Viejos usos y nuevas normas.

Por: Ricardo Roa.

El Gobierno no se cansa de decir que no hay ninguna posibilidad de fraude. Y más aún: que quien lo denuncia es un irresponsable o trata de encubrir una derrota que ve venir.

Sin embargo, tuvo que reforzar sus propios controles porque la Justicia se lo pidió. Y hasta ordenó instalar unas cien cámaras en centros de votación conflictivos del Gran Buenos Aires (Pondrán cámaras de seguridad en centros de votación del GBA) La Justicia optó por curarse en salud y dejar en claro que su responsabilidad empieza y termina en el escrutinio definitivo. El Gobierno elegirá donde coloca los videos y aportará los nombres de los delegados judiciales que también por primera vez actuarán en la provincia.

Esto es una novedad. Lo que se repite, en cambio, es el tradicional atasco con los DNI, aunque esta vez más atenuado. Hay cerca de un cuarto de millón de documentos sin retirar. Se trabajó a todo vapor para hacerlos a tiempo. Que ahora haya gente que no va a buscarlos no es culpa de la burocracia. Pero sí de las eternas colas y de la espera mínima habitual de tres meses para conseguirlo. Y eso en la Capital y el conurbano. En el resto del país, sólo Dios sabe.

Lo más nuevo de todo serían los hoteles alojamiento con habitaciones para seis personas. Una especie de legitimación del swinger, las relaciones sexuales entre varios. Eso es lo que propone un grupo de legisladores porteños y llegará al recinto en las próximas semanas (¿Sexo grupal en los albergues transitorios?). Hasta ahora, el límite considerado legal y moral es de dos. Que pueden ser del mismo sexo.

La libertad sexual avanza sobre viejas y nuevas restricciones. Los tiempos cambian y los cambios son inevitables. Hasta hace bien poco, este proyecto habría sonado absurdo y escandaloso. Pero hasta a los propios dueños de los albergues transitorio, seis por cuarto les parece excesivo.

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