"¿Viene de México? Pase..."

Por Luis Moreiro

"¿De dónde viene, señor? ¿De México? Déjeme la declaración jurada sobre su estado de salud. Pase... Bienvenido de regreso al país."

La cordial recepción de ayer al mediodía, en Ezeiza, a más de 100 pasajeros ?entre ellos, este cronista, que volvía de cubrir en México el brote de gripe porcina? no hubiera resultado tan sorprendente de no haber venido de una señorita rubia vestida con delantal blanco, guantes de látex y barbijo, que, teóricamente, estaba a cargo de la revisión sanitaria de los más de 100 pasajeros que llegaron al país en el vuelo LA4631 de Lan, proveniente de Santiago de Chile.

En avión viajaron una veintena de argentinos que la noche anterior habían despegado del aeropuerto internacional Benito Juárez, de Ciudad de México, en otro vuelo de Lan. Ninguno fue revisado por médico alguno al llegar a Ezeiza. Ni siquiera se les tomó la temperatura. Muchos de los viajeros, además de consignar que habían estado en México, pasaron el control sanitario con barbijos puestos.

Estos detalles no resultaron llamativos para los representantes sanitarios del gobierno argentino, que mantiene suspendidos los vuelos directos a México para evitar el ingreso del virus de la gripe porcina.

Cuatro pasos detrás de la señorita de delantal blanco, había una cámara que, supuestamente, debería ser utilizada para obtener digitalmente la temperatura de los pasajeros. Ninguna de las personas que compartieron ese vuelo con LA NACION pasó por ella.

El miércoles por la noche, en el aeropuerto internacional de la capital mexicana, ningún turista despachó su equipaje sin antes ser sometido a ningún control de temperatura corporal.

Antes del check in , todos completaron una declaración jurada similar a la que se llena en la Argentina, donde se deben consignar, además de si uno tuvo algún síntoma de gripe porcina, el nombre, el apellido, países y ciudades visitadas en las últimas dos semanas, número de pasaporte, teléfono al que esa persona pueda ser contactada, correo electrónico, teléfono y datos de un familiar de referencia.

El escáner es operado por un médico, y en una pantalla gigante el viajero puede ver claramente su temperatura. Una vez cumplido ese trámite, personal de Migraciones firma y sella la declaración jurada. Para obtener su ubicación en el avión, los pasajeros deben entregar el formulario sellado.

El mismo médico de la Secretaría de Salud ofrece a los viajeros un testrápido para saber, en apenas 15 minutos, si uno está contagiado del virus.

En Chile, hasta los pasajeros en tránsito son sometidos a un control similar. Antes de aterrizar, las azafatas reparten un formulario igual al mexicano y al argentino e informan que, a la hora de desembarcar, se deberá hacerlo en grupos de 15 personas que, una por una, serán sometidas al control. Mientras se cumple la prueba, todos los pasajeros del vuelo permanecen sentados en una sala de espera. Sólo se les autoriza a desplazarse por el aeropuerto una vez que todos los viajeros superaron el control.

En la Argentina, en cambio, alcanza con llenar el formulario y recibir la bienvenida de los médicos.

El argumento

El lunes pasado, cuando el embajador argentino en México, Jorge Yoma, fue citado para informar los motivos por los que el gobierno de Cristina Kirchner había decidido unilateralmente cancelar los vuelos directos, adujo que en el aeropuerto de Ezeiza se estaban terminando de instalar las cámaras digitales necesarias para tomar la temperatura y se aguardaba la finalización de las tareas de montaje de un hospital de campaña para brindar atención primaria a cualquier pasajero que llegara al país con síntomas de la gripe porcina. Ayer, las cámaras estaban, pero no se utilizaban.

No puede argumentarse que la llegada de vuelos desde Chile (país hasta ahora libre del mal) puede ser tomada con laxitud desde el punto de vista sanitario. El propio consulado argentino en México aconseja "triangular" vía Santiago o San Pablo el regreso de turistas varados en México. El gobierno argentino, se supone, tiene al instante la información de cuántos pasajeros salen de México y por qué vía. El consulado tiene registrados a los varados e incluso paga la diferencia por el endoso de sus pasajes.

La incongruente ausencia de controles en la principal frontera del país invalida por sí sola la decisión del gobierno argentino de mantener cancelados los vuelos directos entre Buenos Aires y Ciudad de México.

Ayer, ninguno de los por lo menos cinco funcionarios que recibieron el vuelo de Lan llegó a sugerir a los recién llegados qué tipo de medidas adoptar en caso de sentir algún síntoma de la gripe porcina. Los pasajeros tampoco recibieron la cartilla impresa que, teóricamente, se debe entregar en todo vuelo que llegue a Buenos Aires. Ni fueron informados de que el padece una epidemia de dengue.

Para entender los motivos de tan peligroso abandono, tal vez alcance con la confidencia que un diplomático deslizó en una charla informal con LA NACION. "En Buenos Aires están tranquilos. Saben que México, Chile y Brasil hacen controles estrictos." De una cosa y de otra se puede dar fe.

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