Viejos conocidos

La "primicia" la dio Horacio Verbitsky en el diario Página 12: el periodista local Jorge Elías Gómez, aupado por el abogado Fernando Copari, había presentado una denuncia en los juzgados federales de Mar del Plata en contra de Francisco de Narváez, empresario, millonario, candidato a diputado nacional por la provincia de Buenos Aires, enrolado en el llamado "peronismo disidente", es decir, opositor al Gobierno.
Verbitsky señalaba en su artículo que la denuncia la efectuaba este periodista "sexagenario" -así lo caracterizó a Gómez- que habría investigado y reunido documentación probatoria de la existencia de una maniobra destinada a evadir impuestos por parte de De Narváez mediante la articulación de empresas ficticias. El artículo contiene asimismo una serie de citas sólo aptas para lugareños en torno a una batalla por el control del diario El Atlántico, del cual Gómez fuera secretario de redacción y fallido conductor de una fallida cooperativa de empleados.

Esta es la historia visible, la que modela Verbitsky, hoy un sujeto muy comprometido en la defensa del modelo "K". Pero la verdadera historia es cómo nace la historia que cuenta Verbitsky.

Unos días antes de que la publicación viera la luz (17/05/09), lo que para muchos sería una extraña pareja se hizo presente en el despacho del juez federal Rodolfo Pradas para solicitar audiencia. Para sorpresa de algunos, el abogado César Sivo hacía su ingreso junto al subdirector de la AFIP Fernando Villaverde para requerir de Pradas novedades sobre la denuncia presentada por la dupla Gómez-Copari.

Nuestra fuente asevera que Pradas les dijo a ambos que nada sabía al respecto, toda vez que había recepcionado la denuncia y la había girado de inmediato al fiscal Claudio Rodolfo Kishimoto. La misma fuente sostiene que hacía allí fueron ambos, Sivo y Villaverde, aunque Kishimoto, en la conversación que mantuve con él en la radio, negó haberlos recibido.

Conozco a Fernando Villaverde desde los ochenta. En una oportunidad me reveló que su padre odiaba a los comunistas, y que decía de mí que yo era "un comunista peligroso por inteligente". También dijo entonces que yo no tenía idea de lo que habían tenido que hacer los que habían salido armados a combatir a la subversión en los setenta. Villaverde, hoy subsecretario de Estado, perteneció por esos años al Servicio Penitenciario Bonaerense (el mismo que denuncia a diario Verbitsky) y sostenía públicamente su participación en la lucha contra las organizaciones guerrilleras. Todavía hoy muestra gran apego por las armas de fuego.

Su compañero en esta ruta, Sivo, abogado de Gerez, el desaparecido trucho de Escobar, se presenta como abogado por los derechos humanos. Es decir: el supuesto adalid por los derechos humanos y el ex integrante de los grupos que repelían a la subversión forman una dupla aparentemente inexplicable. Sin embargo, tienen una relación de larga data. Sivo fue contratado a mediados de los noventa por el Concejo Deliberante de General Alvarado para llevar adelante una investigación que permitiera someter a proceso judicial al ex intendente Molina. Era secretario administrativo de esa comisión investigadora contratada por el Concejo Deliberante… Fernando Villaverde, sí.

Hoy Villaverde revista en la AFIP, mientras Sivo esquiva las balas de sus vinculaciones gravosas con narcos condenados y comparte negocios con el denunciante Jorge Elías Gómez, o lo asiste económicamente en el sostenimiento de su página mediante publicidad de la agencia Opción Uno.

Sivo aparece en las escuchas de la causa en la que finalmente fueron condenados por narcotráfico Eduardo Escudero, Juan Gea y Manuel Kleiman. En esas escuchas, el sujeto que la investigación entiende es César Sivo dice tener contactos políticos "K", y asegura que se resuelven pagos de reintegro de IVA por exportaciones a cambio de pagar un peaje del 35% de comisión.

Reitero la conformación de un triángulo que provoca escalofríos (Sivo-Villaverde-Gómez): el abogado de los retornos "K", el funcionario con acceso a los sensibles datos de la AFIP, y el periodista que hizo una investigación que nunca publicó y transformó en una denuncia. ¿Violación del secreto fiscal? La respuesta es preocupante. Por ahora, hay secreto de sumario dictado por Kishimoto.

Comentá la nota