"Vienen dos años mediocres, con bajo crecimiento e inflación residual"

El jefe del banco Barclays para mercados emergentes no ve señales para recuperar la inversión
La economía argentina caería un 2,5 por ciento este año y afrontará un período de crecimiento mediocre en 2010 y 2011 por la desconfianza de los inversores, frente a la recuperación que ya comenzaron a experimentar otros países de la región.

Así lo expresó Eduardo Levy Yeyati, economista del banco Barclays para mercados emergentes y ex analista jefe del Banco Central, en una entrevista con La Nacion en la que opinó que si se mantiene el ritmo de fuga de capitales habrá que buscar financiamiento externo para evitar una nueva crisis.

-¿La mejora en la situación de Brasil puede ayudar a la Argentina?

-Sorprende la sólida recuperación de Brasil, y eso es importante para la Argentina, porque fortalecerá al real ?lo que le quitará presión devaluatoria al peso? y además generará un menor peligro de inundación de productos brasileños en el país.

-¿Y por qué persiste el escepticismo en torno a la Argentina?

-A la Argentina le falta ese nivel de previsibilidad que tienen sus vecinos, que ya comenzaron a recuperarse por tener mercados de capitales domésticos, mientras que acá la inversión se convirtió en la principal víctima desde 2005. Cuando empezó la crisis global, a fines del año pasado, parecía que su efecto sobre la Argentina sería pequeño, pero ahora vuelven a destacarse los factores negativos propios, que se reforzarán cuando Brasil crezca al 4% y la Argentina no crezca.

-¿Puede seguir el año próximo la recesión con inflación?

-Este año el PBI caerá un 2,5 y el que viene puede crecer cerca del 2%, que en realidad es un nivel muy bajo después de una recesión. Y a eso se suma la inflación, en la medida en que no se recupere la inversión, que no llegará sin estabilidad en la moneda. A su vez, este círculo vicioso comenzó con el problema del Indec, que aceleró la dolarización de la economía.

Sin propensión al cambio

-¿Se puede rever este cuadro negativo o hay posibilidades de una crisis más profunda ?

-No veo un escenario de catástrofe, sino más bien de dos años mediocres, con bajo crecimiento, inflación residual y políticas monetarias de subsistencia, porque veo una escasa propensión al cambio por parte de este gobierno.

-O sea que será difícil recuperar el nivel de inversión logrado en los años previos...

-La complacencia que hubo con la inflación, que en última instancia llevó a la intervención del Indec, fue el principio del fin de un círculo virtuoso de estabilización y crecimiento que generaba inversión de mediano plazo. Esa puerta ahora está virtualmente cerrada.

-¿La disputa en el peronismo no puede forzar a un cambio de políticas para no perder las elecciones de 2011?

-No creo que los gobernadores provoquen un mayor nivel de gasto; al contrario: no se van a suicidar y pueden actuar como un contralor para que no se deterioren más las cuentas fiscales, porque todos quieren llegar bien a esas elecciones.

-¿Cuánto tiempo resiste la economía este ritmo de fuga de capitales?

-La fuga va a caer porque después de las elecciones de junio comenzó a bajar el gasto. El resultado del 28 de junio acotó las posibilidades de un acontecimiento sorpresivo del "estilo K". Pero si la salida siguiera al mismo ritmo de los últimos seis meses, habrá que buscar financiamiento externo: bancos multilaterales, emisión de deuda o el FMI, porque no hay muchos otros activos para confiscar, como ocurrió con las AFJP, sin que se agrande el problema.

-¿Pero un prestamista externo no pedirá solucionar esos problemas que usted dice que no se afrontarán hasta 2011?

-Dependerá del prestamista. Los inversores privados le perdieron la confianza al Gobierno, y aun si se recupera no conviene pedirles dinero porque cobrarán caro el costo de las medidas que se tomaron. Entonces, como el dinero de los bancos multilaterales es limitado, queda el FMI, donde existe una fuerte discusión.

-¿En qué consiste ese debate?

-Hay una nueva guardia que quiere que el FMI vuelva a ser sólo un organismo que exija a los países sólo la solvencia fiscal necesaria para que puedan repagar lo que pidieron, como ocurría en sus orígenes, mientras que algunos remanentes de la vieja guardia insisten en exigir políticas muy duras y amplias.

-¿Qué le pediría esta "nueva guardia" al Gobierno?

-Que mantenga su superávit fiscal y algún acuerdo de refinanciación de la deuda con el Club de París. Es más incierto que requiera un acuerdo con los holdouts, porque antes se convalidó la estrategia argentina con los bonistas. De todos modos, no es un mal momento para hacer un canje relativamente provechoso en términos financieros para el país.

-¿Por qué?

-Porque muchos inversores estarían dispuestos a aceptar ahora una propuesta parecida a la de 2005.

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