De Vido festejó 59 en su chacra y con Moreno de invitado especial

Celebró con amigos y funcionarios en un club de campo bonaerense. Kirchner no fue.
La mayor preocupación en la fiesta de cumpleaños de ayer del ministro Julio De Vido pasó por desalentar la presencia de los periodistas que montaron guardia a la entrada del exclusivo club de campo Puerto Panal, y que pugnaron por conseguir datos del encuentro en el que se presumía iba a reunir al ala dura del kirchnerismo, a empresarios y sindicalistas amigos.

Alertadas por el anticipo de ayer de Clarín que dio cuenta del evento de anoche, las autoridades del exclusivo club de campo –ubicado entre Campana y Zárate– extremaron las medidas de seguridad y trataron de impedir que los periodistas cubrieran el cumpleaños número 59 del poderoso ministro.

Se sabe que Kirchner, quien descansa junto a la Presidenta en El Calafate, no fue. Quien no faltó es el secretario de Comercio Guillermo Moreno, acompañado por su esposa, la escribana Marta Cascales.

Moreno era la figura más esperada de la noche. Y cumplió. De Vido se encargó de invitarlo de manera especial, un dato que revela la importancia y el peso que el secretario de Comercio sigue teniendo en el Gobierno.

Fue también, de parte del ministro de Planificación un gesto amistoso hacia Moreno con quien nunca fueron íntimos, pero comparten el selecto grupo de funcionarios incondicionales e incombustibles, primero con el ex presidente Kirchner y ahora de su esposa, la presidenta Cristina Fernández.

De Vido es sin embargo la figura más enigmática de los gobiernos kirchneristas. Su vida privada, como la de los Kirchner, no ha mostrado fisuras.

Su esposa, Alessandra Miniccielli, ha sido número 2 de la SIGEN durante el gobierno de Néstor Kirchner -una designación que había dado lugar a todo tipo de suspicacias- y es hoy asesora del ministerio de Planificación. Apenas si se sabe algo más de la pareja como que son amantes de los pájaros: en la chacra de dos hectáreas, tienen tres enormes pajareras con variedades de los más diversos tipos.

Aunque De Vido hace de su bajo perfil un culto, su cumpleaños no dejó de ser una atracción, como lo han sido durante años los famosos festejos peronistas de Antonio Cafiero y Eduardo Menem.

Prócer del peronismo de todas las épocas, Cafiero siempre se las arregló para convocar a su casona de San Isidro a lo más granado de la política local.

Unos días antes de la llegada de la primavera, Cafiero aún sigue sentado alrededor de su mesa a enconados rivales internos de las eternas peleas que separaron a las distintas vertientes peronistas.

Por caso el 16 de setiembre último, cuando Cafiero cumplió 86 años compartieron la mesa, hiper kirchneristas de la talla de Carlos Kunkel, un duhaldista rabioso como Daniel "Chicho "Basile y Felipe Solá y Jorge Telerman que navegan en busca de un destino.

También fueron famosos los cumpleaños de Eduardo Menem, quien en el largo período en que gobernó su hermano Carlos supo convertir en un acontecimiento político todos los 3 de enero en Pinamar.

Sin la desmesura de otras fiestas menemistas como las organizadas por Armando Gostanían, las del hermano Eduardo siempre fueron multitudinarias.

No obstante, esas convocatorias revelaban para políticos, funcionarios y hombres de negocios si seguían contando con el favor del poder.

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