el menudo Intendente-: la oposición es una lágrima fragmentada que difícilmente pueda ponerse de acuerdo para consensuarle en contra.

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Diciembre será, todo diciembre, para el parque festivo, los brindis, las muestras culturales y los balances de todo lo que a cualquiera se le ocurra. Pero también será el mes en que la oposición, tempranamente asumida, intentará arrebatarle el aumento de las tasas. Tendrán 25 días para buscar el agujero donde introducir los proyectos de ordenanza fiscal e impositiva que impidan la caída de la cláusula transitoria y eviten la disparada al cielo de los mínimos en Servicios Urbanos. Tasa por la que todo el mundo pagará 65 pesos si tiene pavimento -viva en Villa Mailín, en Dorrego o en pleno centro- y 48 si no lo tiene. En un regreso de la injusticia después de que el sistema propuesto desde un principio parecía correrla. Claro que podrá empezar a ser justo dentro de varios años, cuando las valuaciones fiscales aumenten, la inflación se degluta los mínimos -y los salarios de la gente, además- y la nivelación de pobres y ricos en un tributo que les costará mucho más a los pobres. Pero el problema para 20 mil personas que recibirán sus facturas en los primeros días de enero es ahora, ya, en un mes. Por más que Eseverri José asegure que les revalorizó las propiedades con pavimento, quienes no lo tienen también sufrirán un aumento de enorme brusquedad. Y pocos deben ser los que están pensando en vender la casa porque aumentó de precio, seamos sinceros. Además, porque la tasa se cuadruplica en la mayor parte de los casos y el valor de la casa... difícilmente.

José relativiza el choque de las tasas con los bolsillos de la gente. Dice que el año pasado se armó una historia similar, que la gente pagó lo mismo, tranquilamente, que no disminuyó la cobrabilidad, que todo está amplificado por medios y oposición. Hay quienes ya dan por perdida la discusión y languidecen en la esperanza de poder modificar algo antes de la liquidación de la tasa. Julio Chango Alem, que está exiliándose del oficialismo y bajándose de la presidencia del Concejo Deliberante, es el único que dice tener un proyecto alternativo, con un aumento más equilibrado. Pero no lo ha presentado por escrito. Y lo que no se lee, no existe. Hay quienes creen que la actitud de Alem, de abortar en la sesión del jueves el intento opositor de sostener la cláusula transitoria, tuvo como objetivo el reconocimiento del Intendente, que por fin le volviera a atender el teléfono, que pudieran negociar su permanencia en la presidencia del Concejo y que lograra convencerlo de que le sería funcional en las cosas importantes. Nada de eso sucedió. Eseverri José desconoció ante EL POPULAR la actitud arbitral y decisiva para el oficialismo de Alem. "Ni me enteré de lo que pasó", dijo. Y eso fue lapidario.

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María Irene Blanco es lo que queda con la garantía de fidelidad e incondicionalidad. Con el resto hay recelos enormes. A pesar de las sociedades circunstanciales por conveniencias comunes. El bloque curista, que ayuda en pos de la piedad con las finanzas de Coopelectric, se vio reducido a dos. El resto no tendrá miramientos. Todos querrán construir desde el recinto -una vidriera impresionante- la alternativa para el 2011. Por eso tampoco serán piadosos entre los propios opositores. Y ésa puede ser la única carta ganadora de José en la búsqueda de equilibrio.

La Coalición Cívica, con cinco concejales, será una fuerza de enorme peso. Siempre y cuando el ARI pueda sobrevivir al vínculo con Franco Cominotto. El concejal claderista tiene una pésima relación con la representación de Elisa Carrió en Olavarría -desde la senadora María Isabel Gainza hasta su inminente compañera de bloque, María Victoria Wrigth- y eso ya empezó a generar desencuentros. Aun antes de asumir.

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Patricia Seijo no tenía problemas, aseguran, en volver a su cargo de base después de haber sido destronada de un área clave. Pero José creó un cargo para ella. Algo así como una coordinación para "evaluar y analizar el impacto social, económico, político y etcéteras incluidas en las políticas públicas en Olavarría, sean municipales o no". No es la primera vez que se crea un cargo para alguien a quien se excluye: en su momento, la ex concejal Mónica Iturburu, mujer que siguió a López Murphy y era de confianza de Eseverri Helios, fue nombrada Directora del Observatorio de la Gestión Municipal. Nunca más se supo de ella. Tal vez sea el destino de silencio que le espera a Patricia Seijo.

El 30 de enero Martha Dos Santos, de vínculo profundo con el Padre y que luego fue relegada por otras mujeres más funcionales y potentes, estará en condiciones de jubilarse. Ya estaría su reemplazo en la Subsecretaría de Gestión. Y sería la esposa de un funcionario muy cercano al Hijo.

Y del palo caído ya había surgido la astilla brava: fue Chango Alem quien llevó a Alejandra Capriata a la Dirección de Niñez. Se quedó cuando asumió José Eseverri. Pero no pudo soportar la relación con Seijo. Y se fue dando un portazo. Hoy asesora a la senadora Gainza. Y habló muy fuerte en entrevista colectiva en EL POPULAR del domingo. La médica pediatra integra -por concurso- el Equipo Distrital de Infancia y Adolescencia (EDIA). Y después de su salida dominical se habrían indicado determinados pasos de cacería para correrla del ámbito educativo.

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Diciembre ya está. Ya llegó. Ya amenaza con gastarse pronto. Pero hay mucho por pasar todavía. Hay mucha pulsión violenta en la médula social. Hay fastidio, controversia, tormenta en ciernes a cada momento. Hay un estallido potencial a cada rato. Un golpe, una muerte, un grito destemplado. Diciembre acaso se lleve con su carga ambivalente el brote y la chatarra. Para que no lleguen ni el dengue ni el estrago. Para que la ciudad profunda salga a la luz y se haga oír para que se sepa que existe. Para que los arrabales en abandono no reaccionen contra sí mismos y se maten o los maten y nos quedemos como para siempre esperando el encuentro que nos prometieron.

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