Se viene el ajuste progre de Aerolíneas

El objetivo es llenar aviones que hoy salen medio vacíos. Habrá promociones en Internet y mejorarán los servicios a bordo.
El nuevo gerente general de Aerolíneas Argentinas, Mariano Recalde, prepara un ajuste sui generis para revertir las pérdidas récord que heredó el Estado de las gestiones que se sucedieron desde la privatización. El plan no contempla despidos ni reducciones salariales para los 9.300 trabajadores. Según revelaron a Crítica de la Argentina fuentes de la compañía, se centra en reducir la cantidad de asientos vacíos en los vuelos de cabotaje, potenciar las ventas por internet y volver con más fuerza al mercado extranjero recomponiendo las relaciones con las líneas a las que le debe plata. Para llenar los aviones y generar algún recurso extra, Recalde empezó a tejer convenios para transportar a los turistas que se hospedan en hoteles sindicales y hoy viajan en ómnibus. También planea regalar boletos a jubilados que no hayan viajado en avión en su vida y quieran hacerlo. Esto último no lo ayudará a reducir el quebranto de casi $ 300 millones con que cerró julio, pero sí apuesta a justificar mejor que el fisco lo solvente, mientras se multiplican las críticas opositoras contra la reestatización.

"El objetivo no es el déficit cero porque esta empresa no tiene déficit. Es un servicio público que tiene un costo para el Estado y lo que tiene que hacer es prestar el mejor servicio posible a la mayor cantidad de gente posible". Así de tajante, uno de los hombres que maneja la compañía descartó que el Gobierno busque confrontar con los poderosos sindicatos aeronáuticos. Igual Recalde, tal como anticipó este diario el 7 de agosto, avisó por carta a los empleados que busca "asegurar la regularidad, puntualidad y correcta prestación de los servicios". Y advirtió que quien lo impida "será severamente sancionado".

El hijo del abogado de la CGT presentó el plan de transición a Cristina Kirchner diez días atrás, en una reunión secreta en la Casa Rosada. Es el puente que proyectó hasta la puesta en marcha del plan de negocios definitivo que arrancará el año próximo, cuando terminen de incorporarse los 45 aviones nuevos que prometió el ministro de Planificación, Julio De Vido.

Lo primero que hará Recalde es lanzar promociones por internet, como hacen las aerolíneas de bajo costo que crecieron en todo el mundo por la crisis del sector. La idea es recuperar terreno frente a LAN, su mayor competidora local, que sólo vuela los destinos más rentables. Pero también publicitar las rutas que vuela al extranjero. "Tenemos buen pitch (distancia entre asientos) y eso es muy valorado afuera. Hay que aprovecharlo", dicen cerca del joven funcionario.

Otro capítulo del plan se titula "servicios de a bordo". Incluye la incorporación de pantallas en los asientos y ciertas mejoras en el interior de las cabinas. También se evalúa cambiar los proveedores del catering, uno de los aspectos más criticados de su servicio.

La carta más osada que Recalde guarda bajo la manga es la de los convenios para transportar jubilados y afiliados de los sindicatos. "Hay gente en este país que nunca se subió a un avión y nosotros tenemos vuelos que van vacíos", deslizan las fuentes. Prometen que todo estará listo antes de la temporada turística veraniega.

Los aviones obsoletos de la flota actual serán otra variable de ajuste. En total hay 30 naves desprogramadas de los vuelos regulares que juntan polvo en varios aeropuertos del país, muchas de ellas desarmadas. Una mitad pertenece a Aerolíneas y la otra se alquila bajo la figura del leasing. Esos alquileres cuestan más 2 millones de dólares anuales.

Hacia el extranjero, además de internet y la distancia entre asientos, el plan apunta a que las grandes líneas del mundo vuelvan a darle crédito a AA. Para eso Recalde deberá volver al clearing house de IATA, la entidad que agrupa internacionalmente al sector. Es lo que permite emitir un ticket a Londres aunque no se llegue hasta allí: Aerolíneas presta el servicio hasta Madrid y luego la conexión se le debita de otras que haga recíprocamente.

Con los acreedores locales, que son a la vez actuales proveedores, la idea de Recalde también es gestionar un acercamiento. De hacerlo podría acceder nuevamente a los descuentos que solían ofrecerle en mejores tiempos. Y recortar un poco el déficit. Aunque no quiera reducirlo a cero.

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