Un video esclarece la muerte en el G-20

La cinta muestra la agresión de la policía británica a un hombre en la protesta contra el G-20. Minutos después, falleció de un infarto.
La cámara filmadora del turista estaba ubicada justo donde la policía inglesa habría deseado que no estuviera. El ángulo, la luz, todo, alcanzó para que se grabara, nítida, la imagen que muestra cómo policías armados empujaron y lanzaron al suelo a Ian Tomlinson, el hombre de 47 años que minutos después se desplomó y murió de un infarto. El novato camarógrafo luego entregó el video al periódico inglés The Guardian y estalló la polémica.

Tomlinson, un vendedor de diarios de la ciudad, se encontraba de camino a su casa cuando se desplomó cerca del Banco de Inglaterra el pasado miércoles. Mientras, opositores contra la cumbre protestaban a voz en grito contra el sistema financiero internacional.

Los disturbios producidos explican la tensa situación que vivía la policía, pero la autopsia indicó que Tomlinson murió de un infarto cardiaco, es decir, sin culpables externos.

Scotland Yard afirma que no hubo ningún tipo de contacto con el hombre antes de su muerte. Pero él muestra lo contrario: Tomlinson caminaba delante de una fila de policías con perros, con las manos en los bolsillos, dando la espalda a los funcionarios, cuando uno de los antidisturbios lo golpó con su porra en la pierna y le empujó con ambas manos hacia el suelo, sin que él pudiera defenderse.

Tomlinson se lastimó. Discutió abiertamente con el policía y consiguió ponerse de pie. Justo en ese instante el video finalizó y no alcanzó a mostrar cómo el padre de familia se desploma. Su familia alega que no participó en las protestas.

Las declaraciones de algunos testigos tras el accidente ya habían arrojado dudas sobre la versión policial: varios manifestantes declararon que la policía atacó al hombre, pero faltaban pruebas.

Después de que el video se hiciera público, se criticó a la policía por querer encubrir el caso. También se han hecho oir las acusaciones contra las autoridades independientes de vigilancia policial, que supuestamente realizaron las investigaciones casi a rastras.

El jefe de Scotland Yard desde hace pocos meses, Paul Stephenson, admitió este miércoles que el vídeo causa una gran preocupación y que la policía investigará el caso.

Para los familiares, que quieren respuestas, la promesa llega demasiado tarde. "Hemos visto ahora que la policía tuvo contacto con Ian. No sabemos si ello tuvo relación o no con su muerte", dijo su hijastro Paul King. Sin embargo, "Queremos justicia por la familia y los niños. Hasta que todo no salga a la luz y tengamos las pruebas que necesitamos, nuestro padre no descansará en paz".

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