El viento a favor sólo ayuda a quien se mueve con él

Por Hernán de Goñi

El adelantamiento de las elecciones fue justificado, desde lo formal, con un argumento que apuntalaba la racionalidad económica.

El Gobierno expuso que la incertidumbre que generaba el horizonte de octubre restaba efectividad a las medidas tomadas para paliar la crisis global. Ese paso fue bien recibido por los agentes económicos, que advirtieron que de esa forma los Kirchner se liberaban de ataduras políticas para tomar decisiones más duras después de junio, en caso de que ser necesarias.

¿Qué pasó luego? Pese a algunos gestos erráticos, el oficialismo no tuvo mucho éxito en la contención de las expectativas. El swap pactado con China y los u$s 2500 millones que vendrán desde el FMI por efecto de la capitalización contribuyen, al igual que los créditos del BID y el Banco Mundial, a despejar el cumplimiento de la deuda. Sin embargo, la salida de capitales no se detiene.

Después de un cruce innecesariamente duro con el Fondo por el PBI esperado para 2009 (fue más benigno que varios analistas locales), ahora el organismo prevé que la región podría recibir viento a favor antes de fin de año gracias a una nueva recuperación de los commodities. La racionalidad aconsejaría moverse en el mismo sentido. Pero todavía manda la política.

Comentá la nota