Viejos problemas para una ciudad que no deja de crecer

Los ediles que representan a los circuitos deberían actuar como mediadores en los problemas de los vecinos. Sin embargo están ausentes.

El territorio de San Fernando del Valle de Catamarca está dividido en 9 circuitos que incluyen al centro y a los casi 150 barrios que conforma una ciudad que no deja de crecer en asentamientos urbanos. Existen problemas de larga data como las calles deterioradas, la basura, la falta de alumbrado público, la inseguridad y los problemas de los servicios que ya son clásicos.

En este último verano las copiosas lluvias que cayeron en la capital afectaron aún más el tránsito urbano y generaron mal humor en los vecinos. Cada uno de los circuitos en los que está dividido la ciudad tiene representantes directos: siete concejales que representan a distintas zonas (Ver aparte). Sin embargo, como referentes territoriales reciben duras críticas de los vecinos por la ausencia en circunstancias en que podrían actuar como mediadores directos entre la gente y la Municipalidad.

En la práctica los concejales que representan a los circuitos deberían actuar como los senadores que representan a los departamentos. Son referentes políticos, electos de manera directa, para dar respuesta a los problemas ciudadanos, al margen de la labor legislativa que deben cumplir.

En la última semana, El Ancasti, recorrió los principales barrios y dialogó con referentes barriales y sociales que detallaron las problemáticas que más aquejan. Para una mejor organización se presenta en esta edición a los circuitos 1, 2, 3 y 4, que representan a la mitad de la ciudad. Mañana, la segunda parte.

Los problemas por los que más reclaman los vecinos de los circuitos tienen que ver con problemáticas urbanas como el caos del tránsito, sobre todo en horarios pico y en inmediaciones de algunas escuelas y colegios céntricos. Es que, pese a la prohibición del estacionamiento en doble fila y a la reclamada presencia de inspectores de tránsito,

la circulación y el ingreso en vehículo a las viviendas céntricas en esos horarios suele ser un caos.

La basura sacada a cualquier hora con la suciedad que genera al quedar a disposición de perros callejeros es otro de los reclamos de los vecinos del centro capitalino.

Cuestionan la falta de cumplimiento de las normas en relación a los baldíos y obras en construcción. Unos y otros, generan por un lado focos de suciedad e inseguridad y, en el caso de las obras en construcción ocupan sin reparos las veredas con escombros, ripio y hasta con maquinarias, obligando a los peatones a cruzar de vereda o sortear, como puedan, esos obstáculos.

Vecinos de las zonas comprendidas en el circuito 2 tienen escasos contactos con el concejal del sector, Pablo Herrera (FCS). El dirigente de la Sociedad de Fomento de Villa Cubas Jorge Ovejero apuntaba que fue difícil coordinar acciones conjuntas con el edil. "Sería importante que se acerque y podamos trabajar juntos", anheló. Las quejas de los vecinos pasan por la gran cantidad de arterias que quedaron destruidas, tras las últimas lluvias. Este medio advirtió los peñascos que imposibilitan el tránsito en calles internas de los barrios El Potrerillo, Achachay, 21 de noviembre, entre otros. "Es un problema de siempre porque se pasa la máquina pero vuelve a llover, por eso la solución es el asfalto", explicó Ovejero.

Además, la destrucción del pavimento generó inmensas lagunas como aquellas de la calle Francisco Latzina . En la zona se demanda también por mejoras en el alumbrado público, mayor frecuencia en la recolección de residuos, cordones cuneta, asfalto y la atención hacia algunos espacios verdes como la plazoleta del barrio Ocampo.

El circuito tres es uno de los más importantes por la cantidad de barrios populosos que nuclea y la gran cantidad de población. El concejal del circuito 3 es Mariano Leiva (FCS). Norma Quinteros, dirigente del Centro de Integración Comunitaria que agrupa a varias instituciones de la zona, recuerda que el concejal concurrió en alguna oportunidad pero después no tuvieron mayores novedades. "Las calles están destruidas, una calle principal como la avenida Manuel Navarro o la avenida Ahumada y Barros son un desastre", definió. Señaló que la recolección de residuos no es permanente y en algunos barrios sólo pasa dos veces por semana lo que es insuficiente para la gran densidad de población.

En el barrio Nueva Catamarca existe preocupación por las conexiones precarias de energía eléctrica. Según describió hay cables de alta tensión que representan peligro constante para los transeúntes. Remarcó también que la arena acumulada en las calles genera derrapes y accidentes de motociclistas. Además hay preocupación por la dudosa calidad del agua potable y las zonas oscuras.

En el circuito 4, sector sudeste de la Capital, la principal preocupación de los vecinos es la inseguridad. El concejal de la zona es Luis Agüero (FCS).

La problemática de la droga, asociada al delito y la falta de contención para chicos se convierte en el problema central de un circuito donde la pobreza abunda.

Como se trata de una zona baja, también sufre las consecuencias de las lluvias. Cuando llueve un poco más de lo normal -sobre todo en verano- toda el agua que cae es arrastrada hasta esas zonas bajas y, aunque parte decanta hasta el Río del Valle, otra parte -por falta de canalización adecuada- queda estancada en las inmediaciones del barrio Marcos Paz, al sur de Güemes y Alem, anegando las calles y generando serias dificultades a los vecinos.

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