POR EL VIENTO ZONDA El fuego les devoró 2 autos, 1 camión, 2 caballos y 1 moto

Fue en Albardón, donde además hubo otras pérdidas. El incendio comenzó la madrugada de ayer.
"Tengo patentita la imagen de las llamas que vi al lado de la casa cuando miré por la ventana", dice Gustavo Fuentes, con la voz ronca y los ojos colorados por el efecto del humo. El vive en la zona rural de Albardón y ayer a la madrugada, como consecuencia del intenso viento Zonda, vio cómo se quemaban su auto 0 km, su camión, una moto y el auto de su tío, entre otras cosas materiales. Pero lo que más le duele es no haber podido salvar a dos de sus caballos peruanos, que murieron al ser alcanzados por las llamas. Aunque agradece a Dios que su familia esté bien y que, con la ayuda de sus vecinos, pudo salvar su casa, la de su hermana y la de su papá.

Según informaron desde Bomberos, entre anteayer a la tarde y la madrugada de ayer se produjeron 37 incendios en la provincia, por el fuerte viento Zonda. Y uno de los departamentos más afectados fue Albardón. Donde, según contó Fuentes, que vive en la calle España entre La Laja y Lozano, "estuvimos toda la tarde apagando incendios con los vecinos en las fincas de al lado. Me acosté tranquilo, creía que ya habíamos apagado el fuego". Pero, alrededor de las 3:30, lo despertó un fuerte "bramido", según describió, que lo llevó a asomarse a la ventana. Para su sorpresa, las llamas estaban a escasos metros de su casa, sobre unos 300 fardos de pasto. "Salí y vi cómo se quemaba todo, hice que mi familia saliera a la calle e intenté salvar mi auto", cuenta el hombre. Pero fue imposible, las llamas estaban alrededor del auto Corsa 0km que había comprado hace dos meses.

Entonces fue a uno de los corrales en los que había 4 de sus 14 caballos. Pero era tarde: 2 de los 4 caballos peruanos, valuados cada uno en alrededor de 7.000 pesos, estaban tirados en el piso. Habían muerto asfixiados y luego se incineraron. Su piel quedó negra y uno de ellos tenía el cuello desgarrado, quizá por el esfuerzo que hizo para escapar. Gustavo logró sacar al tercer caballo con parte de su piel y sus ojos quemados. Y al cuarto ileso. "Después corrí al corral, donde están los otros caballos y los solté para que corrieran", narró Gustavo, con los ojos vidriosos.

Mientras tanto, los vecinos comenzaron a llegar y con tierra y ollas y baldes con agua intentaron sofocar las llamas. Pero el fuego era intenso y las sirenas que anunciarían la llegada de los bomberos no se escuchaban. "El fuego seguía, las llamas eran cada vez más altas y el viento más fuerte", dice recordando la situación el padre de Gustavo, Rafael Fuentes. Así, rápidamente, las llamas consumieron un camión, un zulky, una moto, un auto Renault 12, una máquina de plantar ajos, 200 cajones de plástico y 500 de madera. Las pérdidas materiales fueron tan importantes que Gustavo aún no puede determinar en cuánto están valuadas. "No sé cuánto perdí, lo bueno es que salvamos las 3 casas", reflexiona. Y cuenta que en las viviendas viven él con su familia, sus padres, su hermana, sus abuelos y sus sobrinos.

Alrededor de una hora después de que el hombre descubriera el incendio y cuando ya había unos 30 vecinos tratando de sofocarlo y mojando las paredes de las casas para que no pasaran las llamas, llegaron los bomberos. Pero, después de haber extinguido tantos incendios durante el día, llevaban poca agua en el camión. Ante la desesperación, Gustavo llamó a un amigo que tiene un tanque de agua. Pasaron el agua del tanque al camión y lograron apagar el fuego, cuando eran las 6:30. A esa altura, las llamas habían pasado sobre la casa de Gustavo, habían cruzado la calle y llegaron a la propiedad del vecino al que se le quemó un carro.

A pesar de todo, Gustavo se ve tranquilo, suspira, mira su alrededor y dice: "Así es la vida, por lo menos mi auto tenía seguro. Lo importante es que las casas no se quemaron y que estamos bien. Sólo lamento mucho la pérdida de mis caballos".

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